Boulevard: Una segunda oportunidad

Capitulo 2

Luke abrió los ojos de golpe, incorporándose con una respiración agitada que le quemó los pulmones. Durante unos segundos fue incapaz de comprender dónde estaba. Su corazón golpeaba con tanta fuerza contra su pecho que el sonido parecía llenar por completo el pequeño espacio que lo rodeaba. Todo estaba en silencio, un silencio extraño, demasiado limpio, demasiado tranquilo para alguien que recordaba con absoluta claridad el estruendo del metal retorciéndose, los gritos desesperados y el último instante en el que el mundo entero había desaparecido frente a sus ojos.

Su primera reacción fue llevar ambas manos hacia su pecho. Las recorrió con desesperación, buscando alguna herida, una cicatriz, cualquier rastro del accidente que todavía permanecía grabado en su memoria. No encontró absolutamente nada.

Sus dedos temblaban.

Bajó lentamente la mirada hacia sus manos, observándolas como si pertenecieran a otra persona. Las abrió y cerró varias veces, incrédulo. Estaban intactas. Su respiración comenzó a acelerarse nuevamente mientras una desagradable sensación recorría cada parte de su cuerpo.

_No... -susurró con la voz quebrada-. No puede ser...

Intentó convencerse de que todo aquello era un sueño, una alucinación provocada por el impacto o, quizás, alguna clase de limbo del que todavía no despertaba. Sin embargo, el leve dolor que sentía al respirar, el frío que acariciaba su piel y el olor del ambiente eran demasiado reales para tratarse de una simple ilusión.

Fue entonces cuando escuchó una voz detrás de él.

_ ¿Ya terminaste de comprobar que sigues vivo?

Luke giró bruscamente la cabeza.

Frente a él, apoyado con aparente tranquilidad sobre una pared, se encontraba Zev.

Durante unos segundos ninguno de los dos dijo una sola palabra. Luke simplemente lo observó, incapaz de procesar lo que estaba viendo. Tenía exactamente el mismo aspecto de un año atrás. Ni una sola diferencia. Ni una sola marca del tiempo.

Frunció el ceño.

_ ¿Qué demonios haces aquí?

Zev dejó escapar una pequeña sonrisa cansada.

_Podría hacerte exactamente la misma pregunta.

Luke lo miró con evidente desconcierto antes de negar lentamente con la cabeza.

_Espera... -murmuró intentando ordenar sus pensamientos-. ¿Estoy muerto?

_No.

_ ¿Entonces esto es un sueño?

_Tampoco.

Luke pasó ambas manos por su rostro con evidente desesperación.

_ ¿Me golpeé tan fuerte que terminé perdiendo la cabeza?

_Créeme... ojalá esa fuera la explicación.

La paciencia comenzó a abandonarlo.

_Entonces deja de responderme con acertijos y explícame qué demonios está pasando.

Zev permaneció en silencio unos instantes. Parecía buscar las palabras adecuadas, aunque sabía que ninguna lograría sonar razonable.

En lugar de responder, señaló discretamente el teléfono que descansaba sobre la mesa.

Luke lo tomó sin comprender.

La pantalla se iluminó.

Sus ojos recorrieron automáticamente la fecha.

El tiempo pareció detenerse.

Volvió a leerla una tercera vez.

Su respiración se cortó por completo.

Sentía cómo la sangre abandonaba lentamente su rostro mientras el mundo entero comenzaba a girar a su alrededor.

No.

Era imposible.

Simplemente imposible.

Levantó la vista hacia Zev con los ojos completamente abiertos.

_No...

Su voz apenas consiguió salir.

_Dime que esto está mal...

Zev bajó la mirada.

_No lo está.

Luke negó repetidas veces con la cabeza, retrocediendo varios pasos como si la sola idea pudiera alejarse físicamente de él.

_No...

Su pecho subía y bajaba con dificultad.

_Esto... esto es un año atrás.

Ninguno habló.

El silencio confirmó aquello que ninguno de los dos quería aceptar.

Luke soltó una risa seca, completamente incrédula.

Una de esas risas que nacen cuando la realidad resulta tan absurda que el cerebro se niega a aceptarla.

_Buen intento.

Zev no respondió.

_En serio... ya basta.

Silencio.

_ ¿Zev?

El muchacho levantó lentamente la vista.

_Estamos exactamente un año antes de que conocieras a Hasley.

Aquellas palabras atravesaron a Luke con más fuerza que cualquier golpe.

Su mente comenzó a reconstruir los recuerdos uno detrás de otro.

El primer día de clases.

El retraso de Hasley.

El banco.

La motocicleta.

La primera conversación.

La primera sonrisa.

El primer beso.

Las promesas.

Las discusiones.

Y finalmente...el accidente.

Todo ocurrió en apenas unos segundos.

Luke cerró lentamente los ojos.

Sentía que volvía a perder el aire.

Cuando consiguió recuperar un poco la calma, volvió a mirar a Zev.

_ ¿Cómo...?

Zev levantó lentamente la muñeca, dejando al descubierto un viejo reloj de apariencia desgastada.

El metal parecía haber sobrevivido a siglos enteros. Sus manecillas continuaban moviéndose con una precisión inquietante, como si el tiempo jamás hubiera dejado de obedecerle.

_Mi padre me lo entregó hace muchos años.

Luke observó el objeto sin apartar la vista.

_Nunca entendí por qué.

Nunca supe de dónde lo consiguió.

Lo único que me dijo fue que jamás debía utilizarlo si no estaba dispuesto a perder algo importante.

Durante mucho tiempo pensé que simplemente era una vieja superstición.

Hasta hoy.

Luke permanecía completamente inmóvil.

Cada palabra parecía aumentar el peso que llevaba sobre los hombros.

Finalmente formuló la única pregunta que realmente le importaba.

_ ¿Ella...?

Su voz se quebró antes de terminar.

_ ¿Hasley también recuerda todo esto?

Zev negó lentamente.

_No.

Aquella única palabra bastó para destruir todas las esperanzas que Luke había construido en cuestión de segundos.

Bajó la cabeza.



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En el texto hay: fantacia, amoradolescente

Editado: 20.07.2026

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