Blackbird: El Resurgir De Una Fuerza Oscura

#7 Bajo El Guante

Río de Janeiro, Brasil 🇧🇷, 6:46 P.M

Va un joven muchacho caminando con tranquilidad y despreocupación por el centro de Río con sus auriculares puestos [01] cuando es interceptado por un ladrón que sale de un callejón. Este le exige a punta de navaja qué le entregue la mochila y se vaya. El joven, sin más alternativa, se ve obligado a entregarle su mochila con sus pertenencias. Sin embargo, antes de que se retire, una voz femenina se escucha desde más adentro del callejón diciendo:

—No tan rápido.

El ladrón apunta su navaja a la oscuridad del callejón y es golpeado por una fuerte onda sónica que lo saca del callejón junto al muchacho, que estaba junto a él. Blackbird sale de la oscuridad, toma la mochila del muchacho, se la entrega y le indica:

—Lárgate de aquí, chico. Y cuidado por donde andas.

El joven asiente con la cabeza, invadido por el miedo, toma su mochila y huye del lugar tan rápido como puede. Cuando el asaltante se levanta, vuelve a tomar su navaja, apunta a la heroína y le advierte:

—Sí, supe que tarde o tarde o temprano vendrías por mí. Si supieras lo que se viene, no sacarías tu cabeza del hoyo, zorra.

Sin hacer caso a sus palabras, ella simplemente dice:

—Erik Müller, quiero a tu jefe.

—Puedes besarme el trasero, amor —Responde despreocupado, sin nada que perder—.

—¿Por qué no me sorprende? —Balbucea ella

Como no podía ser de otra manera, Blackbird le ataca, rápidamente somete a Müller y le da una brutal paliza.
En el hotel, el Capitán Molina, Lucas y Martín ya están al tanto de todo y, mientras éstos últimos trabajan con Yvette para obtener las coordenadas de la base, el Capitán está más preocupado por hallar a su hija, al igual que Tommy, de modo que suben a su camioneta y salen a la calle a buscarla. Por supuesto, el Capitán no desaprovecha la oportunidad para regañar a Tommy por sus acciones de anoche junto a Ana, por haber ido a la mansión del Presidente.

—¡¿Pero cómo se les pudo ocurrir hacer lo que hicieron? ¿No se dan cuenta de que podrían haber causado un incidente internacional?! —Expresa muy molesto mientras conduce

Tommy simplemente se queda en silencio, mirando hacia el suelo y acepta el regaño con humildad, sin decir una palabra al respecto. El Capitán continúa:

—De mi hija puedo esperar que no obedezca. Pero ¿tú, Tommy? ¡Creí que eras más razonable! ¿Por qué lo hicieron?

Tommy mantiene su silencio, sabiendo que cualquier cosa que diga podría comprometerlo, pero el Capitán insiste en una explicación, así que a Tommy no le queda de otra que hablar. De modo que expresa:

—Con todo respeto, Capitán, si Ana ni siquiera a ti te escucha, ¿por qué a mí sí? Además, honestamente, me parecía que, aunque fuera una locura, era la mejor opción para llegar al fondo de esto. No había otro modo de hablar con el Presidente, si está completamente resguardado después de que casi lo asesinan.

—¡No tienen idea de la gravedad de lo que acaban de hacer! —Exclama— ¡En Buenos Aires hicieron lo mismo ustedes 2! ¿En qué carajos estaban pensando? ¡Por el amor de Dios!

Tommy vuelve a quedarse callado ante el regaño del Capitán y, en cambio, pregunta:

—¿Cómo vamos a rastrearla? —Refiriéndose a Ana

—Eran 12 los amigos de Miroslav que Yvette encontró ¿verdad?

—Sí ¿por qué?

—Revisa mi tablet en la guantera —Le indica el Capitán—.

Tommy abre la guantera y revisa la tablet del Capitán, que contiene la lista de los 12 objetivos de Ana. El Capitán explica:

—¿Ves los que están en rojo? Ya han sido capturados. Extrañamente, todos en el día de hoy —Comenta—. Los que están en verde aún no han habido noticias de captura.

—Solo quedan 2 en verde. Erik Müller es uno, Eric Gunter el otro; los Eric —Informa Tommy—.

—A ver si puedes sacar la última ubicación en la que fueron vistos.

—El más cercano es Müller, en el centro —Informa Tommy, viendo el GPS en la tablet—. En la siguiente a la derecha —Le indica—.

Blackbird acaba rápidamente con Müller y lo deja noqueado en el mismo callejón antes de tomar su celular y llamar a la policía para reportarlo, como hizo con los otros 10,sujetos. Al encontrar a Ana, Tommy atraviesa el callejón y ve a Erik Müller sumamente golpeado y en un pésimo estado. Es evidente que Ana descargó muchísima furia con él. Al llegar al otro lado del callejón aparece tras ella, diciendo:

—11 sujetos en el mismo día. Impresionante.

Ana se voltea al escuchar la voz de Tommy y, consciente de que no hay cámaras de vigilancia en el callejón, se quita su máscara para así mirarle a los ojos.

—¿Qué estás haciendo aquí? —Pregunta con un tono de voz malhumorado

—Tu padre está preocupado por ti. Y, honestamente, yo también —Expresa Tommy con compasión—. Te fuiste como a las 9 de la mañana y no has parado. Necesitas, al menos, comer algo.

—¿Y cómo sabes eso? Cierto, tenemos una conexión ¿verdad? —Dice con ironía, en referencia a los dichos de Tommy antes de dormir

Por supuesto, esto le duele a Tommy y bastante. Sin embargo, lo disimula y, con un tono de voz más frío, responde:

—Pues me equivoqué, ahora lo veo claramente. No tenemos una conexión. No la tenemos y nunca la tendremos. Conectar conmigo es algo imposible y, aparentemente, contigo es igual.

Aunque no lo demuestra, Ana también se siente dolida con los dichos de Tommy y este continúa:

—Aún así, estás tratando con malditos Nazis. ¿Crees que alguno no va a preferir morir antes que hablar? Es inútil.

Ana está a punto de hablar, pero Tommy se le anticipa y dice:

—No digas nada. Por favor, no me digas nada —Le pide—. Estoy aquí porque estoy tan preocupado como tu padre. Cuando termines con esto, simplemente avisa. Tenemos trabajo que hacer y no podemos estar esperando por ti.




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