Blue Collection

Un lobo que usa bolígrafos

Araceli lleva días en la maquila y su presencia quema a los trabajadores del BC que ya no la soportan.

— Que así no, Paola.

— ¡¿Entonces cómo?!

Paola dejó caer el racero y se fue corriendo a los baños.

— ¡Ay, pinche gramática!

Paola chocó con Anais y no dudó en reclamar que tiró su atole.

— ¡Mira nomás! ¡Me vas a comprar otro!

— ¡Quítate!

— ¿Qué tienes? Como sea, ya nada me regresa mi atole.

— Es que ya me tiene harta, yo soy la encargada de serigrafía y no para de interrumpir mi trabajo que por supuestas fallas. ¡Ahora resulta! ¡Que yo hago mi trabajo mal!

— No le hagas caso, solo quiere darse a notar, pero si tú te dejas vas a permitir que ponga en duda tu trabajo y no debe ser así. ¡Defiéndete, Paola! ¡Defiende lo que sabes! Y que ella no te haga dudar o perderás tu trabajo.

— No perderé mi empleo por esa bocona.

Paola salió del pasillo y regresó a los marcos.

— ¿Ya terminó tu berrinche? Termina de quemar este marco que Teresa y Sonia tienen que racear las cinco mil hojas antes de que termine el turno.

— ¿Dijiste Sonia? Yo no quiero racear con ella.

— No te estoy preguntando, Teresa, vas a racear con Sonia y si no te gusta te pones una pinza en la nariz.

Teresa regresó a las mesas y Carmen notó su molestia.

— ¿Qué te pasa?

— Que voy a racear a Sonia, ¡ay! Lo que faltaba, de por sí mi estómago no está para aguantar.

— ¿No estarás embarazada?

— ¡Obvio no! O bueno...

— ¿Qué hiciste?

— Hace unos días me encontré con un chofer cuando iba para mi casa y pues veníamos platicando y una cosa llevó a la otra y...

— ¡Ay, no! Ni porque ya tienes un hijo, tienes más cuidado. ¿Quieres otro?

— Por ahora no, un hijo mío siempre será muy amado por mí, pero ahora no es el momento.

— ¿Y tú, Bere, cómo vas con tu militar?

— Vamos bien, pero siempre está lejos porque va de aquí para allá y me estoy aburriendo.

— ¿A poco ya no hablas con tu sugar?

— ¿Qué pues? Que no era mi sugar, solo era un buen amigo.

— Un buen amigo con billete.

— Ya les dije que quiero hacer las cosas bien y sé que mi militar es un buen camino, digo, después de haber tropezado con tantas piedras ya era momento de tomar un buen sendero, ja, ja.

— Tropiezos, tropiezos, más bien resbalones que bien quisiste darte, ja, ja, ja.

— Ja, ja, sí, Carmen, pero ya terminó mi época de "tropezones".

...

Teresa se resignó y comenzó a trabajar con Sonia.

— Ve más rápido, Sonia, quiero terminar esto rápido.

— Si vas más rápido no podré revisar que imprimas bien las hojas.

— Pero te tardas las horas en revisar y yo ya me quiero ir.

Sonia no es una chica que le guste pelear y sin decir más le siguió la corriente a Teresa.

Teresa, en su desesperación por evitar el "mal olor", comenzó a racear sin poner mucha atención y en menos del tiempo habitual el equipo de Tere y Sonia acabó las cinco mil.

Araceli, al enterarse, se puso feliz de haber logrado que un equipo terminara tan rápido con la meta del día.

Lamentablemente, Adriana tenía malas noticias que afectarán al "veloz" equipo.

...

Korin ya no regresó al BC, no tuvo la cara para pedir su trabajo de vuelta y se vio en la necesidad de buscar otro trabajo aun cuando no tiene experiencia en muchas áreas.

¿Qué ocurrió con su mudanza?

Lamentablemente, eso no ocurrió y no porque Korin no tuviera ganas de irse; en realidad su madre Rocío no lo permitió.

No es una cuestión particular de la familia de Korin.

La verdad es que es muy común en nuestro entorno que las familias se separen, porque los padres dejaron de amarse y seguir viviendo juntos ya no es una opción.

Los padres de Korin se separaron, su madre Rocío es del Estado de México y su padre Rodolfo es de Cancún.

Se conocieron en un viaje que hizo Rocío como turista y fue atendida por un encantador mesero.

Fueron felices y tuvieron dos hijas que aman demasiado o, bueno, es de lo que ellas están seguras que sienten sus padres por ellas.

Por desgracia, a sus padres no les duró tanto la felicidad y también terminaron su unión por falta de amor, paciencia y dinero...

Rocío partió de regreso al Estado de México y se llevó a una de sus hijas, Korin fue quien quiso irse con ella y su hermana Nayeli se quiso quedar con su papá a seguir disfrutando del mar y las olas que se llevan sus tristezas.

Korin decidió seguir a su mamá, porque como todas las hijas siempre queremos seguir a la mujer a la que le debemos la vida, pero darnos cuenta de que no todos los árboles de vida son buenos es difícil de aceptar o de talar.

Tristemente, Korin ha descubierto que su mamá solo ve en ella una fuente de ingresos y sabe muy bien que si Korin se va de su lado tendrá que volver a trabajar para mantenerse por sí misma y es lo último que quiere volver a hacer.

Rocío llegó a México con una Korin de 9 años, una niña que por obvias razones depende de su mamá.

Sin muchas ganas, Rocío llegó inmediatamente a México buscando trabajo para mantenerse a ella y a su hija que necesitaba comer.

Llegó a la máquila donde fue aceptada rápidamente y se volvió una trabajadora eficaz.

Tal y como lo describe Adriana, no todos tienen tiempo o interés en leer revistas o ver programas de moda.

Así le pasó a Rocío, quien no sabía nada de Christian Ferrer o Luciana Caramon, así que para Christian le fue sencillo hacerla firmar el contrato de confidencialidad, porque a fin de cuentas ni tenía idea de qué secreto estaría guardando.

Rocío y Christian cuando se conocieron no se volvieron cercanos, al contrario, Rocío solo era una empleada más y ya... pero todo cambió cuando apareció Korin frente a la máquila.

Ese día es el más desafortunado para Korin, incluso si ella no lo sabe aún.



#1244 en Thriller
#2574 en Otros
#159 en No ficción

En el texto hay: ficción realista, abuso laboral, grooming

Editado: 11.09.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.