Buscando una mamá

Capítulo 2

Victoria Blake

—No. Ese vestido no transmite poder, transmite divorcio millonario.

Levanto la mirada apenas un segundo desde mi iPad mientras una de las modelos se queda completamente quieta frente al espejo.

Todo el estudio guarda silencio.

Perfecto.

Así es como me gusta trabajar.

Camino lentamente alrededor del vestido observando cada detalle de la tela blanca antes de negar con la cabeza.

—Cámbienle la caída de la cintura y quiten esas mangas antes de que me dé algo.

Tres asistentes salen corriendo inmediatamente.

Suspiro cansada mientras masajeo mis sienes.

Faltan solo tres semanas para presentar mi nueva colección en Los Angeles y literalmente todo el mundo parece decidido a perder mi paciencia.

—Victoria, Vogue quiere confirmar la entrevista de mañana —dice Claire, mi asistente personal, siguiéndome por todo el estudio con una carpeta en las manos.

—Muévela para el viernes.

—También llamó Valentino para la colaboración.

—Que espere.

—Y tu madre—

—No.

Claire suspira porque ambas sabemos exactamente cómo termina esa conversación.

Mi madre quiere que me case. Quiere nietos. Quiere que deje de “obsesionarme” con el trabajo.

Como si construir una empresa multimillonaria hubiera sido accidental.

Me dejo caer sobre una silla observando el caos del atelier.

Telas por todas partes. Modelos caminando. Máquinas de coser sonando. Asistentes corriendo de un lado a otro.

Este es mi mundo.

Controlado. Perfecto. Seguro.

No hay espacio para errores aquí.

Ni para sentimientos.

Mi teléfono vibra sobre la mesa justo cuando estoy revisando unos bocetos.

Margaret.

Frunzo el ceño antes de contestar.

—¿Qué ocurre?

—El nuevo chef ya llegó.

Ah.

Cierto.

Noah Bennet.

Honestamente, todavía no entiendo por qué lo contraté tan rápido.

Quizá porque sus hijos parecían agotados. Quizá porque él tenía la mirada más rota que he visto en mucho tiempo. O quizá porque algo dentro de mí no soportó imaginar a esos niños durmiendo en un auto.

Molesto.

Muy molesto.

—¿Todo bien? —pregunto sin demasiado interés.

—Sí, aunque Mason intentó sacar todos los recipientes de la cocina hace diez minutos.

Parpadeo confundida.

—¿Mason es cuál?

Margaret se ríe bajito.

—El que tiene el dinosaurio verde.

Y odio admitir que inmediatamente sé de cuál está hablando.

Apoyo lentamente el lápiz sobre la mesa mientras Claire me observa extrañada.

—¿Contrataste a alguien con niños? —pregunta sorprendida.

—No empieces.

—Victoria Blake viviendo con bebés en su mansión… esto sí quiero verlo.

Le lanzo una mirada fría.

—Son temporales.

Claire sonríe apenas.

—Claro.

Ignoro el comentario levantándome nuevamente.

Tengo demasiadas cosas importantes en qué pensar como para preocuparme por un chef arruinado y dos niños pequeños.

Entonces, ¿por qué no puedo sacar a Noah Bennet de mi cabeza desde esta mañana?

Claire sigue hablando sobre la presentación mientras camino hacia mi oficina revisando diseños en el iPad.

No la escucho realmente.

Mi cabeza sigue atrapada en la imagen de Noah Bennet sosteniendo a esos dos niños como si fueran lo único capaz de mantenerlo de pie.

Ridículo.

Entro a mi oficina de cristal dejando la carpeta sobre el escritorio justo cuando Margaret vuelve a llamarme.

—¿Ahora qué pasó? —pregunto esta vez con un poco más de cansancio.

—Nada malo, querida.

Frunzo el ceño inmediatamente.

Margaret solo me llama “querida” cuando está a punto de decir algo que no quiero escuchar.

—Entonces habla.

Escucho un pequeño ruido al otro lado de la línea seguido de una voz grave que reconozco de inmediato.

La voz de Noah.

—Margaret, los aperitivos ya están listos.

Mi cuerpo entero se queda inmóvil apenas un segundo.

Dios.

Incluso su voz suena agotada.

—Llévalos al estudio principal, por favor —continúa él—. Creo que tu jefa no ha comido nada desde esta mañana.

Claire levanta lentamente una ceja al ver mi expresión.

La ignoro.

—¿Él hizo comida para el estudio? —pregunto confundida.

—Y bastante buena —responde Margaret divertida—. Tus modelos prácticamente quieren adoptarlo.

Cierro los ojos apenas un segundo.

Perfecto.

Lleva menos de un día aquí y ya todos lo aman.

—Solo lleva la comida —murmuro.

Margaret ríe bajito antes de colgar.

Minutos después, las puertas del estudio se abren y varios empleados entran cargando bandejas.

El olor me golpea inmediatamente.

Pan recién horneado. Quesos. Frutas. Algo con ajo y mantequilla.

Todo el atelier literalmente se detiene.

—Oh Dios mío… —susurra una modelo.

Claire toma uno de los pequeños aperitivos y prácticamente gime al probarlo.

—Victoria… creo que contrataste a un chef sexy salido del cielo.

Le lanzo una mirada asesina antes de tomar uno yo también.

Y apenas lo pruebo…

Entiendo el problema.

Está increíble.

Ridículamente increíble.

El silencio incómodo de todo el estudio dura aproximadamente tres segundos antes de que todos comiencen a comer desesperadamente.

Observo la bandeja otra vez.

Entonces noto una pequeña tarjeta blanca al lado.

“Comer también forma parte del éxito. — Noah”

Mi pecho hace algo extraño.

Algo pequeño. Molesto. Difícil de explicar.

Y odio absolutamente eso.

Cuando finalmente salgo del atelier ya casi es medianoche.

Me duelen los pies. La espalda. La cabeza.

Y honestamente quiero despedir a la mitad de mi equipo.

Entro a la mansión dejando el bolso sobre el sofá mientras el silencio vuelve a envolver todo.

Perfecto.

Exactamente lo que necesito.

Subo directamente a mi habitación y me doy el baño más largo de mi vida.




Reportar suscripción




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.