Blue Colletion

Matiz

Es domingo por la mañana y mientras Christian duerme junto a Korin una hermosa mujer despierta en otra cama rodeada por otros brazos.

Unos brazos que no son los de su esposo y aún así no dejan de ser acogedores para una mujer que estaba desesperada por la falta de conexión en su roto matrimonio.

Luciana despertó y miró por quinta vez a la persona que dormía a su lado.

Sentir la mirada de alguien no es difícil de notar y menos si te estás haciendo la dormida.

— ¿Cómo dormiste, Luci?

— Estoy bien, me siento bien.

— ¿Quieres que te prepare algo?

— No, Ana, yo lo hago. Mientras tanto tú deberías volver a dormir, las jornadas de trabajo junto a Santiago te están agotando.

— ¿Por eso viniste a reconfortarme?

— Al contrario, tú eres quien me está ayudando a mí. Duérmete.

Luciana salió de la habitación y se dirigió a la cocina.

Es un departamento pequeño a diferencia de la mansión donde vive, pero se siente cómoda y eso es lo que le gusta.

Así es, damas y caballeros: la mujer más hermosa de México, ganadora del Miss Universo, musa de grandes artistas y socia de las marcas más importantes... se acuesta con una mujer, sí, una mujer.

Si los medios, la prensa se enteran de dónde estoy y lo que vengo a hacer a este lugar no dejarán de hablar de mí. Sin embargo no me dejaría caer, ni pediré disculpas por buscar y encontrar en otro lado lo que el "gran" diseñador no fue capaz de darme como su esposa.

Mucho menos permitiré que me juzguen y condenen por desear lo que todos en la vida necesitamos tanto como el agua: el amor.

Además no es como que todos los que ya están preparando su lengua para atacarme se porten bien y sean unos santos ¿o sí? Qué curioso, porque los santos no existen.

Yo he amado y solo quería ser amada de la misma manera.

Desgraciadamente cometí un error al escoger a mi esposo y ya no puedo dar marcha atrás a mis decisiones.

Buscando en la nevera solo encontré latas de atún, huevos, perejil, apio, piña y manzanas verdes.

¿Qué ocurre con esta mujer? ¿Nunca surte la despensa? ¿O ni come?

Improvisé con lo que encontré y preparé tortitas de atún y jugo verde para el desayuno. Yo quería un té o un café, pero la alacena está vacía y en la mesa solo tiene aceite de coco y un salero.

- ¡Santo Dios! Vive peor que yo cuando estuve en una hermandad.

Dieron las doce del mediodía y Ana bajó por las escaleras.

— Pensé que ibas a pedir por Didi.

— Tu nevera vacía no fue obstáculo para mí. Ven a desayunar, creo que te gustará.

— Entonces el mito de que las modelos no cocinan es falso.

— Ay, por favor, Ana. Ser modelo no significa ser inepta a las tareas básicas.

— Oh, entiendo...

— Bueno, tú ganas. Antes no me acercaba a la cocina por nada del mundo y aprendí a cocinar cuando estuve embarazada porque no tenía otra cosa más que hacer y de no haber aprendido, o en realidad de no haberme aferrado a una actividad, me habría vuelto loca.

— ¿Tu embarazo fue difícil?

— En realidad no, no sufrí ninguna dolencia, pero me sentí sola, porque para mi esposo siempre será más importante Blue Collection que su familia y lamentablemente me di cuenta ya muy tarde.

— Hablando de tu esposo —toma su mano— por fin me dirás qué te trajo aquí.

Luciana miró al techo e inhaló hondo.

— Tuve sexo con mi esposo.

Ana casi se ahoga con el jugo verde, el cual de por sí no tiene un sabor muy agradable, para algunas personas.

— ¿Eso es malo?

Luciana miró confundida a Ana por su reacción tan desinteresada.

— Oh, vamos, no me mires así. A lo que me refiero es que no debes preocuparte de que yo me enoje o me sienta triste por el hecho de que tú sigas intentando hacer funcionar tu matrimonio, porque cuando todo esto inició tú fuiste muy clara conmigo y yo acepté tus condiciones. Así que reaccionar mal o reclamarte algo no sería muy propio cuando yo fui quien aceptó ser tu escape, tu lugar seguro o, siendo sincera, una amante. Eso es todo, a menos que quieras cambiarlo.

Luciana no dijo nada y siguió mirando a la nada.

Ana soltó su mano con tranquilidad y se resignó.

— Está bien ¿Cuál es el problema? ¿Por qué crees que no estuvo bien? O es que... —vuelve a tomar su mano preocupada— ¿te lastimó?

— No, nada de eso. Es solo que ese hombre tiene talento para deshacer la coraza que yo tanto me esfuerzo por crear.

— ¿Por qué haces eso? ¿No es mejor sentirte amada por tu esposo?

— Creo que todavía lo amo, sin embargo ¿cómo seguir amando a quien no te ama? Debo quitarme la venda de los ojos y aceptar que mi esposo no es mío y siempre estará rodeado de otras mujeres mientras yo lo espero en casa y cuido de nuestra familia. Qué maldito chiste ¿no lo crees? Yo seré la esposa, pero ese "título" no me da la certeza de que mi esposo no me engañará ni mirará a otras mujeres, porque está conmigo hasta que la muerte nos separe.

— ¿Por qué no lo dejas? ¿Por qué sufres así? Bien podrías divorciarte y dejar de ahogarte junto a un hombre que no te ama o te satisface.

— No puedo, Ana, y aún no estoy lista para decirte el porqué elijo quedarme en un lugar donde soy infeliz. Solo puedo asegurar que me lo merezco.

— Te juro que yo nunca voy a juzgarte, pero está bien, no quiero obligarte a decirme algo que aún te atormenta y no estás lista para soltar.

Luciana y Ana se conocieron en el rodaje de la novela Amigas con resentimientos, donde Luciana tenía el protagónico junto a Álvaro Paz y Ana hizo su debut en la televisión como antagonista.

Sus escenas eran intensas y sus diálogos debían reflejar fuerza, soberbia, burla y desdén, lo cual hizo pensar al elenco y al equipo de producción que muy probablemente Luciana y Ana no se llevaban bien y que la novela era solo una excusa para atacarse sin medida.

Lo que nadie sabía es que ambas mujeres ni se conocían y solo eran muy buenas actrices capaces de transmitir sentimientos que se vieran genuinos para sus televidentes.




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