Betwixt (adaptación Sambucky)

20

Quería quedarme y observarlo a medida que la noche se alejaba, pero algo me obligaba a ir a casa. Entrando a hurtadillas en la casa, entré en la habitación de mis padres y la hallé vacía. Fruncí el ceño y me giré hacia la cocina. Mamá estaba sentada en la encimera haciéndose otra taza de té. Ella se encontraba en modo zombie otra vez.

La vi sacar y meter la bolsita de té en la taza de agua hirviendo. Arriba-abajo, arriba-abajo, como un robot. Estaba mirando el espacio vacío y desolado.

- ¿Dónde está papá?

Su única respuesta fue un parpadeo.

Me alejé de la encimera y me dirigí a la sala de estar. Con la oscuridad de afuera no podía ver el temido árbol, pero podía imaginarlo en mi mente... un jovencito cayendo de una rama alta y todo lo que podía hacer era observar con mudo horror.

Estremeciéndome, cerré los ojos para alejar la imagen y me dirigí por la escalera. Una luz estaba encendida en mi habitación.

Subí corriendo para encontrar a papá sentado en mi cama. Fotos de fiestas estaban esparcidas alrededor de él y mi diario estaba abierto. La bilis quemó mi estómago cuando entré en mi habitación. Él parecía como si hubiera sido golpeado por tsunami y todo lo que pude hacer fue quedarme mirando.

Las palabras "lo siento" yacían en mis labios, pero no podía lograr decirlas, estaba muy disgustado para hablar. Odiaba que hubieran encontrado todo esto. Odiaba que supieran lo que había estado haciendo conmigo mismo.

- Duele, ¿verdad?

Pegué un salto ante la voz de mi madre. Estaba parada con su taza de té, apoyada contra el marco de la puerta, al igual que papá ayer.

- Yo... yo no tenía idea...

Mi madre respiraba temblorosamente y parpadeaba las lágrimas.

Papá comenzó a guardar las fotos, arrojándolas juntas con una expresión de dolor arrugando su rostro. Agarró los bordes como si no quisiera tocarlas. Pasando su mano sobre las páginas abiertas de mi diario, soltó un lento suspiro.

- ¿Crees que ese chico Wilson podría tener razón?

- No quiero pensar en eso.

Papá miró hacia la ventana, su boca fija en una línea recta.

- Ignorar los problemas no hace que desaparezcan, Nat.

Mamá pareció herida por su declaración; su expresión estaba a punto de resquebrajarse, pero tomó aliento y la volvió a unir.

- No sé qué es peor... que él esté allí afuera solo... o él lidian...

- ¡No lo digas, Bruce! - Los ojos de ella se vieron salvajes cuando él se dio la vuelta para mirarla. - No puedo perderlos a ambos.

La cara de papá se resquebrajó a la vez que sus ojos se llenaban de lágrimas.

- Ya los hemos perdido.

Señaló la pila de fotos.

- Pero al menos si él se ha escapado existe la posibilidad de que regrese.

Papá pasó los dedos entre su cabello y agarró un puñado.

- ¿Por qué querría volver? - Pude sentir mi corazón hacerse astillas al observar la boca de papá contener un sollozo. - Tenías razón, Nat. Deberíamos haberlo hecho mejor. Pensamos que esa libertad lo ayudaría a lidiar con su dolor.

- No queríamos que se sintiera culpable o responsable por lo que pasó. No queríamos poner ninguna presión sobre él...

- Pero se sintió abandonado. - Papá se levantó disparado de la cama y le dio un puñetazo a la pared.

Apoyó su cabeza sobre la pared; parecía preparado para romper algo.

- Se sintió completamente desprotegido. Soy su padre... - Se giró hacia mamá. - Se supone que lo cuidaría y en cambio alimenté a los lobos con él. Mira esto...

Agarró las fotos y las lanzó a través de la habitación, luego agarró mi cajón y sacó un paquete de condones que estaba ocultando allí. Se desparramaron fuera de la caja cuando los arrojó hacia la ventana.

- Estaba durmiendo por ahí. ¿Qué más estaba haciendo? ¿Estaba metido en drogas?

Negué con la cabeza.

- Nunca. - Susurré.

- ¿Está afuera en alguna parte... en alguna fiesta donde a nadie le importa quién es o de dónde ha salido?

Las lágrimas caían por mi cara a medida que sus hombros se desplomaban. Mi madre estaba sollozando silenciosamente en su té.

- Lo amo. - Él cayó de rodillas. - Es mi niño... lo amo tanto y nunca llegaré a decírselo.

Enterrando su cabeza en sus manos, sollozó. Todo su cuerpo temblaba mientras fuertes gemidos salían de su boca.

Mamá puso su té en el escritorio y se arrodilló junto a él, pasando una mano sobre su espalda y enterrando la cabeza en su cuello.

Lloraron uno contra el otro y no pude evitar unirme a ellos.

Cubriendo mi boca, dejé que las lágrimas se derramaran sin control.

Él me amaba... papá realmente me amaba.

- Lo siento. - Grité. - Lo siento, papá.

Mi corazón empezó a arder con un agudo dolor a la vez que la cama se precipitaba hacia mí. Caí de rodillas y lloré mientras los dolores y los sollozos se mezclaban juntos. Me estaba dirigiendo de regreso a mi cuerpo. Parte de mí lo quería. No podía ver a mi padre desmoronarse. Otra parte no podía soportar irse.

Abrí mis ojos cuando mi habitación empezó a estar borrosa, no había nadie que detuviera esto ahora. Un suave silbido sonó en el fondo de mi cerebro mientras me retiraba. Sonaba familiar, pero no podía recordar dónde lo había escuchado.

Mis padres se desvanecieron y el silbido se hizo más fuerte.




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