Blue Colletion

Planes pasionales

El temperamento de Korin cambió radicalmente después del desayuno.

Comenzó a reír y tararear canciones sin discreción alguna, lo cual hizo extrañar a las demás chicas que hace dos horas habían visto todo lo contrario.

«Él me llamó... vamos a regresar y estoy muy contenta por no perderlo, debo hacer todo lo que esté a mi alcance para no dejarlo ir».

Adriana salió de las oficinas con plumones y correctores nuevos, porque las chicas los pierden todo el tiempo.

—Ya volví, chicas, y necesito que escuchen.

Todas se detuvieron y miraron a Adriana.

—Cada una tomará un plumón y corrector que ya tiene su nombre inscrito, se nos pide que seamos más cuidadosas y ya no perdamos tanto material, por favor, así que pasen y tomen su nombre.

Las chicas, al acercarse, buscaban sus nombres y había algunos errores que no dejaban de ser divertidos.

—Así que ahora me llamo "Elizabeth".

—La verdad no sé cuál es tu verdadero nombre, Rizos, sé que esto debí hacerlo antes, pero ¿cómo te llamas?

—¡Ay, Adri! ¿Cómo? ¿Pensabas que me llamaba Rizos?

—¡Obvio no!, pero al escuchar que todos te decían así, no vi la necesidad de saberlo, al parecer estás más cómoda con tu sobrenombre.

—Me llamo Lizeth. Ya te pareces a Julián, que también salió con "¿No te llamas Rizos?".

—Bueno, pero es Julián, no hay nada que hacer.

—Son tal para cual.

—¿Eh?

—¡Ay! No puede ser.

—¿Qué pasó, María?

—Mira, Rizos, me pusieron "Mariela".

—No te quejes, María. A mí me puso "carne". ¿En qué cabeza cabe? ¿Carmen o carne?

—Alexa se equivocó en la mayoría de los nombres, mejor voy a decirle a ver si puede cambiar las pegatinas.

Toqué la puerta y Coral abrió.

—¿Qué necesitas?

—Las pegatinas no vienen bien.

—Díselo a Alexa.

Entré a la oficina de Alexa y lo que encontré era desalentador.

Una chica en verdad cansada y repleta de trabajo en el escritorio, al parecer ya colapsó, porque se quedó dormida.

—Alexa, despierta... hola... Ale, Ale.

—¡Ahg! ¡Ya no puedo más! Necesito dormir.

—¿Te falta mucho?

—Sí, Adri. ¡Esto es demasiado! —coloca sus manos sobre su cabeza— Tan solo mañana debo estar al pendiente del desembarco del material de las bolsas que viene desde China y mandar un transporte a recogerlo o el búnker se lo llevará a sus bodegas y reclamarlo me llevará más tiempo y ¡una multa! También debo estar pendiente de que Pamela asista a su cita con la ginecóloga o me avisará al último momento para cancelar y reagendar ¡Otra más! La señora Caramón está molesta porque no tengo respuestas sobre la supuesta amante del patrón y mañana es sábado, así que también tengo que dar sueldos mañana y aún no me autorizan sacar la cantidad del banco, quiero hacerlo ya para no hacerlo al último momento cuando ustedes ya están ansiosos de irse y les frustra que me tarde en pagarles, como si fuera mi culpa.

—... Se escucha tan complicado tu trabajo. ¿No podrían contratar más personal? No dudo de tu capacidad, pero esto te rebasa y no creo que te caiga mal una colega para este tipo de asuntos.

—Ya lo hablé con ellos y solo me dicen "lo checamos después" y no mueven un dedo.

—No te ves bien, tu ojo está rojo. ¿Tienes un derrame?

—Ya fui al médico y es por el estrés, y ni hablar de mi colitis que me está acabando.

Lo único que pude hacer fue darle unas palmadas en la espalda, está tan estresada que no veo necesario decirle de su error con los nombres de las chicas.

Tenía pensado cuestionarle mi trabajo extra, pero está bien, yo puedo ayudarla y no me cuesta nada. Si puedo disminuir su carga puedo hacerlo sin esperar nada a cambio, bueno, solo que ella logre respirar, entiendo bien lo que es ahogarse y no es una agradable sensación.

—¿Necesitas algo, Adri?

—Sí, ¿tienes un plumón y corrector extra? Falté yo.

—¡Ah, cierto! A ti te voy a dar estos dos, porque quiero que los cuides mucho por favor, ya que son como prototipos y necesito saber si hay manera de cambiar el corrector que actualmente se utiliza por estos de brocha y el plumón de punta gruesa por este un poco más fino para hacer trazos más discretos.

—Está bien, yo los pongo a prueba.

—Y también, ¿tienes tu libreta?

—Sí, ya tengo los resultados del material entregado por las señoras.

—Bueno, entonces pásamelos para meter sus pagos de mañana.

—Sí, Alexa.

«Me hace feliz poder ayudarte».

Korin estaba feliz por la respuesta y propuesta de Christian para esta noche, pero ahora su preocupación era Adriana, porque hace unas horas le hizo saber que sus comportamientos la delatan y que las largas jornadas de Alexa es lo que impide que descubra su secreto.

¿Realmente su secreto está seguro con Adriana?

«He visto muy apegadas a Adriana y Alexa en los últimos días y eso me mantiene alerta. ¿Y si...? ¿La lealtad de Adriana es con Alexa y me traiciona? ¿Ella sería capaz de delatarme? ¿Puedo confiar en ella? ¿Y sus supuestos valores o "good vibes"?».

Dieron las 2:00 y todos salieron a comer y algunos se fueron al mercado, porque los viernes son días de tianguis y hay comida para escoger.

—¿No quieres ir por tacos de cecina, Korin?

—Me gustaría, Adri, pero ya me voy.

—¿Te dieron permiso de salir?

—Sí, Adri, si quieres te acompaño al mercado y ya en la entrada nos despedimos. ¿Te parece?

—Sí, Korin, vámonos o no me alcanzará la hora de comida.

Al salir de la imprenta, Korin salió radiante, todo lo contrario a la hora de entrada.

—¿Te sientes mejor, Korin?

—Demasiado bien, Adri, voy a ir a la estética a ponerme bella y mañana te cuento cómo me fue.

—¿Te fue? ¿A dónde irás?

—Es un secreto por ahora, pero mañana me verás ya sea que me vaya bien o mal, y deseo que sea la primera opción.

Al llegar al mercado, Adriana entró y se despidió de Korin.

—Adiós, Korin, buena suerte.




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