Bloqueado, desbloqueado, enamorado

Capítulo 11

Valeria intentó mantener la calma mientras observaba a Gael y a la chica que acababa de aparecer.

Ella parecía conocerlo muy bien.

Demasiado bien.

—Valeria —dijo Gael al notar su silencio—, quiero presentarte a alguien.

La joven sonrió amablemente.

—Soy Lucía Méndez. Conozco a Gael desde hace muchos años.

—Mucho gusto —respondió Valeria con una pequeña sonrisa.

Aunque sus palabras sonaban tranquilas, por dentro tenía muchas preguntas.

¿Quién era Lucía?

¿Por qué parecía tan cercana a Gael?

Los tres caminaron juntos por el parque mientras Lucía les contaba que había regresado a la ciudad después de vivir un tiempo lejos.

—No puedo creer que sigas igual —le dijo a Gael entre risas—. Sigues haciendo bromas cuando estás nervioso.

Gael negó con la cabeza.

—Tú sigues diciendo cosas que nadie más se atreve a decir.

Valeria escuchaba en silencio.

Era extraño verlo así.

Con ella, Gael siempre intentaba hacerla sonreír, pero con Lucía parecía existir una historia que ella no conocía.

Más tarde, cuando Lucía se despidió, Valeria y Gael continuaron caminando.

—¿Estás bien? —preguntó él.

—Sí.

Gael la miró de reojo.

—Esa respuesta se parece mucho a cuando dices que algo no te importa.

Valeria suspiró.

—Está bien... tengo curiosidad.

—¿Sobre Lucía?

Ella asintió.

—Fue una amiga muy importante para mí —explicó Gael—. Crecimos juntos, pero nunca pasó nada más.

Valeria bajó la mirada.

—No tienes que explicarme nada.

—Quiero hacerlo.

Ella lo miró sorprendida.

Gael sonrió.

—Porque ahora me importa lo que piensas.

Al día siguiente, en la escuela, Lucía se acercó nuevamente a Gael.

—Necesito hablar contigo.

Valeria estaba a unos metros de distancia con Camila.

—¿Estás preocupada? —preguntó Camila.

—No.

Camila la miró.

—Valeria.

Ella suspiró.

—Tal vez un poco.

—¿Te gusta?

Valeria se quedó callada.

No respondió.

Pero su silencio fue suficiente.

Mientras tanto, Lucía habló con Gael en el patio.

—Me alegra verte feliz.

Gael sonrió.

—¿Feliz?

—Sí. Nunca te había visto mirar a alguien como miras a Valeria.

Gael se quedó sorprendido.

—¿Se nota tanto?

Lucía rió.

—Muchísimo.

Al final del día, Gael encontró a Valeria antes de salir.

—¿Puedo acompañarte?

Ella aceptó.

Caminaron juntos, pero esta vez Valeria fue quien rompió el silencio.

—Gael.

—¿Sí?

—Creo que me estoy acostumbrando demasiado a que estés cerca.

Él sonrió.

—¿Eso es algo malo?

Valeria negó lentamente.

—No lo sé... pero tampoco quiero alejarme.

Gael se quedó mirándola con una sonrisa sincera.

Por primera vez, Valeria había admitido que alguien empezaba a ser importante para ella.

Pero ninguno de los dos sabía que una nueva persona estaba a punto de entrar en sus vidas y cambiar muchas cosas.

Continuará...




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