Buscando una mamá

Capítulo 3

Noah Bennet

El sonido de unas pequeñas risas me despierta antes de que salga el sol.

Abro los ojos confundido unos segundos hasta encontrar a Theo y Mason saltando sobre mi cama con sus dinosaurios en las manos.

Y por primera vez en semanas…

No siento desesperación al despertar.

La habitación sigue oliendo a limpio. Los niños durmieron toda la noche. Y nadie nos echó de ningún lugar.

Todavía se siente extraño.

Mason se lanza sobre mí soltando una risa mientras Theo intenta quitarme la almohada.

—Okay, okay… ustedes ganan —murmuro con voz ronca.

Los cargo a ambos y termino bajando a la cocina todavía medio dormido.

Pero apenas entro…

Algo dentro de mí se calma automáticamente.

La cocina. El silencio de la mañana. El sonido suave de las sartenes.

Esto sí sé hacerlo.

Dejo a los niños sentados en la isla con pequeños vasos de jugo mientras comienzo a moverme por la cocina casi por memoria muscular.

Pan francés. Fruta fresca. Huevos. Pancakes pequeños para Theo y Mason.

Ellos observan todo fascinados mientras cocino.

Y honestamente… hacía muchísimo tiempo que no me sentía útil.

Mason golpea emocionado la mesa cuando le doy un pedazo de fresa y eso me hace reír bajito.

—Tienes los estándares bajos para impresionarte, campeón.

—Eso es porque todavía no prueban tu café.

Levanto la mirada inmediatamente.

Victoria.

Está parada en la entrada de la cocina con ropa deportiva negra, el cabello recogido y una botella de agua en la mano.

Y mierda.

¿Cómo puede alguien verse así de elegante a las siete de la mañana?

Theo sonríe apenas al verla y Mason levanta los brazos automáticamente.

Victoria parece notarlo con sorpresa.

Yo también.

Porque mis hijos normalmente tardan mucho en acercarse a la gente.

—Buenos días —murmura ella acercándose lentamente.

—Buenos días.

El silencio entre nosotros dura apenas unos segundos mientras ella observa todo el desayuno servido.

—Hueles demasiado bien para esta hora.

Victoria parece darse cuenta de lo que acaba de decir y frunce el ceño inmediatamente.

—La comida. Quise decir la comida.

Una pequeña risa escapa de mi boca antes de que pueda evitarlo.

Y ella me mira como si quisiera matarme por haberla escuchado.

Interesante.

Le sirvo café antes de que pueda protestar.

Victoria se sienta frente a los niños mientras Theo comienza a enseñarle orgulloso su dinosaurio verde.

Y lo más extraño de todo…

Es que ella realmente le presta atención.

Como si estuviera intentando aprenderlos.

Como si quisiera entenderlos.

La observo en silencio unos segundos hasta que Victoria levanta la mirada hacia mí.

—Margaret me contó que tenías restaurantes.

Mi cuerpo se tensa apenas un poco.

Claro.

Ahí viene la parte incómoda.

Me apoyo contra la cocina cruzándome de brazos.

—Tenía una cadena de restaurantes.

—¿Famosa?

Suelto una pequeña risa vacía.

—Lo suficiente para salir en Forbes dos veces.

Victoria arquea apenas una ceja.

—¿Y cómo pasas de eso a trabajar aquí?

Directa.

Sin filtros.

Muy Victoria Blake.

Miro unos segundos a Theo y Mason antes de responder.

—Confié en la persona equivocada.

Ella permanece en silencio observándome atentamente.

Y no sé por qué… pero termino hablando.

—Mi socio manipuló contratos, movió dinero y prácticamente me dejó como responsable de todo antes de desaparecer con parte de la empresa.

Victoria frunce el ceño.

—¿Y no puedes demandarlo?

—Puedo. Pero mientras la investigación termina, mis cuentas siguen congeladas y mi reputación está destruida.

El ambiente se vuelve más pesado.

Theo juega tranquilo con su desayuno completamente ajeno a la conversación mientras Mason intenta alcanzar una fresa desde el plato de Victoria.

Ella lo deja tomarla.

Y eso me golpea raro.

—¿Y la madre de los niños? —pregunta entonces.

Mi mandíbula se aprieta automáticamente.

—Se fue.

Victoria guarda silencio unos segundos.

—¿Porque perdiste dinero?

La miro directamente.

—Sí.

Ella aparta lentamente la vista hacia su taza de café.

Y por primera vez desde que la conozco…

Victoria Blake parece genuinamente molesta.

Victoria permanece en silencio varios segundos mientras Mason sigue robándole fresas de su plato como si nada importante estuviera pasando.

Yo tampoco digo nada.

Porque honestamente ya estoy acostumbrado a las reacciones de la gente.

Lástima. Incomodidad. Juicios.

Pero Victoria solo se queda mirando su taza de café con el ceño ligeramente fruncido.

Como si estuviera pensando demasiado.

—Eso es una mierda —murmura finalmente.

Parpadeo confundido.

Ella levanta la mirada hacia mí.

—Que te abandonaran en el peor momento de tu vida.

Algo en mi pecho se mueve raro.

Porque nadie había dicho eso. Nadie.

Todos parecían más preocupados por el dinero perdido que por lo que realmente pasó.

Theo empieza a reír cuando Mason le roba un pedazo de pancake y automáticamente ambos comienzan una pequeña guerra de comida.

—Hey, hey… tranquilos —murmuro acercándome rápido.

Pero antes de que pueda limpiar el desastre…

Victoria se ríe.

Una risa pequeña. Suave. Real.

Y honestamente el mundo entero parece detenerse un segundo.

Porque jamás la había escuchado reír así.

Ella parece darse cuenta también porque aclara la garganta inmediatamente intentando recuperar esa expresión fría otra vez.

Demasiado tarde.

Ya la vi.

Mason entonces le extiende un pedazo aplastado de pancake completamente baboseado.

Como una ofrenda de paz.

Me preparo automáticamente para disculparme.




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