Buscando La Verdad

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NARRADOR

El detective Peralta trataba de encontrar la punta de la madeja para tener un inicio; le preocupaba la seguridad de la señorita Escalante porque era más que evidente que el atentado contra su vida era por el caso de su padre.

-. Señor – David ingresa con unos papeles – creo que esto puede ser interesante

-. Interesante – dice revisando los papeles – busca en cada rincón de su vida por lo visto este caso ha estado plagado de mentiras

-. Me preocupa la seguridad de los hermanos – piensa en voz alta David

-. Si a mí también – David salió a investigar lo que le encargaron mientras Renzo se quedó pensando en cómo ayudarla

Renzo tomó su celular y pactó una cita con Elizabeth en una cafetería a la cual llevaría una amiga.

EN LA CAFETERÍA

-. Renzo – una chica pelirroja de cuerpo de impacto con una camiseta negra holgada, unos jeans azules y zapatillas

-. Sharon – Renzo la saluda con una sonrisa – me alegra que no hayas cambiado de número

-. Sabes que perteneces a mi círculo de amistades cercanas – le sonríe mientras se sienta – aunque solamente me llamas cuando necesitas un favor – le dijo con cierto sarcasmo

-. Culpable – levanta la mano para llamar a la mesera – pero esto es importante y sé que te interesará

-. Bien – da su orden a la mesera – entonces empieza a hablar porque sé que tienes una buena historia entre manos

Renzo empezó a contarle algo del caso sin muchos detalles, y en unos diez o quince minutos Sharon estaba ya al tanto de todo lo que necesitaba

-. Esa – toma un poco de su batido – sí es una historia interesante, y claro que voy a ayudarte

-. Pero – Renzo estaba algo preocupado

-. Temes que ella no quiera la protección – termino Sharon por él

-. Es una mujer bastante tozuda – Sharon se ríe – estoy tratando de resolver el caso; pero no tengo la mínima idea de por dónde debo empezar – se despeina por la frustración

-. Deberías verlo como si fuese un caso nuevo y empezar la investigación – sugiere con inocencia

-. Lo intentaré – se encogió de hombros – ella debe estar por llegar – había citado a su amiga una media hora antes

-. Bien – Sharon sonreía – quizá entre mujeres nos entendamos mejor

-. Buenas tardes – Elizabeth saluda a ambos y Sharon le sonríe, mientras que Renzo le da un asentimiento de cabeza.

-. Un gusto soy Sharon – ella le tiende la mano – amiga de este robot – señala con la cabeza a Renzo

-. Elizabeth – le da la mano y una sonrisa

-. Bien – se sienta en otro lado de mesa - ¿Qué desea hablar conmigo? – miro a Renzo

-. Iré al grano – se acomoda el saco – es por el incidente en tu casa

-. No estoy segura de poder tener a alguien respirando en la nuca – responde segura

-. Pero quizá no solo podremos ser jefe y empleado, sino amigas – sugiere Sharon y Elizabeth después de un momento se da cuenta

-. Pero – ella la miraba sin comprender porque parecía una chica joven de apenas unos veinte y nada ruda

-. Sí – ella le dio una gran sonrisa – sé que no parezco la clase de persona que sea una guarura, pero fui la mejor de mi clase - dice orgullosa – y lo bueno es que nadie se imagina que puedo patearles el trasero

-. La verdad pensé que eras una sobrina o amiga del detective – Renzo abre los ojos demasiado

-. Ok – Renzo intenta hilar algunas palabras – me lo merezco, pero no parezco tan vieja

-. Si tú lo dices – ambas chicas ríen a sus costillas

-. Entonces que dice – Renzo no quitaba el dedo del renglón, y ambos esperaban ansioso la respuesta

-. Supongo que ella es una buena opción – Renzo esta aliviado y Sharon muy feliz – solo espero que esto termine pronto y poder conservar una amistad con alguien tan regia

-. Gracias – Sharon la abraza

-. Bien – Renzo se pone de pie – debo retirarme – sale pasando por caja

-. Ahora que se fue el gruñón – Sharon señala por donde salió Renzo – tenemos que pensar en cómo puedo estar a tu lado sin que nadie sospeche

-. Creo que si mantienes tu actitud tan jovial – la señala porque es como si ella irradiara alguna clase de luz – no será un problema decir que eres una pariente lejana que viene a aprender algo de la empresa y eso es más que suficiente

-. Bien – Sharon sonrió satisfecha – será más fácil poder observar a las personas a tu alrededor y ¿no te molesta que me mude contigo?

-. No veo ningún problema – Elizabeth dijo relajada – tengo una habitación desocupada y te quedaría perfecta

Sharon se instaló en esa misma noche y buscó rastro de micrófonos o cámaras dentro del departamento; pero no pudo encontrar nada

-. Mañana – Sharon le dijo mientras se servía un poco de agua – podemos dar un recorrido por tu empresa

-. No veo ningún problema – dijo ella encogiéndose de hombros – sé que es parte de tu trabajo

-. Vamos – Sharon se sentó a su lado – no quiero ser solamente tu empleada, también podemos ser amigas

-. Eso espero – ambas se van a descansar, aunque Sharon revisó primero las pequeñas cámaras que había puesto en lugares estratégicos; se dio cuenta que había un auto negro estacionado fuera que al parecer estaba desde temprano… no pudo ver la placa; pero era un indicio

Salieron temprano a la oficina pareciendo viejas amigas, Sharon vio de reojo que el auto no se había movido y al parecer había alguien adentro. Durante el recorrido Sharon analizaba el lenguaje corporal de cada miembro de la empresa, llegaron a su oficina y descansaron

-. Vaya – Sharon se sentó – te admiro porque puedes mantener todo en orden

-. Somos un buen equipo – Elizabeth le resta importancia

-. Has contratado a alguien más a parte de las dos hermanas de la guardería – indaga ella

-. Me parece que hace un mes contratamos a alguien nuevo para mensajería – va a su estante a buscar los contratos y saca dos fólderes – por lo visto son dos




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