Boarding School

| Capítulo 6 | Kate.

👭🏽✨ SCARLETT ✨👭🏽

 

Ser una de las mujeres más exitosas del mundo, no tiene precio. Simplemente amo mi trabajo y eso para nadie es un secreto. Me encanta estar sentada en los desfiles, escuchando los aplausos mientras que las modelos están luciendo mis deseños.


El día que Arthur me pidió el divorcio, sufrí mucho, porque era algo que no veía venir. Entiendo las razones por las que lo hizo; él quería una esposa de tiempo completo, no una mujer que se la pasa viajando y siempre se pierde de fechas importantes. Pero, ¿qué puedo hacer? Es mi trabajo. Con Linsy nunca he tenido ningún problema, ella entiende que es mi trabajo. Sin embargo, Sol piensa que todo estaría mejor si yo no pusiera mi trabajo antes que mi familia, al igual que lo piensa su padre.


De verdad lamento mucho no haber estado con ellas en su cumpleaños, pero dentro de unos días tengo un desfile muy importante junto a Michael Kors, y todo tiene que quedar perfecto.

 

 

—¿Pensando en mi hermano? —preguntó divertida. 

—Lo hago todos los días —suspiré—. Tú mejor que nadie sabe lo mucho que lo amo. 

—Y estoy segura que él a ti, pero ya sabes cómo es. 

—Él y Solange, serían muy felices si renuncio a todo esto y solo me dedico a ellos. 

—Sol es digna hija de su padre —rió—. Creo que esa es la razón por la que tú y ella se la pasan discutiendo. 

—A veces quisiera que fuera un poco más compresiva como su hermana. 

—Sol te ama, Scar.

 

 

Sidney, a parte de ser la hermana de Arthur, también es mi asistente y mejor amiga. Es de las pocas personas que me conocen y a las que les confiaría mi vida.

 

 

—He llegado a pensar que ella es mucho más feliz desde que Arthur y yo nos divorciamos —mis ojos se aguaron. Esa fue la razón por la que decidí quedarme con Linsy, porque no soportaría el rechazo de Sol. 

—Lo haces ver como si te odiara. 

—Es como ella hace que me sienta —sequé mis lágrimas—. Si no fuera por el amor de Linsy, te juro que no sé qué sería de mí. 

—¿Sabes qué deberías de hacer? Ir con tus hijas a ese viaje en crucero —sugirió. No parece ser tan mala idea, pero Arthur quería que fuera algo entre ellas. 

—No creo que sea buena idea —conozco tan bien a mis hijas que, puedo decir para quién sería un problema mi presencia y a quién le encantaría.

—Cambiándo un poco de tema —dijo, sacando algunos papeles de su portafolio—. Todo está listo para el lanzamiento de tu nueva línea de ropa. ¿Ya sabes quién va ser la nueva imagen? 

—Bueno... —Lo pensé por un momento—. Esta nueva linea es juvenil, por eso había pensado en Sol. 

—Sol sería perfecta —asentí estando de acuerdo—. Pero, Arthur no va querer que expongas a su cupcake al ojo público. 

—Eso también lo pensé. 

—Sabes lo mucho que cuida de ambas.

 

 

Obviamente. Siempre cuidó de ellas y les daba más prioridad de la que me daba a mí. Y no es que me queje, amo que las ame de esa manera. Por eso me tomó por sorpresa cuando me dijo que queria regalarles un viaje en crucero para que fueran solo ellas dos.

 

 

—Tanto que sofoca. 

—Creo que de igual manera podrías hablar con él para ver qué dice —se encogió de hombros—. O, comunicarnos con alguna agencia. 

—¿Hablar con él? —dije afligida—. Ese hombre no es capaz de mantener una conversación conmigo, a menos que alguna de nuestras hijas esté presente. 

—Las cosas entre ustedes no acabaron bien, ¿lo recuerdas? —cerró su portafolio dejándolo a un lado—. Y no te digo esto porque él sea mi hermano, pero encima de todo lo que pasó entre ustedes, tú decidiste dejar Estados Unidos con una de sus hijas para vivir en Inglaterra. 

—¿Qué se supone que debía hacer? —las lágrimas se hicieron presente otra vez—. ¿Tenía que quedarme para tener que verlo todos los días? Necesitaba tiempo y espacio. 

—¿Linsy también necesitaba tiempo y espacio lejos de su padre y de su hermana? —inquirió—. No tomaste su opinión en cuenta. Ella va hacer lo que todos quieren sin siquiera protestar.

 

 

Y me dolió hacerlo. Me dolió dejar a dos de las personas que más amo en este mundo. Mi primera intención era que Arthur me detuviera, que me dijera que no fuera a ninguna parte y que me quedara a su lado. Es la razón por la que me negué a dejar a Linsy cuando me lo pidió, el mismo día que le dije que pensaba dejar Seattle para vivir en Inglaterra. Reconozco que me dolió y que incluso sentí celos de mi hija al ver que se preocupó por ella y que yo le daba igual.


Muchas veces he pensado en regresar, pero una parte de mí no me deja hacerlo. Es como si quisiera castigarlo haciendo que sufra al no tener a una de sus hijas junto a él.

 

 

—Sé que nunca he sido la mejor madre y tampoco lo voy a ser. 

—El lado bueno es que tampoco eres la peor —habló divertida. 

—Gracias por siempre estar para mí. 

—Eres mi mejor amiga y te amo —me abrazó con fuerza—. Siempre voy a estar; en las buenas y en las malas.




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