Bloodshoot Creado Para El Caos

CAPITULO 17

La casa dormía.

Vanessa respiraba con calma, acurrucada en el sofá, ajena al mundo que nunca dejaba de perseguirlos. William la observó un largo momento. Cada latido de ella era una victoria pequeña, frágil.

El teléfono vibró.

William lo tomó antes de que sonara. Caminó descalzo hasta la cocina y cerró la puerta con cuidado.

—¿Qué quieres, Thomas? —susurró.

La risa al otro lado fue suave. Educada. Horrible.

—Advertirte —respondió Thomas—. Siempre he sido considerado con mis mejores inversiones.

William apretó el teléfono.

—No soy tuyo.

—Lo fuiste —corrigió—. Y el tiempo se te está acabando. Te quedan horas con ella, William. Disfrútalas.

Silencio.

—Pronto conocerás a P-005 —continuó Thomas—. Mi obra maestra. Más fuerte. Más rápido. Más obediente. El hombre perfecto.

William cerró los ojos.

—Si la tocas—

—No seas predecible —interrumpió Thomas—. Todo esto no es por ella. Es por ti.

La llamada terminó.

William se quedó quieto, escuchando su propia respiración.

Miró hacia el sofá. Vanessa dormía. Inocente. Real.

—No te va a pasar nada —murmuró—. Te lo juro.

A kilómetros de allí, en el corazón del laboratorio Zero, Thomas Rijkaard se quitó la camisa con calma ceremonial. Científicos y técnicos observaban en silencio.

—Inicien el protocolo final —ordenó.

El suero verde brilló bajo las luces blancas. Las agujas descendieron.

—Proyecto Zero —dijo Thomas, mientras el líquido recorría sus venas—. Sujeto P-111.

El dolor lo dobló. El cambio lo levantó.

Sonrió entre espasmos.

—Ahora sí —susurró—. Que empiece el caos.

La noche avanzó.

Y el reloj empezó a contar




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