Brindo por el desorden

∽Parte 1: La grieta∽

Vulnerabilidad, introspección, primeras fisuras del alma.

Hay un momento en que el alma empieza a resquebrajarse. No es un grito, es un susurro que arde bajo la piel. Aquí empieza la grieta: el miedo a ser visto, el peso de los recuerdos, la sensación de que algo se rompe por dentro sin hacer ruido. Nadie nos enseña a gestionar el primer temblor emocional, ese que no viene con instrucciones ni advertencias.

Esta parte recoge ese instante donde la fragilidad es una presencia constante, donde las decisiones pesan más que el cuerpo, y el pasado comienza a escurrirse entre los dedos con la misma facilidad con la que uno se promete olvidar. Es el inicio de una caída lenta, dulce a ratos, cruel en otros. No hay certezas, solo preguntas: ¿quién soy si no lo que temí? ¿cuánto de lo que siento está envenenado por lo que callé?

La grieta no es debilidad: es el primer paso hacia adentro. Es mirar de frente lo que duele, aunque no sepamos qué hacer con ello. En estos poemas no hay respuestas ni redención, solo verdades incómodas. Aquí, el alma empieza a revelarse, a hablar sin filtros. Porque para construir algo nuevo, primero hay que mirar lo que se ha agrietado.




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