Christian y Korin regresaron juntos a su nuevo departamento y, como era de esperar, nadie sabía quién era él, lo que le permitiría moverse con libertad para ir y venir cuando así lo quisiera.
Korin abrió la puerta y Christian no se contuvo más y comenzó a besarla y a olfatear su cuello una y otra vez.
Era un olor que lo excitaba como ningún otro, la nostalgia que lo invadía volvía más fascinante la situación.
Korin se fue separando y lo tomó de la mano para llevarlo a la habitación.
—Es muy acogedor —se sienta en la cama—, ¿verdad?
—Tiene una decoración aceptable. Con los días le diré a Doroteo que contrate a una decoradora de interiores para hacerlo más a nuestro gusto.
Korin se recostó y Christian estaba encima de ella sin aplastarla.
—El momento llegó y sigo muy nerviosa.
—Será satisfactorio —besa su cuello—, me aseguraré de eso.
...
¿Para quién?
Korin se dejó llevar por las románticas palabras de Christian y decidió entregarse, enamorada de un hombre que prometió amarla y cuidarla.
¿Cuánto tiempo?
Christian, teniendo experiencia de sobra, sabía dónde comenzar para que la situación no fuera traumática o dañina para Korin.
¿Hay consecuencias en lo "correcto"?
Korin ya había escuchado por las pláticas del "trío de BC" sobre esa situación y cómo manejarlo, ella cree estar lista.
Lo que ella no sabía es que ese trío solo alardeaba de libertinajes que creían que las volvía "interesantes" cuando no es así y solo se colocaban a sí mismas una vergonzosa etiqueta con la que cualquier mujer se sentiría avergonzada. "Prosti-" ¿No debería ser así?
Sus pláticas solo confundieron a Korin y muchos opinarán que no es problema de ellas, sino de su mamá, pero ¿y si ellas eran conscientes de lo que hacían? ¿Y solo le dieron información falsa a Korin para perjudicar su persona y no advertirle de lo que realmente significa "hacer el amor"?
No es un cuento de hadas que te abre las puertas del paraíso y allí se acaba, la historia continúa con consecuencias que no todas saben cómo manejar y todo por imprudentes que distorsionan la verdadera información con historias de supuesta pasión que solo termina en placer sin límites ni restricciones, solo pervierten a los más inocentes y no les dan ninguna información de valor.
Los besos de Christian provocaban una nueva sensación en Korin, ya no era de romanticismo o vergüenza, más bien era una sensación extrañamente satisfactoria que no lograba comprender, una mezcla de temor y éxtasis que estaba fuera de su control.
Sus manos la tocaban con delicadeza, sus palabras la cautivaban y poco a poco fue cediendo a los actos carnales del "amor de su vida".
¿Ella también significará tanto para él?
Christian se sumergió en lo más profundo de su memoria y comenzó con su rompecabezas.
Una inconfundible cabellera pelirroja.
El perfume de Sweet Heart embriagando su olfato.
Aquella tersa piel de porcelana, deliciosa al tacto, que tanto anhelaba sentir y no encontró en Luciana.
La vestimenta, el peinado y la sonrisa encantadora que tanto lo enamora e hipnotiza.
Ella era perfecta, ella estaba completa y eso lo hacía desear que el acto se consumara y sus más profundos deseos se cumplieran con ella a su lado.
¿Sigue refiriéndose a Korin?
Christian dejó de seguir pasos y decidió actuar inmediatamente.
Un dolor terrible invadió a Korin y sus quejidos fueron ignorados por Christian, quien solo se concentró en su placer, transformando su dolor en placer y excitación.
Eso creía él.
Los besos y caricias no se detuvieron, más bien aumentaron, y Korin no sabía qué pensar de la situación. En realidad no sentía placer, al contrario, ya quería que se detuviera, sin embargo eso parecía que no terminaría en toda la noche.
Solo podía limitarse a sentir las caricias que la reconfortaban, escuchar las palabras que la hacen sentir especial, perderse en el aroma de su amado que tanto disfruta y mirarlo tomarla porque ¿eso era para lo que ella estaba preparada y esperaba que sucediera? ¿Por qué no lo disfruta al máximo como Carmen le había confesado que ocurría? ¿El trío de BC la engañó?
La noche transcurrió en una nube de lujuria que dejó satisfecho a Christian y a Korin confundida.
Al amanecer, Christian tomó sus cosas y se marchó dejando a una chica confundida que debía prepararse para ir a trabajar.
¿Eso era todo?
Un peso devastador estaba por romper a Korin cuando el teléfono vibró.
—Bueno, Chris.
—Buenos días, hermosa. ¿Tu café lo quieres deslactosado?
—¿No te has ido?
—No, ¿por qué lo haría? Bajé a la cocina a preparar café, baja a desayunar conmigo.
Korin cambió de humor y de pensar en segundos y se puso una bata que estaba dentro del clóset y bajó al primer piso.
La imagen de sus más grandes fantasías se había vuelto realidad.
Christian viviendo a su lado y despertando juntos para desayunar como una pareja feliz o, aún mejor, de recién casados.
¿Le estaba pidiendo demasiado a la vida?
—Buenos días, Chris.
—Hola, cariño.
Ambos se sentaron en la barra y Korin miró a Christian beber su taza de café tratando de memorizar las facciones de su rostro a detalle, lo cual no pasó mucho tiempo desapercibido por Ferrer.
—¿Ocurre algo?
—¿Eres feliz conmigo?
Christian sonrió levemente y permaneció en silencio unos minutos.
Korin se preocupó por un momento creyendo que había preguntado algo malo.
Sin embargo, Christian tomó con cuidado las manos de Korin y las besó.
—La mujer que más amo eres tú, después de tanto tiempo he regresado a ti y prometo no dejarte ir, mi musa, porque sin ti a mi lado este apasionado diseñador no será capaz de tomar nuevamente un carboncillo sin pensar en ti y lo que podemos ser.