Blacks Queen

Prologo

Antes de la corona, estuvo la herida.

Antes del trono, la caída.

Ella no fue elegida por la luz, ni bendecida por dioses benévolos. Fue esculpida por la noche, pulida por el abandono y coronada por su propia voluntad.

De niña, alguna vez brilló.

No como una reina, sino como algo más peligroso: una criatura que aún creía. Sus colores eran vivos, casi ofensivos para un mundo que se alimenta de la inocencia. Sonreía sin sospechar que cada gesto amable es una invitación al daño.

El tiempo no la destruyó.

La corrigió.

Los años oscuros llegaron como un ejército silencioso. No gritaron, no avisaron. Solo tomaron lo que pudieron y se fueron. Y ella aprendió: no todo lo que duele sangra, no todo lo que muere deja un cadáver.

Se rompió muchas veces.

Y en cada reconstrucción dejó atrás una parte de sí. No por debilidad, sino por estrategia.

Nunca se volvió cruel.

Eso sería vulgar.

Se volvió implacable.

El corazón que una vez amó sin límites fue reemplazado por algo más eficiente. Late, sí, pero no ruega. Siente, pero no se ofrece. Siente afecto —si lo hace— desde una altura donde nadie puede alcanzarla sin caer.

La lealtad absoluta que antes entregaba fue retirada del mundo. Ahora es un juramento privado. Su fidelidad no se compra, no se exige, no se mendiga. Se merece... o no existe.

La muchacha que se deshacía por otros fue encerrada en una cámara sin nombre. No como castigo, sino como sacrificio. Para reinar, algo debía morir. Y ella eligió qué parte.

Hoy se sienta en el trono que construyó con decisiones que nadie más se atrevió a tomar. No gobierna con gritos ni con misericordia. Gobierna con presencia. Con silencio. Con la certeza de que puede destruir... y aun así elige cuándo no hacerlo.

No es malvada.

Eso sería simple.

Es una reina oscura.

Tiene corazón, pero no lo regala.

Tiene sensibilidad, pero no la expone.

Tiene una espada sin alma... y sabe exactamente a quién apuntarla.

Quien la subestime, cae.

Quien la traicione, desaparece.

Quien la mire demasiado tiempo, entiende tarde que ya perdió.

Porque la noche no pide permiso.

La noche reina.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.