Blood Rites (the grey Wolves #2 )

Capitulo 8 Jacob VIII

Frederick estaba reunido con su Beta, Jacob, en su oficina para revisar el informe semanal de como Annabeth estaba sanando. Habían pasado cuatro semanas desde el accidente y al fin Jacob tenia algunas buenas noticias para transmitir.

Annie ha despertado de su coma informo Jacob.

¿Sabes algo más sobre su bienestar o simplemente sabes que ella esta despierta? la vos de Frederick estaba ronca de emoción a pesar de la ruina que había sido hace un mes.

De lo que he entendido se está recuperando rápidamente, casi tan bien como un lobo de pura sangre. Dijo Jacbo

Frederick no pudo evitar pensar por enésima vez como Percy podía haberla dejado, o cualquiera de ellos para el caso, completamente vulnerable, especialmente después del desafío en que el había formado parte. Luego un pensamiento recurrente volvió de nuevo. Se dio vuelta, mirando a Jacob.

Tú estabas allí ¿Por qué no la ayudaste? dijo Frederick

Iba a hacerlo, Alfa, pero Percy llego tan rápido y si él hubiera sabido que estaba ahí me habría revelado a mí mismo. Me doy cuenta ahora que la seguridad de Annie debería haber sido mi primera prioridad, no mi cubierta le dijo Jacob, los ojos bajos, y el cuello expuesto en sumisión.

Frederick aprecio el gesto mientras el aguantaba a su lobo por un hilo porque cualquier desafío por parte de Jacob aseguraría perder su vida.

Me iba a quedar fuera de esto. Iba a confiar en Atenea para saber qué era lo mejor para nuestra hija, pero estas últimas semanas, cuanto más lo pienso, simplemente no puedo, no ahora. Annie pudo haber sido asesinada y todo porque su supuesto compañero, que es poco más que un niño, no la protegió como es su responsabilidad. dijo Frederick

Frederick sabia en la parte racional de su cerebro que tal vez estaba siendo demasiado duro con Percy, pero no podía evitarlo, era su hija, y si ella hubiera muerto nunca habría tenido la oportunidad de conocerla. Eso era inaceptable. Annabeth todavía era menor de edad, él podía invocar sus derechos como su Alfa, y tomarla bajo su cuidado hasta que ella fuera mayor de edad. Atenea probablemente lo odiaría por ello, pero ella finalmente vería que era mejor para Annabeth de esta manera. Era demasiado joven para aparearse, y peor aún, Percy era demasiado joven para ser su compañero. El no entendía lo que significaba ser un compañero, la responsabilidad que viene con ello.

Frederick se volvió hacia Jacob.

¿Dijiste que había cuatro lobos, además de Poseidón y si hijo? Pregunto Frederick

Sí, Alfa. Dijo Jacob

Toma a los cuatro primeros de la manada, contigo y conmigo haremos seis. Iremos con un número par de lobos para no parecer que estoy desafiando a Poseidón, pero lo suficiente como para demostrar que tengo apoyo. También has que Clovis alquile un avión privado, quiero llegar los más pronto posible. Dijo Frederick

Clovis era el asistente de Frederick, a falta de una palabra mejor, y se encargaba de cualquier negocio de la manada y actuaba como enlace con otras manadas. Debido a su condición de Omega, él no era considerado una amenaza o un desafío para otras manadas, ni era un sumiso que permitiría a otras manadas pasar sobre él.

Jacob asintió ante la petición de su Alfa y se volvió para irse.

Nos vamos en una hora dijo Frederick retirándose.

Su plan no podía estar funcionando mejor, pensó Jacob para sí mismo. A pesar de que no había querido que Annabeth saliera lastimada, ¿Cómo se supone que iba a saber que un simple neumático reventado haría que todo rodara, y luego se prendiera fuego? El corazón de Jacob había estado en su garganta cuando el había visto la forma inmóvil de Annabeth siendo sacada de la camioneta en llamas. Casi se había precipitado hacia adelante para ayudar, pero había captado el sonido de los vehículos de los otros lobos y se había metido en su auto y conducido a través de la mediana de la autopista contraria. El había estado conduciendo en dirección opuesta a Percy y su familia. Ellos nunca habían mirado en su dirección, sus ojos solo estaban en los restos. Jacob había pensado que a lo largo de las últimas semanas la ira de Frederick disminuiría, pero muy a su disgusto, solo había aumentado.

Jacob entro en la sala de defensa de la manada donde sabía que los cuatro miembros principales de la manada estarían a esa hora del día. Cada uno estaba en varios estados de limpieza de sus armas asignadas y vigilando el perímetro de la mansión en las distintas pantallas de televisión que estaban conectadas a las cámaras de todo el recinto. Parecía una cosa arcaica de hacer ya que no habían tenido otro intento de desafío a la manada en su territorio en más de un siglo. Los viejos hábitos tardan en morir, y como Frederick les dijo, nunca se puede estar demasiado preparado.

Bob, Hipnos, Trip y Bóreas, los necesito conmigo. Preparen las armas. A este punto no las llevaran encima, pero quiero que están disponibles en caso de ser necesario. Empaquen suficiente ropa para tres días, y luego reúnanse con el Alfa y conmigo en el garaje principal. Voy a explicar lo que está sucediendo mientras estamos de camino a nuestro destino. Muévanse. Dijo Jacob

Sin una palabra los cuatro lobos prepararon sus armas y luego salieron de la sala para dar cumplimiento a las instrucciones de su Beta. Jacob siempre sentía una sensación de orgullo cuando la manada obedecía sin cuestionar, era una señal de confianza, confianza que iba a tener que traicionar. Mejor no pensar en eso ahora, se dijo, solo haz lo que tengas que hacer, pide perdón después.

Frederick estaba de pie en el garaje principal, esperando que su manada se uniera a él. Estaba tratando de mantener la calma sabiendo que la manada sentiría lo que el sentía, no quería que ellos tengan que asumir sus cargas. Era su trabajo como Alfa protegerlos de la tensión innecesaria, pero esta era una situación con la que nunca había tratado antes, y por primera vez no sabía muy bien cómo manejar la situación. Llamo a su lobo, sabiendo que iba a ser menos emocional y más practico; el haría lo que tenía que ser hecho. Frederick podría preocuparse por los emociones cuando la situación estuviera bajo control. Jacob apareció, y justo detrás de él estaban sus cuatro primeros de la manada, todos vestidos con uniformes negros.



#15264 en Fantasía
#33556 en Novela romántica

En el texto hay: hombres lobo, sangre, ritos

Editado: 17.06.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.