Era un dia nublado como cualquier otro…al menos era así desde que él se fue.
Me encontraba frente a la tumba del amor de mi vida…iba a menudo, pero esta era una fecha especial…era 5 de diciembre un año después de que aquel estúpido accidente se hubiera llevado a mi media mitad a la única persona que había amado con todo el corazón…y con el se llevo una parte de mi dejando a la otra mitad destrozada…deseando que todo esto solo fuera un sueño.
Había ido con Zev y Dylan por qué habían decidido entre ellos no dejarme sola.
Ellos solo se quedaron mirando desde lejos, dandome un espacio Luke.
_ Hola pushi… como has estado, espero que bien…-dije en medio de una risa amarga- me pregunto que cara hubieses puesto cuando me escucharas decir el apodo que te puso tu prima, hubieras puesto una cara de desagrado completo, verdad...
Unas lágrimas empezaron a descender por mis mejillas, no sabia cuantas lagrimas ya habian desendido en todo este tiempo, mi madre mis amigos estaban preocupados por mi porque ya no comía como antes, no veía mis series, si leyeron bien tampoco mis series, unas grandes ojerasobresalian debajo de mis ojos a causa de las pesadillas y la falta de sueño…a quien engaño estrañaba a Luke mas que a nada.
_te extraño…demaciado. Extraño que estés aquí, a mi lado, diciéndome que mandaríamos todo a la mierda si hacia falta. Que lo unico que importaba erra que estuvieramos juntos. Me prometiste que nunca te irías. Que si el mundo se caia, tu te quedarías sosteniendo me la mano. Que me pedías ser tu novia mil veces si era necesario. Que algun dia te casarías conmigo…que formariamos una familia. Hablabas del futuro como si fuera nuestro. Y ahora el futuro es solo un lugar donde tu no estas.
Me quede quieta porque senti que el aire se volvía demaciado pesado para respirar.
Como si el universo me estuviera aplastando el pecho lentamente…
Recordándome que las promesas no detienen el tiempo. Que el amor no siempre gana.
Hay un nudo en mi garganta que no se va.
Un dolor que no sangra, pero que quema, y lo peor es esta sensación absurda de que algo salio mal…
Como si nuestra historia no hubiera terminado asi.
Como si alguien hubiera arrancado paginas que todavía debian escribirse.
_ Me mentiste… dijiste que te quedarías para siempre.Me dijiste que solo te ibas a ir por un año y te fuiste toda la vida. A pesar de todo lo que me dijiste, aun asi, fuiste tu quien desapareció primero. Me dejaste sola con recuerdos que pesan mas que tu ausencia. Con un amor que no se cómo apagar. Y si el universo fuera justo…si existiera una mínima posibilidad de retroceder en el tiempo… te elegiría otra vez. Incluso sabiendo como termina.
...
Alli estábamos.
Viendo a nuestra amiga volvía a romperse frente a una lapida otra vez.
Como si el suelo pudiera devolverle lo que se le había quitado.
Sus hombros temblaban. No lloraba fuerte. Era peor. Era ese llanto que suena a algo que se estaba apagando por dentro.
Neisan apretó los puños.
_ juro que si sigue asi…se va a ir con el.
Zev no respondió de inmediato. No podía apartar la mirada de ella.
_ me destroza verla asi…-murmuro- y no poder hacer nada para ayudarla.
Pero entonces algo cambio.
Su expresión paso de impotencia…a pensamiento. De pensamiento a miedo. Y del miedo a una calma extraña. Una decisión?.
_Tal vez… sí pueda hacer algo.
Neisan lo miró confundido.
_¿Qué estás diciendo?
_Cuídala. Regreso en un momento.
_Zev, espera. ¿A dónde vas?
Pero ya era tarde.
Zev caminaba hacia su auto con el corazón golpeándole el pecho.
Lo desbloqueó con manos ligeramente temblorosas y empezó a buscar entre las cosas guardadas en la guantera.
_Tiene que estar aquí… -susurró-.
Sus dedos rozaron metal frío.
_Aquí estás.
Sacó el reloj.
Antiguo. Pesado.
El único regalo que su padre le había dejado antes de desaparecer.
“Nunca lo uses si no estás dispuesto a perder algo”, le había dicho una vez.
Zev tragó saliva.
_Supongo que por fin servirá para algo…
Se lo colocó en la muñeca.
Desde la distancia miró a su amigo…
Luego a ella.
Y por primera vez desde que todo había terminado… sonrió.
Pero era una sonrisa triste.
De despedida.
_Si te devuelvo la felicidad que tenías… estarás bien, ¿verdad?
Bajó la mirada al reloj.
_Te devolveré al amor de tu vida.
Nadie recordará nada… excepto dos personas.
Respiró hondo.
_Yo… y él.
Luke.
_Qué molesto… tendré que buscarlo también.
Cerró los ojos un segundo.
Pensó en el momento exacto.
En el punto donde todo comenzó a torcerse.
El día antes. Antes de que ella llegara tarde a clases. Antes de quedarse fuera. Antes de conocerlo...
El instante preciso donde el destino decidió jugar con ellos.
_Entonces… volvamos ahí.
Sus dedos giraron lentamente las manecillas.
Una vuelta.
Otra.
El aire a su alrededor se volvió pesado.
El sonido del cementerio empezó a distorsionarse.
El mundo… a deshacerse.
Y justo antes de que todo reiniciara…
Zev pensó:
“Ojalá esta vez no se pierdan.”