Julián planeó una emboscada durante la clase de educación física. Mientras el profesor estaba distraído, rodearon a Mateo en los vestidores.
—¿Dónde está tu guardaespaldas ahora, Mateo? —se burló Julián.
Mateo intentó retroceder, pero sus piernas empezaron a flaquear por el estrés. Justo cuando Julián iba a empujarlo, la puerta se abrió de golpe. Era Elena. Llevaba consigo una grabación donde se escuchaba a Julián planeando sus ataques.
—Si te acercas un paso más —dijo Elena con calma gélida—, este audio no llegará al director, sino a la policía. Sé que odias a los que son diferentes, Julián, pero te aseguro que odias aún más que te expongan como el cobarde que eres.
Sus amigos se retiraron, temiendo ser asociados con un delincuente. Habían ganado una batalla, pero sabían que la obsesión de Julián no terminaría ahí.