Blue Colletion

Al acecho

Debido a la llegada de más personal al BC, Christian y Luciana decidieron contratar a una contadora y sobre todo a una mujer que sea capaz de ayudar a Armando con el control de las chicas.

Toda esta situación se debe a que para Luciana el liderazgo de Armando sobre las chicas le resulta bastante "blando".

Y es así como llega Alexa Tovar como nueva integrante del BC.

— ¡Buenos días, chicos y chicas!

— Los hemos llamado a esta reunión para presentar oficialmente a nuestra nueva contadora, quien se encargará de sus sueldos, así que les debería interesar mucho conocerla.

Todos miraban con atención al diseñador y la nueva chica que estaba delante de él.

Sus facciones son delicadas y su sonrisa es amable, tal vez sea muy cálida o no lo sé, después de todo eso mismo pensé de algunas de mis compañeras y me equivoqué rotundamente.

— Mucho gusto, chicos. Yo soy Alexa Tovar y sé que nos llevaremos muy bien.

— "Si es que valoramos nuestro sueldo" —unas risillas acompañaron el comentario de María.

— "¿Crees que se desquite con eso?".

— "No puedo asegurarlo, pero aquí todo es probable".

— "Tienes razón".

— Veo que están muy impacientes por hablar, chicas. Las invito a presentarse.

Adriana y María se quedaron calladas por unos instantes y miraron con seriedad a Luciana.

— Yo me llamo María Anzures Tejada. Mucho gusto, Alexa.

— Mucho gusto, Mari. ¿Y tú quién eres?

— Mi nombre es Adriana Arenas Toledo, es un placer.

— Hola, Adri.

Así, sucesivamente, todos se presentaron con Alexa y la mirada fulminante de Korin no pasó desapercibida para Cora.

Para mostrarse más estricto, Armando decidió comentarle a Alexa sobre hacer más seguido el lavado de los baños, de los marcos y también del almacén.

— Bueno, chicas, hemos decidido hacer esta tabla para saber en qué orden se lavarán esos baños y daremos inicio por las letras del alfabeto, así que Adriana, tú vas primero.

Esas eran noticias muy lamentables para mí, porque los baños siempre están asquerosos y lavarlos me causan muchas náuseas.

— ¿Desde hoy?

— Sí, Adri. De hecho, ¿dónde están los baños?

— Por allá, al fondo. Ven si quieres, de todos modos tengo que ir.

— Entonces te acompaño, vámonos.

Al irse Alexa, todas se levantaron de sus lugares para ver la hoja.

— ¡Ay, no! Estoy muy cerca.

— ¿De qué te quejas, Carmen? Yo soy la segunda.

— Sí, es cierto, Bere. Lo bueno que yo soy la T, soy Teresa, ja, ja.

Julián entró corriendo a la imprenta con dos botellones de fabuloso.

— ¿Quién fue la primera víctima?

— Adriana. Vamos a ir por letras.

— ¿Ya está en los baños?

— Sí, llevó a la "contadora" a darse un tour.

— Entonces le llevaré esto.

— ¡Qué injusto, Julián! Ustedes los hombres no están en la lista.

— Obvio, porque somos los favoritos. ¡Ah, no! Esa es Korin.

— ¡Shh! Cállate, estúpido.

Adriana llegó a los baños con Alexa y comenzó a atarse el cabello.

— Aquí son los baños, los dos de la izquierda son de las mujeres y el de la derecha son de los hombres. Y también el almacén está más al fondo.

— ¿Estos dos cuartos de qué son?

— Me dijo la Rizos que también eran baños y que cuando construyeron estos nuevos dejaron de usarlos, y ahora los usan para lavar los marcos de raceo.

— ¿Llevas trabajando mucho tiempo aquí?

_ No, en realidad, solo llevo tres meses.

— Es que necesito ayuda, no sé muchas cosas de este lugar ni cómo trabajan aquí y tú te ves muy amable.

❤️‍🩹

— ¿De verdad? «Le parezco una persona amable y me pide ayuda».
— Sí, yo te ayudo en lo que necesites.

— Muchas gracias, qué linda eres.

— ¡¿Qué hacen?!

— ¡Ah, Julián!

— Tú y yo ya nos presentamos, ¿Julián dijiste? ¿Verdad, Adri?

— Así es, yo me llamo Julián y fabulosamente te traje fabuloso. ¡Ah, no te creas, Adriana! Pero sí que lo necesitarás.

— Gracias, Julián, ni me había dado cuenta que ya no hay.

— Para que veas que yo estoy al tanto de todo lo que necesites, tú solo deja que yo resuelva.

— Por eso cuento contigo, Juli... ¡Julián!

— Obvio que sí, ya me voy, que todavía no termino de desbarbar la hoja.

Julián salió y Adriana sujetaba los botellones.

Alexa miró embobada a Adriana y no tardó en comprender por qué.

— Hey... ¿No están pesados? Deberías bajarlos, ¿no lo crees?

— ¡Sí!

— Qué carita, ya te vi.

— ¿Qué?

— No, nada. ¡Ya me voy! Porque tendré una asesoría con la señora Luci y el diseñador. Gracias por traerme, cuento contigo, Adri.

— Sí, bye, Alexa.

Aun así no quiero lavar los baños, qué desafortunada soy.

Alexa salió de los baños y miró a Korin.

_ Tú eres Korin, ¿cierto?

— Sí, ¿por qué?

— Tú te vas a encargar de limpiar el almacén, porque la señora Luci me dijo que tú llevas el control del mismo.

— Está bien, yo lo haré.

— ¡Uy! Qué carácter.

Korin se fue sin decir más y el maestro Armando puso música en la bocina.

🎵Todas las mañanas que entra por mi ventana el señor sol.🎵

🎵Doy gracias a Dios por otro día más.🎵

— ¡Ay, Armando! A nadie le gusta escuchar eso.

_ En realidad, los que ¡NO! tienen buenos gustos musicales dicen eso, Korin.

— Hoy todo mundo busca molestarme.

Korin entró a los baños para ir al almacén y vio cómo Adriana ya estaba dándolo todo con la escoba.

🎵¡Buenos días, alegría! ¡Buenos días al amor! ¡Buenos días a la vida! ¡Buenos días, señor sol!🎵

— ¡Ja! ¡No mames, Adriana! Qué ridícula, ¿no te da vergüenza?

— ¡Ah! Korin, ¿llevas mucho tiempo escuchando mi melodiosa voz? ¿Vergüenza? No creí que la conocieras.

La sonrisa maliciosa de Korin desapareció de inmediato.

— ¿Sí trajo Julián el fabuloso?

— Sí, los dejó allá —señala la esquina del pasillo—. ¿También te pusieron a limpiar?




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