Bloodshoot Creado Para El Caos

CAPITULO 18

La noche volvió a reclamar a Bloodshoot.

William se movía por las calles principales de Nueva Jersey con pasos firmes, atento a cada sonido, a cada vibración del asfalto. La ciudad estaba inquieta, como si supiera que algo iba a romperse.

Entonces el aire se volvió frío.

—Llegas tarde, P-000.

La voz salió de la nada.

William apenas tuvo tiempo de girarse cuando un impacto invisible lo lanzó contra la vidriera de una tienda. El vidrio estalló como lluvia. William rodó por el suelo y se levantó de un salto.

—David… —murmuró—. Así que tú eras P-005.

Una silueta se materializó frente a él, fluctuando como humo sólido. Ojos pálidos. Sonrisa ausente.

—Death Ghost —dijo—. El hombre perfecto.

Atacó.

La pelea explotó en plena calle principal. Golpes que atravesaban muros, cuerpos lanzados contra autos, semáforos arrancados del suelo. Death Ghost aparecía y desaparecía, atravesando objetos, golpeando desde ángulos imposibles.

William sangraba. Se adaptaba.

—Deja de esconderte —gruñó.

—Eso es lo que soy ahora —respondió David, atravesándolo y reapareciendo detrás—. Un error que respira.

Civiles gritaban. Corrían. Se escondían en tiendas, en callejones, bajo autos.

Sirenas.

—¡Aquí Gudson! —rugió una voz por megáfono—. ¡Cierren cinco calles en todas direcciones!

El FBI y la policía local formaron un perímetro en segundos. La ciudad quedó atrapada entre luces rojas y azules.

William calculó. Esperó. Sintió.

Cuando Death Ghost volvió a materializarse para el golpe final, William lo atrapó con un abrazo brutal y lo estampó contra el asfalto con toda su fuerza. El impacto quebró la calle.

David no volvió a desvanecerse.

William lo dejó inconsciente frente a los agentes armados.
—La amenaza no fue eliminada —dijo con voz firme—. Pero está lista para ser juzgada.

El detective Gudson se acercó.

—¿Quién demonios eres?

William dio un paso atrás, ya envuelto por la oscuridad.

—El justiciero que la ciudad necesita —respondió—. Bloodshoot.

Y desapareció entre las sombras, mientras la ciudad contenía el aliento.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.