Blasphemy

CAPÍTULO 9: VIAJE RUMBO A TERRITORIO SAGRADO PARTE I

El Old Stinker, también conocido como el hombre lobo de Hull, es un críptido que forma parte de la cultura de aquella ciudad británica y tiene su gran particularidad de ser una especie de licántropo clase inferior de menor tamaño y figura mas grotesca. Cuenta con un característico hedor que lo hace difícil de confrontar.

Se dice que desde hace varios años aterrorizaba a los poblados locales alrededor de Hull, pero eso es solo la historia “oficial” contada por el Vaticano, porque el verdadero relato es muy diferente, ya que se cuenta que nacido de una comunidad gitana, el joven fue seleccionado por Gaia en forma de planta cuyos pétalos emanaban un fuerte olor que impedía a los animales acercarse y mucho menos a humanos. El chico, de tan solo diez años, fue devorado por aquella planta y luego renacido como “el guardián de Hull”.

Sin embargo, la joven tenía una cierta particularidad, poseía una marca de nacimiento que data de mucho antes de la fundación de Hull y que consiste en que su estirpe gitana era licántropa y a una cierta edad avanzada podían manifestar sus verdaderas formas como los popularmente conocidos entre poblados rurales como “werewolf”. Su caso es muy similar al de Oliver, pero en un rango inferior, ya que él fue elegido por el gran lobo negro, autoridad de aquel bosque mientras que Stinker es una mutación propia del bosque.

En pocas palabras, Oliver poseía en su sangre como Sinker la facultad de ser un hombre lobo por su familia, pero a esto se le sumó que entró en contacto con el licántropo original mientras que el nacido en Hull adquirió una forma alternativa, muy inferior en poder, fuerza, resistencia y sentidos. Incluso el mejor sentido del críptido, su olfato, está severamente comprometido por el excesivo hedor que emana, pero en compensación su velocidad es muy superior:

 

—Muy bien, para empezar, no eres mi primo, Harry. —le aclara Oliver.

—Ser licántropos en pleno derecho nos hace primos, algo lejanos. —le dice Harry.

—Los únicos primos que tuvo yacen enterrados en Lyon, tu solo eres un licántropo mas del montón. —responde Oliver.

—Fu, fu, fu, es una pena que seas así con quizás de los pocos grandes lobos del mundo. —exclama Harry mientras saca las manos de sus bolsillos y crecen las garras listas para causar daño.

—Piensa bien lo que vas hacer. Te advierto que no estamos de humor y el tiempo está en nuestra contra. —dice en voz amenazante Oliver.

—Yo también tengo que advertirte de algo. Tengo que proteger este lugar sagrado de los intrusos.

—¿Y qué te hace creer que somos intrusos?

—Quien sabe, rechazas a Gaia a pesar de haber recibido su bendición.

—Era bebé y mi marca de nacimiento es solo una maldición.

—Eso dices ahora.

—Eso digo yo porque es un maldito problema.

 

Mientras los ven discutir, Zanya exclama agobiada:

 

—Son como niños peleándose por un juguete.

—¿No tendríamos que detenerlos antes de que pase a mayores? —pregunta Luminara.

—Yo creo que es interesante ver a dos werewolf pelear. —dice Edwards, atrayendo la mirada de desagrado de Zanya y Luminara.

 

Theressa se acerca y separa a ambos con sus manos y al cerrar los ojos grita:

 

—¡Y-Ya dejen de pelear por favor!

—¿Theressa? —dice Oliver.

—¿Huh? ¿Quién demonios es esta chica? —se queda sorprendido Harry.

—No se que es lo que pasa entre ustedes, pero siento mucha soledad en sus palabras. Sobre todo, en las tuyas, Harry, por eso creo que te sientes muy solo y buscas a los tuyos y refugiarte en ellos. —dice Theressa con expresión de tristeza.

—¡¿Tu como es que…?!—retrocede Harry.

—No tienes que pretender hacerte el fuerte. En este ultimo tiempo me he sentido muy sola hasta que encontré a estas personas, porque para mí no son críptido. Son mas humanos que las mismas personas que habitan este mundo, y eso también creo de ti.

 

Cada palabra que sale de la boca de Theressa le molesta a Harry, porque están llenas de verdad y aunque le resulta insufrible, el joven Stinker apenas retrocede, pero se siente cautivado por la humana que, sin conocerlo alguno, también sabe mucho sobre su corazón porque ella también sabe lo que es estar sola en un mundo que se le muestra hostil:

 

—¡Tsk! Eres una humana muy extraña. —dice y luego sonríe— Aunque no voy a negar que tu lado críptido me resulta encantador.

—¿Huh? —se sorprende Theressa.

—Bien, los guiaré hacia el territorio sagrado. Siempre y cuando respeten la autoridad de…—desvía levemente la mirada hacia Edwards y rápidamente lo reconoce—¡Edwards Galand! ¡¿Qué demonios haces aquí?! —se exalta por su presencia.

—Siempre estuve aquí. —responde el dullaham.

—Siempre estuvo aquí. —piensan Zanya, Luminara, Oliver y Theressa.




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