Bloqueado, desbloqueado, enamorado

Capítulo 12

Los días después de la llegada de Lucía fueron tranquilos, aunque Valeria seguía intentando entender sus propios sentimientos.

Nunca había sido una persona celosa.

O al menos eso pensaba.

Pero cada vez que veía a Gael hablando con alguien más, una pequeña incomodidad aparecía en su interior.

—Te estás enamorando —dijo Camila mientras caminaban por el pasillo.

Valeria la miró sorprendida.

—¿Por qué todos creen saber lo que siento?

—Porque es demasiado obvio.

—No es tan fácil.

Camila sonrió.

—Claro que no. Para alguien como tú, admitir que alguien te importa es como ganar una batalla.

Valeria no pudo evitar reír.

Mientras tanto, Gael estaba en la cafetería de la escuela con Mateo.

—¿Y ya le dijiste lo que sientes? —preguntó Mateo.

Gael negó.

—Todavía no.

—¿Qué esperas?

—Quiero hacerlo bien.

Mateo sonrió.

—Nunca pensé escuchar a Gael Navarro preocupado por una confesión.

—Yo tampoco.

Ambos rieron.

Esa tarde, Valeria y Gael se reunieron para terminar algunos detalles de un nuevo trabajo escolar.

Después de terminar, decidieron caminar por el parque.

—¿Sabes algo? —dijo Gael.

—¿Qué?

—Cuando te conocí, pensé que eras imposible de entender.

Valeria levantó una ceja.

—¿Eso es un cumplido?

—Sí.

—No parece.

Gael sonrió.

—Pero ahora sé que detrás de esa actitud seria hay alguien que se preocupa mucho por los demás.

Valeria guardó silencio.

No estaba acostumbrada a escuchar ese tipo de cosas.

—Gracias.

Gael la miró.

—¿Por qué?

—Porque viste algo que casi nadie nota.

En ese momento, comenzó a sonar una canción en el parque. Algunas personas se reunieron para ver una pequeña presentación organizada por estudiantes.

Gael extendió la mano.

—¿Bailamos?

Valeria abrió los ojos.

—¿Qué?

—Solo un momento.

—No sé bailar.

—Yo tampoco.

Ella soltó una risa.

—Eso no ayuda.

Aun así, aceptó.

Por unos minutos dejaron de pensar en problemas, rumores y dudas.

Solo eran ellos dos.

Al terminar la tarde, Gael acompañó a Valeria hasta su casa.

Antes de despedirse, él sacó su celular.

—Tengo algo para ti.

Valeria lo miró curiosa.

Gael le mostró un contacto en la pantalla.

Valeria Cruz.

—¿Qué pasa con eso?

—Antes yo estaba bloqueado.

Ella sonrió.

—Es verdad.

—Ahora quiero ser alguien a quien nunca quieras bloquear.

Valeria sintió que esas palabras significaban más de lo que parecían.

—Gael...

Pero antes de que pudiera terminar, recibió una llamada.

Era un número desconocido.

Valeria contestó.

—¿Bueno?

Una voz al otro lado habló:

—Valeria, necesito verte. Es importante.

Ella reconoció la voz inmediatamente.

Era alguien de su pasado.

Y esta vez, no era Diego.

Continuará...




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