Bloqueado, desbloqueado, enamorado

Capitulo 19

El ambiente alrededor de la fogata cambió por completo.

Los profesores retiraron el sobre y pidieron calma a todos los estudiantes.

—Seguramente alguien quiso hacer una broma de mal gusto —dijo uno de ellos.

Aunque algunos alumnos estuvieron de acuerdo, Valeria y Gael no parecían convencidos.

Ellos sabían que aquello estaba relacionado con los mensajes anónimos.

Más tarde, cuando todos regresaron a sus cabañas, Valeria recibió un mensaje de Gael.

Gael: ¿Sigues despierta?

Valeria: Sí.

Gael: No estás sola. Pase lo que pase mañana, estaremos juntos.

Valeria sonrió.

Valeria: Gracias.

Guardó el celular y, por primera vez desde que comenzaron las amenazas, logró dormir tranquila.

A la mañana siguiente, el campamento continuó con normalidad.

Los estudiantes participaron en una caminata por el bosque.

Mientras avanzaban por un sendero, Camila encontró una pulsera plateada en el suelo.

—¿Es de alguien?

Todos negaron con la cabeza.

Valeria la observó con atención.

En la parte interior había una pequeña inscripción.

"L.M."

—¿De quién serán esas iniciales? —preguntó Mateo.

Nadie tenía la respuesta.

Después del almuerzo, la directora del campamento reunió a todos.

—Ayer revisamos las cámaras de seguridad de la entrada.

Los estudiantes guardaron silencio.

—Descubrimos que la persona que dejó el sobre no era alguien ajeno al campamento.

Un murmullo recorrió el grupo.

—Fue uno de los estudiantes.

Valeria sintió un escalofrío.

Gael tomó su mano discretamente para darle tranquilidad.

Al terminar la reunión, Lucía se acercó a ellos.

—Necesito decirles algo.

Gael y Valeria la escucharon con atención.

—Anoche vi a una persona caminando cerca de la oficina de los profesores.

—¿Quién era? —preguntó Gael.

Lucía negó con la cabeza.

—No pude verle la cara... llevaba una sudadera con capucha.

—¿Recuerdas algo más?

—Sí.

Miró la pulsera que Camila sostenía.

—Esa pulsera... creo que la llevaba esa persona.

Todos observaron nuevamente las iniciales.

L.M.

Camila frunció el ceño.

—Pero tú también te llamas Lucía Méndez...

Lucía abrió los ojos, sorprendida.

—¿Creen que fui yo?

Valeria negó de inmediato.

—No. No creemos eso.

Pero la coincidencia era demasiado grande.

Mientras tanto, escondido detrás de unos árboles, alguien observaba al grupo en silencio.

La persona sonrió levemente.

Su plan estaba funcionando.

Y todavía faltaba revelar la verdad.

Continuará...




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