Esa noche, Valeria no podía dejar de pensar en lo cerca que había estado de besar a Gael.
Cada vez que recordaba el momento en el mirador, una sonrisa aparecía en su rostro.
Su celular vibró sobre el escritorio.
Era un mensaje de Gael.
Gael: ¿Ya llegaste bien?
Valeria sonrió antes de responder.
Valeria: Sí. Gracias por acompañarme.
A los pocos segundos llegó otra notificación.
Gael: Hoy casi pasa algo importante.
Valeria sintió cómo su corazón se aceleraba.
Valeria: Sí... casi.
Pasaron unos minutos.
Entonces apareció un nuevo mensaje.
Gael: La próxima vez prometo que nadie nos interrumpirá.
Valeria no pudo evitar reír.
Valeria: Eso habrá que verlo.
A la mañana siguiente, Gael llegó a la escuela antes que de costumbre.
Mateo notó que revisaba el celular una y otra vez.
—¿Esperas un mensaje?
—Sí.
—¿De Valeria?
Gael asintió.
En ese instante, el teléfono vibró.
Valeria: Buenos días. Que tengas un gran día.
Gael sonrió de inmediato.
Mateo soltó una carcajada.
—Definitivamente estás enamorado.
—Sí.
Esta vez no intentó negarlo.
Durante el recreo, Valeria y Camila estaban sentadas bajo un árbol.
—¿Ya sabes lo que vas a hacer? —preguntó Camila.
—¿Sobre qué?
—Sobre Gael.
Valeria miró el cielo.
—Creo que ya no puedo seguir fingiendo que solo es mi amigo.
Camila sonrió emocionada.
—¡Entonces díselo!
—Todavía no.
—¿Por qué?
—Porque siento que él está preparando algo... y quiero darle la oportunidad de hacerlo.
Esa misma tarde, la profesora entró al salón con una noticia.
—La próxima semana habrá un campamento escolar de dos días.
Todos comenzaron a hablar al mismo tiempo.
—Cada grupo participará en actividades deportivas, de convivencia y trabajo en equipo.
Camila dio un pequeño salto de emoción.
—¡Será divertido!
Mateo sonrió.
—Más para algunos que para otros.
Gael miró de reojo a Valeria.
Ella también lo observó.
Ambos pensaron exactamente lo mismo.
Serían dos días enteros juntos.
Al terminar las clases, Valeria recibió un mensaje de un número desconocido.
Número desconocido: Aléjate de Gael si no quieres salir lastimada.
Valeria frunció el ceño.
Volvió a leer el mensaje varias veces.
Cuando intentó responder, el número ya no existía.
Guardó el teléfono sin decirle nada a Gael.
No quería preocuparlo.
Pero una duda comenzó a crecer en su interior.
¿Quién había enviado ese mensaje... y por qué?
Continuará...