Bloqueado, desbloqueado, enamorado

Capitulo 14

El viernes por la tarde, mientras Valeria terminaba de guardar sus libros en el casillero, Gael se acercó con una sonrisa.

—¿Tienes planes para mañana?

Valeria cerró el casillero y lo miró.

—No, ¿por qué?

Gael respiró hondo antes de hablar.

—Quería invitarte a salir.

Valeria arqueó una ceja.

—¿A salir?

—Sí. Hay una feria en el parque central. Podemos comer algo, subir a los juegos y pasar un buen rato.

Ella permaneció unos segundos en silencio.

—¿Eso es... una cita?

Gael se rascó la nuca, algo nervioso.

—Si tú quieres que lo sea.

Valeria no pudo evitar sonreír.

—Entonces... acepto.

El rostro de Gael se iluminó.

—¿En serio?

—Sí, pero con una condición.

—¿Cuál?

—Tú eliges el primer juego y yo el último.

—Trato hecho.

Los dos chocaron las manos entre risas.

Al día siguiente, Valeria llegó al parque unos minutos antes.

Llevaba un vestido azul claro y una chaqueta de mezclilla.

Mientras esperaba, comenzó a ponerse nerviosa.

—¿Y si esto sale mal? —pensó.

En ese momento apareció Gael con una camisa blanca y una chamarra negra.

—Perdón por hacerte esperar.

—Acabo de llegar.

Gael sonrió.

—Te ves muy bien.

Valeria sintió cómo sus mejillas se sonrojaban.

—Gracias... tú también.

La tarde transcurrió entre juegos, risas y conversaciones.

Compitieron en un juego de lanzar aros.

Valeria ganó un enorme peluche.

—No pensé que fueras tan buena.

—Hay muchas cosas que no sabes de mí.

—Entonces quiero descubrirlas todas.

Valeria bajó la mirada, sonriendo.

Más tarde compartieron unas palomitas y un algodón de azúcar mientras recorrían la feria.

Por primera vez desde que se conocieron, todo parecía sencillo.

Al caer la noche, subieron a la rueda de la fortuna.

Cuando llegaron al punto más alto, la ciudad se iluminaba bajo ellos.

—Es hermoso —dijo Valeria.

—Sí.

Ella giró la cabeza.

Gael no estaba mirando el paisaje.

La estaba mirando a ella.

—¿Qué pasa? —preguntó, un poco nerviosa.

Gael tomó aire.

—Desde el día en que me bloqueaste, supe que tendría que esforzarme mucho para conocerte.

Valeria sonrió.

—Y lo hiciste.

—Porque valió la pena.

Ella sintió que el corazón le latía con fuerza.

Los dos quedaron en silencio, mirándose.

Parecía que cualquiera de los dos podía acortar la distancia.

Pero, justo cuando la cabina comenzó a descender, ambos se apartaron con una risa nerviosa.

—Creo que todavía no era el momento —dijo Gael.

Valeria asintió.

—Creo que no.

Sin embargo, los dos sabían que ese momento estaba cada vez más cerca.

Al despedirse frente a la casa de Valeria, ella sonrió.

—Gracias por este día.

—Gracias por venir.

Antes de entrar, Valeria se dio la vuelta.

—Gael.

—¿Sí?

—Creo que esta salida... sí fue una cita.

Gael no pudo ocultar su enorme sonrisa.

—Entonces espero que sea la primera de muchas.

Valeria entró a su casa con el corazón acelerado.

Por primera vez en mucho tiempo, ya no tenía miedo de enamorarse.

Continuará...




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