Bloodshoot Creado Para El Caos

CAPITULO 16

William decidió que ese día el mundo podía esperar.

Las cortinas permanecieron medio cerradas, la televisión apagada y el teléfono, milagrosamente, en silencio. Vanessa estaba recostada en el sofá con una manta encima, observándolo como si fuera un experimento más peligroso que el Proyecto Zero.

—No tienes que mirarme así —dijo ella—. No soy una bomba.

—Eso dijeron del suero verde —respondió William, acercándole una taza—. Té. Sin veneno. Lo probé yo primero.

Vanessa rió.

William pasó el día entero en un modo que jamás había activado: cuidador obsesivo. Le ajustó la almohada cinco veces. Le preguntó si tenía frío cuando ella estaba sudando. Le ofreció comida cada veinte minutos.

—William, si me traes otra sopa voy a empezar a sospechar que quieres engordarme.

—Imposible —dijo serio—. Según internet, la sopa cura todo.
En la tarde intentó cocinar. Intentó. La cocina terminó pareciendo zona de guerra.

—¿Eso está… quemado? —preguntó Vanessa.

—Está… sellado al vacío —corrigió él—. Muy al vacío.

Se sentó a su lado con comida a domicilio y una sonrisa derrotada. Vanessa apoyó la cabeza en su hombro.

—Gracias —dijo ella.

—Por casi incendiar la casa?

—Por quedarte.

William la miró. Sin trajes. Sin misiones. Sin sangre.

—Prometí cuidarte —dijo—. Y por primera vez, no es una orden.

Más tarde vieron una película mala. Rieron de escenas que no eran graciosas. Vanessa se quedó dormida a mitad del final. William la cubrió con la manta y le dio un beso suave en la frente.

—Descansa —susurró—. Hoy el héroe soy yo… y solo hago té.

Y por una noche, eso fue más que suficiente




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