Bloodshoot Creado Para El Caos

CAPITULO 9

El lugar era antiguo, polvoriento, cargado de historia… y de gente equivocada.

Bloodshoot observaba desde lo alto de una estructura derruida mientras el supuesto estafador discutía con un grupo de compradores nerviosos. Reliquias falsas, decían los informes.

Mentiras bien pulidas envueltas en vitrinas.

—Vamos a comprobarlo —murmuró William.

Cayó entre ellos como una sombra pesada.

El estafador apenas tuvo tiempo de levantar la vista antes de que William lo derribara contra el suelo. No fue rápido. No fue limpio. Fue definitivo. Los demás huyeron gritando. Bloodshoot tomó una de las piezas, la estrelló contra el piso.

Se partió.

—Falsa —dijo—. Gracias por participar.

Tomó la foto. La envió.

Minutos después, una camioneta se acercó. De ella bajó el “empleado” del Proyecto Zero. Sonrió al verlo.

—Buen trabajo, P-000. Yo me encargo del resto.

Bloodshoot no respondió.

El hombre nunca entendió qué pasó. Un golpe. Un segundo. Silencio.

William se quedó observando el cuerpo unos segundos más de lo necesario. No había placer. Solo confirmación.

Poco después llegaron los arqueólogos verdaderos. Revisaron las piezas restantes con manos temblorosas.

—Son auténticas —dijo uno—. Todas.

William se alejó sin responder.

De regreso en el departamento, Vanessa y William escucharon el mensaje juntos.

—Excelente trabajo, P-000 —decía la voz de Thomas Rijkaard, satisfecha—. Primera misión completada con éxito.

William cerró los ojos.

—La primera —repitió—. Qué honor.

El teléfono volvió a sonar.

Esta vez era una llamada.

—William —dijo Thomas—. Necesitamos hablar.

—Escucho.

—Hemos confirmado algo preocupante —continuó—. Daniel Preston sigue con vida.

El aire se volvió pesado.

—Fallaste —dijo Thomas—. Pero no importa. Ya enviamos a otro sujeto. P-002 está en camino a VALORA’S TECH. No quedará nadie.

William apretó los dientes.

—¿Y yo?

—Espera tu nueva misión —ordenó Thomas—. No interfieras.
La llamada terminó.

El silencio cayó como un disparo tardío.

Vanessa lo miró. Vio la rabia, el miedo, la decisión.

—Van a masacrar a todos —dijo William—. Gente que no merece esto.

—Entonces ya decidiste —respondió ella.

William se puso de pie. El traje parecía reaccionar con él, como si entendiera.

—No soy su arma —dijo—. No más.

Vanessa se acercó y lo tomó del rostro.

—Ve —dijo—. Sé el héroe que ellos nunca pensaron que crearían.

William asintió.

La ventana volvió a abrirse.

Y mientras BLOODSHOOT se lanzaba a la noche rumbo a VALORA’S TECH, el Proyecto Zero cometía su mayor error:
Creer que aún podía darle órdenes.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.