Bloqueado, desbloqueado, enamorado

Capitulo 15

El lunes, Valeria llegó a la escuela con una sonrisa que no pudo ocultar.

Camila la observó apenas entró al salón.

—Esa sonrisa no es de alguien que pasó un fin de semana aburrido.

Valeria dejó su mochila sobre el pupitre.

—La pasé bien.

—¿Solo bien?

—Muy bien.

Camila soltó una pequeña risa.

—¡Sabía que esa salida iba a ser especial!

Antes de que Valeria pudiera responder, Gael entró al salón.

Sus miradas se encontraron por un instante y ambos sonrieron sin decir una palabra.

Mateo, que estaba sentado cerca, negó con la cabeza.

—Ya ni siquiera intentan disimular.

Durante el recreo, la escuela organizó una actividad para celebrar el inicio del nuevo trimestre.

En el patio había música, juegos y concursos para todos los estudiantes.

Camila convenció a Valeria y a Gael de participar en una búsqueda del tesoro.

—¿Y si perdemos? —preguntó Valeria.

—Lo importante es divertirnos —respondió Gael.

Después de resolver varias pistas, llegaron a la última.

La indicación los llevó al viejo mirador del jardín de la escuela, un lugar tranquilo desde donde se veía casi todo el campus.

—Parece que llegamos primero —dijo Gael.

Valeria asintió.

—Está muy bonito aquí.

Una suave brisa movió las hojas de los árboles.

Por unos segundos, ninguno habló.

Gael dio un pequeño paso hacia ella.

—Valeria...

—¿Sí?

—Quería decirte algo desde hace varios días.

Ella sintió que el corazón le latía con fuerza.

—Te escucho.

—Desde que te conocí, cambiaste muchas cosas en mi vida.

Valeria sonrió con timidez.

—Tú también cambiaste la mía.

Los dos se quedaron mirándose.

Sin pensarlo demasiado, comenzaron a acercarse lentamente.

Estaban tan cerca que podían escuchar la respiración del otro.

Parecía que, por fin, llegaría su primer beso.

—¡Los encontré!

La voz de Mateo hizo que ambos dieran un paso hacia atrás de inmediato.

Mateo llegó corriendo, seguido por Camila.

—¡Ganamos la búsqueda del tesoro! —anunció Camila con entusiasmo.

Gael y Valeria intercambiaron una mirada y soltaron una risa nerviosa.

—Llegaron en el momento perfecto... o en el peor —susurró Mateo al notar lo que había interrumpido.

Camila abrió mucho los ojos.

—¿Los interrumpimos?

Valeria, completamente sonrojada, respondió de inmediato:

—¡No estaba pasando nada!

Gael rio.

—Claro... nada.

Camila y Mateo se miraron, conteniendo la risa.

Al terminar el día, Gael acompañó a Valeria hasta la entrada de su casa.

—Parece que el universo no quiere que nos demos ese beso.

Valeria sonrió.

—Tal vez solo quiere que esperemos un poco más.

—¿Y tú estás dispuesta a esperar?

Ella lo miró directamente a los ojos.

—Si es contigo... sí.

Gael sintió que esas palabras valían más que cualquier respuesta.

Se despidieron con un abrazo largo y sincero.

Mientras Valeria entraba a su casa, sonrió al recordar todo lo que había pasado desde aquel día en que decidió bloquearlo.

Ahora, lo único que no quería era perderlo.

Continuará...




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