Burnhope (№1)

Prólogo

La luz entraba sin permiso entre los árboles del gran bosque. Los animales se daban cuenta de aquello, por lo que no temían en salir y sentarse bajo los rayos del sol. Pero, aunque hubiera iluminación, abundaba el miedo. Apenas alguno se descuidase, la muerte llegaría de repente.

Y con eso, el precio de meterse en un lugar que no conocía. Que costaba entender del todo. El silencio la ensordecía, volviéndose muy incómodo el ambiente. Su cabello castaño semi oscuro estaba suelto, ondulado, largo. Sus ojos se paseaban alrededor, con temor a lo desconocido que se oculte entre los árboles. Caminando con miedo de hacer ruido de más. Ya se alejó tanto del muro que podía regresarla a su hogar, pero el reto tenía que cumplir.

—Para que Zaira cierre la boca de una vez —Murmuró mientras sostenía su cámara en sus manos. Su hablar casi que no era tan comprensible a causa de su labio leporino.

La chica continuó su camino, moviéndose y escondiéndose a cada tiempo. Detrás de una roca frenó su paso.

Oyó un ruido.

Asomó su cabeza para observar mejor. Solamente un ratón que se paseaba por ahí. La muchacha suspiró de alivio, levantándose para intentar continuar. Algo agarró de la pollera de su vestido. Desesperada, se dió vuelta en busca de librarse de lo que sea que la haya agarrado. Se le heló la sangre al notar lo que era, mucho antes de que esa cosa la arrastrara a la profundidad del bosque, sin darle tiempo de que gritara.




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