Búscame en las estrellas (resubiendo)

Volvemos

A decir verdad, me siento un poco ridícula escribiendo esto, ni siquiera sé si de verdad hay alguien leyéndome y valorando mi trabajo, pero de todas formas aquí estoy...

Hola lectores, espero que todos estén bien :)

Vamos al punto, A Esa Hora y Búscame en las Estrellas volverán la siguiente semana. Yeyyy

Puedes irte ahora, pero si quieres saber la razón de mi ausencia, quédate un poco más.

Ah... La verdad, todo es culpa de mi musa. ¿Por qué? Porque la he perdido.

Oh, claro. Si no estás familiarizado con el término, déjame explicarlo brevemente: una musa es como el faro guía de un artista, es la razón por la que hacemos arte. Los pintores representan a su musa en pinturas, los músicos en melodías, los escritores en palabras... Nuestra musa es algo tan esencial para nosotros que, sin ella, es como si nos cortaran las manos.

Mi musa era un chico cuyo nombre quizá no conocen, ya que no es parte de esta historia, pero sí de mi otro libro (A Esa Hora). En fin... El caso es que todas mis palabras eran suyas. Escribí ese libro para él. Planee la historia para ser una trilogía porque no me parecían suficientes 400 páginas y 47 poemas.

Ah... Mi musa era poco menos que un amigo. Estábamos tan cerca desde niños y nunca nos cruzamos... Tuve que forzar los encuentros y cualquier lazo que pudiéramos tener para tenerlo cerca de mí. Naturalmente, me dí cuenta que eso era incómodo, así que poco a poco he dejado de insistir.

Y, claro, él no me detuvo.

Ahora que nos alejamos, no me lo he encontrado ni una sola vez. Ni siquiera por accidente... Eso solo me confirma que no estábamos destinados a compartir un mismo mundo...

Y es por eso que decidí dejarlo ir.

Creí que podía sobrevivir con el recuerdo de los momentos que compartimos, creí que la camaraderia que desarrollamos sería suficiente para continuar con este proyecto pero no es así. Lo he intentado, les juro que sí. Pero las teclas parecen odiarme, las letras no me obedecen y mis ideas no se ponen de acuerdo. No sé en qué dirección ir y creo que de alguna forma escribir el final del primer libro me horroriza porque será admitir y aceptar en mi corazón que lo he perdido.

Arabell (protagonista de A Esa Hora) sigue hablando en mi cabeza, quiere que cuente su historia, pero él... Él está en silencio y no logro descifrar cómo hacer que hable.

Genuinamente me siento muy mal al respecto. Siento que he perdido una parte de mi cuerpo. Y les confieso que esta nota es lo único decente que he escrito en todo este tiempo que he estado lejos.

Pero me he decidido a hacer un último intento. Hablaré con él, porque en sus palabras, seguimos siendo amigos más que, bueno, vecinos. Así que tengan paciencia, que volveré con más palabras (o por lo menos las suficientes) para poder desarrollar y, posterior, terminar esta historia como se merece.

A los que se tomen el tiempo de leerlo, denme una semana.

Sé que puedo lograrlo.

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(Si como yo, ustedes son artistas y han pasado por esta situación, porfi dejen en comentarios cómo lograron superarlo. Eso o escríbanme mensajitos en mi ig @callegrii)

Me ayudaría mucho.

Gracias, y una disculpa si le tienes algún tipo de cariño a mis historias y esperas por la actualización.




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