Narrado por Victoria Blake
—No quiero flores blancas en mi evento si parecen sacadas de un funeral millonario, Claire.
Sostengo el teléfono entre el hombro y la oreja mientras termino de maquillarme frente al enorme espejo de mi habitación en Beverly Hills.
Esta noche es importante.
Muy importante.
Diseñadores. Empresarios. Modelos. Inversionistas.
Toda la élite de Los Angeles estará presente en el lanzamiento privado de mi nueva colección.
Y absolutamente nada puede salir mal.
—Lo solucionaré —responde Claire rápidamente antes de colgar.
Lanzo el teléfono sobre la cama soltando un suspiro cansado.
Odio los eventos.
Bueno… odio fingir durante los eventos.
La sonrisa perfecta. Las conversaciones falsas. Los hombres arrogantes creyendo que pueden impresionarme por tener dinero.
Abro el vestidor buscando unos aretes cuando escucho unos pequeños golpecitos en la puerta.
—Pasa.
La puerta se abre lentamente revelando a Noah.
Y por un segundo literalmente olvido lo que estaba haciendo.
Traje negro. Camisa blanca. Cabello perfectamente acomodado.
Dios.
¿Cómo se supone que alguien puede verse así de bien solo para cocinar?
Noah parece notar mi silencio porque aclara la garganta incómodo.
—Margaret dijo que querías hablar conmigo.
Parpadeo rápidamente intentando actuar normal.
—Sí. Sobre el evento de esta noche.
Él asiente esperando que continúe.
Me giro otra vez hacia el espejo intentando ignorar lo peligrosamente consciente que me siento de su presencia dentro de mi habitación.
—Van a venir unas doscientas personas —explico mientras me pongo los aretes—. Empresarios, prensa, gente importante… necesito que todo salga perfecto.
—Saldrá perfecto.
La seguridad en su voz hace que levante la mirada hacia él a través del espejo.
Y odio que eso me tranquilice un poco.
—También voy a pagarte extra por esta noche —añado.
Noah frunce apenas el ceño inmediatamente.
—Victoria...
—No discutas conmigo. Va a ser mucho trabajo.
Él guarda silencio unos segundos antes de asentir lentamente.
Entonces sus ojos se quedan fijos en mí apenas un segundo demasiado largo.
Y el ambiente cambia otra vez.
Maldita tensión incómoda.
Bajo lentamente la mirada hacia mi vestido negro sobre la cama.
Elegante. Ajustado. Con la espalda descubierta.
Cuando vuelvo a mirar a Noah… él ya está mirando hacia otro lado.
Interesante.
—¿Los niños ya están dormidos? —pregunto intentando distraerme.
—Sí. Aunque Theo quería bajar contigo porque cree que las modelos son princesas.
Una pequeña risa escapa de mi boca.
Y Noah sonríe apenas al escucharla.
Dios.
Otra vez esa sonrisa.
Debería ser ilegal que alguien triste sonría así.
—Bueno —murmuro tomando aire—. Será mejor que bajemos.
Noah asiente, pero justo cuando pasa junto a mí para salir de la habitación…
Se detiene.
Muy cerca.
Demasiado cerca.
Mi respiración se corta apenas un segundo cuando su perfume me envuelve completamente.
Él baja la mirada hacia mí.
Y luego dice, tranquilo:
—Por cierto… te ves increíble esta noche, Victoria.
El corazón me da un estúpido vuelco.
Y Noah sale de la habitación como si no acabara de arruinar completamente mi estabilidad emocional.
La mansión está irreconocible cuando bajo las escaleras.
Luces doradas. Música suave. Mesas decoradas perfectamente. Modelos caminando por todas partes usando piezas de mi nueva colección.
Exactamente como lo imaginé.
Los fotógrafos comienzan a tomar fotos apenas aparezco y automáticamente pongo mi mejor sonrisa pública.
Victoria Blake. La diseñadora perfecta. La mujer que siempre tiene el control.
Aunque por dentro siga pensando en Noah diciéndome que me veo increíble hace menos de diez minutos.
Claire aparece casi corriendo hacia mí con una copa de champagne.
—Okay, oficialmente odio a Noah Bennet.
Frunzo el ceño.
—¿Por qué?
—Porque todas las modelos están enamoradas de él.
Perfecto.
Absolutamente perfecto.
Intento ignorar el comentario mientras camino entre los invitados saludando empresarios y celebridades.
Todo marcha bien.
Hasta que lo veo.
Noah está en una de las estaciones principales supervisando los aperitivos con las mangas de la camisa remangadas.
Y honestamente…
Es imposible no mirarlo.
Se mueve con seguridad. Con calma. Como si hubiera nacido para estar ahí.
Varias mujeres intentan hablarle claramente coqueteándole y algo incómodo se mueve dentro de mi pecho.
Molesto.
Muy molesto.
—Victoria, cariño.
La voz falsa de Sabrina Collins me obliga a girarme inmediatamente.
Modelo. Influencer. Y probablemente la mujer más insoportable de California.
Me abraza apenas por compromiso mientras observa el evento.
—La colección está hermosa —dice—. Aunque honestamente pensé que después del escándalo financiero de uno de tus empleados tendrías menos gente esta noche.
Mi expresión no cambia.
—¿Perdón?
Ella toma champagne tranquilamente.
—Noah Bennet. Todo el mundo sabe quién es. Mi padre decía que terminaría en prisión.
El ambiente alrededor parece tensarse apenas un poco.
Y entonces lo noto.
Noah escuchó.
Está inmóvil al otro lado del salón.
Mis ojos se encuentran con los suyos apenas un segundo.
Y ahí está otra vez esa mirada rota.
Dios.
No.
No voy a permitir eso en mi casa.
Vuelvo lentamente la mirada hacia Sabrina.
—Qué extraño —murmuro tranquila—. Porque yo escuché que tu padre está siendo investigado por evasión fiscal.
La sonrisa de Sabrina desaparece inmediatamente.
Claire casi se ahoga con el champagne detrás de mí.