Borradores

Fife

RIVALIDAD
"La apuesta"
_________________

Incluso si sabias que esto pasaría
Ya no podíamos detenernos
De ningún modo
Ningún modo
De ningún modo cayendo

Mientras el tiempo pasa
Solo nos destruimos más
De ningún modo
De ningún modo
Se derrumba de nuevo

_________________

La rivalidad entre Jin y Jungkook no era nueva. Llevaba años cocinándose a fuego lento en el dormitorio del grupo, en los camerinos de los conciertos, en los viajes en avión y hasta en las comidas familiares que organizaban los miembros de BTS.

Jungkook, el maknae eterno era un culé de pura cepa. Barcelona era su religión: Messi (aunque ya no jugara), el estilo tiki-taka, el Camp Nou en su mente como un templo sagrado. Jin, por su parte, era madridista hasta la médula. “Galácticos o nada”, repetía siempre, con esa sonrisa de príncipe que escondía un orgullo terco. El Real Madrid era sinónimo de grandeza, de historia, de arrogancia elegante. Y cada vez que se enfrentaban en La Liga, la casa se convertía en un campo de batalla.

Los otros miembros ya no lo soportaban. Namjoon intentaba mediar con lógica. “Chicos, es solo fútbol”. Yoongi se ponía los auriculares y fingía dormir. Hoseok se reía nervioso y cambiaba de tema. Taehyung y Jimin simplemente se escapaban a la cocina a comer ramyeon para no escuchar los gritos. Pero Jin y Jungkook… ellos se lo tomaban en serio. Muy en serio.

Esa noche era el Clásico. Barcelona vs Real Madrid. Liga Española. El partido más esperado del año. Habían preparado todo: el televisor de 85 pulgadas en la sala común, cervezas, snacks coreanos mezclados con jamón ibérico que Jin había mandado traer especialmente, y dos camisetas contrarias. Jungkook con la blaugrana número 10 de Yamal, Jin con la blanca número 11 de Rodrygo. El ambiente ya estaba cargado antes de que pitara el árbitro.

-- Esta vez te voy a humillar, hyung —dijo Jungkook, recostado en el sofá con las piernas abiertas, esa sonrisa lobuna que sabía que sacaba de quicio a Jin--. Barcelona viene en racha.--

Jin soltó una carcajada altiva, cruzando los brazos sobre el pecho amplio.

-- Sueña, Jungkookie. El Madrid gana siempre los partidos importantes. Y tú… tú vas a terminar pagando la apuesta como el buen perdedor que eres.--

La apuesta inicial fue sencilla: un millón de wones. Nada del otro mundo. Pero a medida que avanzaba el partido, todo se descontroló.

Primer tiempo: 2-2. Un golazo de Lewandowski para el Barça, respuesta inmediata de Vinicius. Otro de Raphinha y empate de Bellingham en el descuento. La sala era un caos de insultos, gritos y empujones juguetones. Cada falta era motivo de pelea. Cada VAR, un drama shakesperiano. Al descanso, con el marcador empatado y la tensión palpable, Jin se levantó del sofá y fue a la cocina por más cerveza. Jungkook lo siguió, pegado a su espalda como una sombra.

--Hyung… ¿y si subimos la apuesta? -- propuso el maknae, voz baja, casi ronca. Sus ojos brillaban con esa mezcla de competitividad y algo más oscuro.
Jin se giró, ceja arqueada.

--¿Cuánto más?--

Jungkook se acercó un paso. Estaban solos. Los demás se habían ido a dormir o a encerrarse en sus habitaciones para no soportar el ruido.

-- Algo loco. Algo que te haga arrepentirte de ser tan bocón.--

Jin rio, pero sus ojos se entrecerraron.

-- ¿Qué tienes en mente?--

-- Una mamada.-- dijo como si nada con encogimiento de hombros.

El silencio cayó como un peso. Jin parpadeó. Jungkook no se movió.

-- Si gana el Madrid, me la chupas tú a mí. Si gana el Barça… yo te la chupo a ti. Pero como sé que no vas a ganar, hyung, acepto.--

Jin soltó una risa incrédula. Estaba tan seguro. El Madrid siempre remontaba. Siempre. Y Jungkook era solo un niño grande fanfarroneando.

-- Bien, creo que no habrá más cerveza para ti hoy--

-- Oh, vamos.--

-- No, estás loco, es una estupidez tu apuesta.--

-- ¿Tanto miedo tienes de perder? -- pregunto el maknae con una sonrisa burlona.

-- Nada tiene que ver con el miedo a perder, es que no me apetece recibir una mamada mediocre.-- dijo de manera más dura, intentando zafarse del tema.

-- Si yo estoy dispuesto ¿Porque tú no?--

Hubo un silencio, entonces Jin simplemente dió un profundo trago a su botella.

—Estás loco, Jungkook-ah. Pero acepto. Porque vas a perder y vas a tener que arrodillarte.--

Jungkook extendió la mano. Jin la estrechó con fuerza. El trato estaba sellado.
Segundo tiempo. La tensión subió. Cada jugada era un grito. Cada gol anulado, una maldición. Y entonces, en el minuto 92, el gol del desempate. Un contragolpe letal del Barcelona. Lamine Yamal filtrando un pase imposible. Lewandowski definiendo con frialdad. 3-2. Fin del partido.
La sala se quedó en silencio absoluto.
Jungkook saltó del sofá como un resorte, gritando, riendo, lanzando puños al aire.

—¡SÍ! ¡SÍ, JODER! ¡Te lo dije! ¡Barcelona siempre gana!--

Jin estaba pálido. Sentado aún en el sofá, con la boca abierta. No podía creerlo. El Madrid había dominado gran parte del partido. ¿Cómo…?

--No… no puede ser --murmuró.

Jungkook se plantó frente a él, sonriendo de oreja a oreja, sudor en la frente por la emoción.

—Un trato es un trato, hyung. Un millón de wones… y una mamada. --

Jin intentó echarse atrás. Se levantó, nervioso.

-- Jungkook-ah, era una broma. No puedes hablar en serio. Somos… somos compañeros. Esto es---

Jungkook se acercó más. Su cuerpo era puro músculo compacto: hombros anchos, brazos tatuados, abdomen marcado bajo la camiseta blaugrana que ahora se pegaba a su piel por el sudor. Medía 1,78 pero parecía más grande cuando se ponía así, dominante.

—¿Qué pasa, hyung? ¿Tan malo eres dando mamadas como tu equipo jugando? ¿Realmente no valdría la pena? -- Su voz era burlona, pero había un filo de desafío. Sabía exactamente cómo pinchar a Jin. Los dos eran competitivos hasta la médula. Jin no soportaba que lo vieran como inferior en nada.



#4458 en Fanfic

En el texto hay: jin jungkook jinkook

Editado: 18.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.