Book I _war in the after life _omegaverse_

CAPITULO XIII

Max cerró los ojos durante un instante. Su mano permaneció sobre el mecanismo de seguridad.

Todavía podía arrepentirse.

Todavía podía dar media vuelta.

Pero entonces recordó la voz de Kang.

La forma en que había pronunciado su nombre antes de encerrarse.

Y la certeza que había sentido segundos antes.

No iba a abandonarlo.

Giró lentamente el mecanismo.

CLACK.

El sonido resonó por todo el sótano, Max contuvo la respiración.

Empujó la pesada puerta.

El metal se movió con una lentitud inquietante, arrastrándose contra el marco con un chirrido profundo que parecía prolongarse por toda la habitación.

Grrrrrrr...

El sonido hizo que un escalofrío recorriera su espalda.

La puerta terminó de abrirse permitiendo a Max mirar hacia el interior.

Una oscuridad impenetrable surgió frente a él, haciendo que no distinguiera nada de en su interior.

El aire que salió de la habitación era mucho más cálido que el del pasillo.

Y el aroma...a sándalo, con un ligero cambio...algo así como el olor al ámbar a medio abrir. Era el mismo aroma, pero mucho más intenso...y excitante...

Tan concentrado que parecía envolverlo por completo apenas cruzó el umbral.

Max respiró por la boca y dio un paso tras otro mientras sus ojos intentaron acostumbrarse a la oscuridad.

_Kang...

No recibió respuesta. Pero aun podía oír aquella respiración profunda que apenas podía distinguirse en algún lugar de la habitación.

Max extendió una mano hacia la pared.

Sus dedos recorrieron lentamente el frío concreto hasta encontrar un pequeño interruptor, lo presionó.

Click.

Las luces del techo se encendieron de golpe.

Durante unos segundos tuvo que entrecerrar los ojos. La habitación quedó completamente iluminada...

Como pudo trato de adaptar su vista lo más rápido posible, notando casi de inmediato una cama reforzada de hierro que ocupaba gran parte del lado derecho de la habitación.

Sobre ella se encontraba Kang recostado.

Su cuerpo parecía completamente exhausto.

Tenía una mano apoyada sobre su abdomen mientras la otra descansaba junto a su cabeza. Su cabello estaba desordenado y algunas gotas de sudor recorrían lentamente su frente y descendían por su cuello.

Pero lo que más llamó la atención de Max fueron sus ojos, fijos directamente en él.

Kang tardó apenas un segundo en comprender lo que había sucedido cambiando totalmente su expresión.

_ ¿Qué haces aquí?

La voz era ronca y débil.

Pero todavía conservaba aquella autoridad que lo caracterizaba.

Max no respondió inmediatamente.

Kang intentó incorporarse.

_Te dije que no entraras.

Max dio un paso hacia él.

_Lo sé.

_Entonces sal.

Otro paso.

_Kang...

_¡Sal!

El grito hizo eco en las paredes de hormigón.

Max se detuvo.

Kang respiró con dificultad y cerró los ojos.

_No deberías estar aquí.

_Estoy aquí porque quiero ayudarte.

_No puedes ayudarme.

_Déjame intentarlo.

Kang negó lentamente con la cabeza.

_No entiendes...

Su voz se quebró.

_No sé cuánto tiempo voy a poder controlarme.

Max comenzó a acercarse nuevamente.

_No necesito que tengas miedo de ti.

_No tengo miedo por mí.

Kang abrió los ojos.

Sus pupilas estaban completamente dilatadas.

_Tengo miedo de lo que pueda hacerte.

Max sintió que algo se apretaba dentro de su pecho.

Pero continuó avanzando.

_Entonces mírame.

Kang frunció el ceño.

_ ¿Qué?

_Mírame.

El alfa sostuvo su mirada.

Max dio otro paso.

Cada vez que se acercaba, podía sentir con mayor claridad el calor que emanaba del cuerpo de Kang.

También podía sentir sus feromonas, densas y casi abrumadoras.

Pero Max no retrocedió.

En cambio, algo dentro de su propio cuerpo comenzó a responder.

Al principio fue apenas perceptible. Como una sensación cálida extendiéndose desde su pecho.

Después, su aroma comenzó a liberarse lentamente, un aroma dulce y suave, un aroma tranquilizador para todo tipo de espectador.

Las feromonas de Max se mezclaron con el intenso sándalo que llenaba la habitación.

Kang reaccionó inmediatamente.

Su respiración se detuvo durante un segundo. Sus ojos se abrieron ligeramente más.

_Max...

El omega no parecía haberse dado cuenta de lo que estaba haciendo.

Solo quería acercarse.

Solo quería que Kang dejara de luchar contra sí mismo.

Otra oleada de feromonas tranquilizantes escapó de su cuerpo.

Esta vez fue más intensa. El ambiente alrededor de ellos pareció cambiar.

El pesado aroma del sándalo comenzó a mezclarse con aquella fragancia, creando una extraña sensación de calma en medio de aquella habitación diseñada para contener precisamente todo lo contrario.

Kang respiró profundamente.

Por primera vez desde que Max había entrado...su cuerpo pareció relajarse ligeramente.

_Tus feromonas...

Sus palabras apenas fueron un susurro.

Max se detuvo frente a la cama.

_ ¿Funcionan?

Kang lo observó, durante unos segundos, luego cerró los ojos.

Cuando volvió a abrirlos, su mirada seguía siendo peligrosa.

Pero había algo más en ella.

_Sí...

Su voz salió casi inaudible.

_Están funcionando.

Max dejó escapar el aire que no sabía que estaba conteniendo. Se acercó un poco más.

_Entonces déjame ayudarte.

Kang tensó nuevamente la mandíbula.

_Max...

_Estoy aquí.

El omega extendió lentamente una mano hacia él.

_No estás solo.

Kang observó aquella mano durante unos segundos.

Después levantó la mirada, observando con unos ojos tristes al omega que se encontraba junto a él.

Max mantuvo la mano extendida hacia él.




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