El amor es algo extraño, no todos llegan a conocer a un amor realmente tan fabuloso y fantástico... soy una persona que se enamora muy rápido aunque no creo que realmente me haya enamorado en sí, pero sí me ilusionó muy rápido y eso me estresa... me estresa demasiado porque realmente creo que algún día llegará mi príncipe azul... como nos lo pintan tanto en los libros de cuentos... Que llegará un chico que me va a amar hasta el resto de sus días. Posiblemente sea una tonta por creer eso... porque la vida real es distinta, demasiado distinta a como me la pintaron de niña... supuestamente conocería a un chico y ese chico sería mi esposo... y seríamos muy felizmente enamorados y casados... pero no sé... comprendí que tal vez nos mentían.
Eso lo comprendí por primera vez cuando me ilusione con un chico que me terminó dejando con el amor entre las manos... y recuerdo muy bien ese día, habíamos empezado a salir, conversar, nuestras conversaciones eran muy cálidas para mí, pero un día simplemente todo se fue.
Llegó a mi escritorio, tomó asiento, pero en él observo una nota.
—Es para ti, un chico lo vino a dejar —anuncia Alice llegando a mi lado—, ese chico con el que tú has estado hablando, dijo que era muy importante, así que supongo que debes de leerla
—Gracias
Me siento observando y agarrando la tarjeta doblada, la comienzo a desdoblar y comienzo a leer en ella el contenido que está escrito, escrito por la letra de él.
"El tiempo que hemos pasado juntos ha sido asombroso, demasiado bueno para mí, pero han sucedido cosas... y no eres tú realmente, no eres tú, es mi padre, es mi familia, quien no quiere que tú y yo estemos juntos... dicen que eres mala influencia para mí... y que no eres la chica correcta con la que debería de estar, así que te dejo. Espero que muy pronto conozcas a tu chico ideal, tal y como me lo contaste.
Posdata: Marvi tu chico ideal.
Abro la boca sin saber que decir, siento como mi vista comienza a nublarse.
Sí esa fue la primera vez que me rompieron el corazón y la dignidad, porque terminé llorando en un salón de clases, por suerte siempre tenía en mi gran amigo y vecino Elvin.
—Es un tonto créeme, es un tonto —lo escucho hablar mientras llega a mi lado con una lata de jugo de manzana—, yo jamás dejaría a una chica así, debía de dar la cara, es un cobarde, un verdadero cobarde, no puedo creer que te haya dicho esas palabras en una carta
—Pero es mejor que me lo haya hecho en una carta —habló por fin tomando un trago de jugo—. Porque si me lo hubiese dicho en persona... Yo... —siento mi labio inferior temblar y ese nudo doloroso aumentando en mi garganta, siento como si hablar me matará por dentro—, hubiera llorado delante de él y pensaría que soy una ridícula —confieso con la voz temblorosa por el dolor.
Las lágrimas salen sin permiso alguno haciendo que mi rostro vuelva a ser muy depresivo delante de los demás, mi vista vuelve a nublarse por la gran cantidad de lágrimas que salen. Siento como colocan algo sobre mi cabeza levanto la mirada confundida, notando así una sombra sobre mi rostro.
—Llora todo lo que quieras, con esto los demás no lo notarán —me sonríe cálidamente y me guiña un ojo.
Haciéndome reír entre lágrimas
—Gracias.
Me acomodo mejor el sombrero, mientras sorbo mi nariz consecuencia por llorar.
—Olvidalo, conocerás a alguien mejor
—¿Sabes que? Siento que este sombrero haga que me vea como un hongo —confieso y ambos empezamos a reír sin parar.
—¡Te ves adorable así! —exclama entre risas.
—¡Me veo mal!
—Asi te vez más pequeña —comenta Alice llegando a nuestro lado, tomando asiento en su escritorio.
—¡No! —niego indignada.
—Tienes razón Alice, te vez como un enanito con sombrero
—¡Mentirosos!
Y desde ahí empezó todo.
Las lloradas por amor continuaron, al igual que mi dignidad fue muriéndose poco a poco, era detestable, me estresaba el hecho de siempre me ilusionara lo odiaba, realmente lo hacía, cada vez que un chico venía y conversaba conmigo y me daba vía libre mi corazón se ilusionaba muy rápido, fueron solo tres ilusionadas.
Pero era agradable saber que después de cada lágrima venía una risa, no importa si me dolía, el dolor no dura para siempre de alguna u otra forma se iría y se curaría la herida, y como dicen por ahí la risa es la mejor medicina para un corazón herido.
La segunda vez fue un poco mejor que la otra. Además fue en una etapa distinta, ya no tenía doce casi trece, ahora tenía dieciséis.
Al llegar a mi escritorio noto un ramo de flores rojas, todo el instituto está adornado de ese color, debido a la gran fecha, globos rojos por todos lados, carteles con la gran frase de: "Feliz San Valentín" corazones rojos, tanto pequeño como muy grandes pegados en las paredes y puertas, una gran fecha para todos los enamorados, y en esta fecha tenía esperanzas de que él me llevará flores y así fue, sonrió en grande acercándome al ramo, lo tomo en mis brazos con el corazón acelerado debido a la emoción de recibir un hermoso detalle, rosas rojas, tal y como es el color del día.
—Hey, te lo envío tu enamorado ¿No? Es un lindo detalle —confiesa Elvin con una caja blanca y un lindo listón rojo adornando la caja entre su manos.
—Sí —respiro profundamente el aroma de las flores, con una sonrisa boba en mi rostro—, ¿Es para tu enamorada?
—Sí, le compré unas galletas de corazón con sabor a vainilla y chocolate, espero que le gusten —observa su regalo entre sus manos, al igual que yo él tiene una sonrisa embobada en su rostro, eso me hace reír divertida.
—Te imaginas que hoy los dos terminemos con parejas —comento emocionada.
—Sería asombroso, hoy me voy a declarar, y estoy seguro que al final del día terminaremos felices.
A veces está mal hablar demasiado rápido, para concluir algo primero debemos de leer más de tres veces la información, meditar y estar seguros de nuestra opinión o conclusión, al igual que dar por hecho algo que aunque quisieramos no podemos darlo por hecho o afirmar algún acontecimiento.
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Editado: 27.01.2026