LA DESCONOCIDA
Emily había salido del almacén con la intención de comprobar personalmente un punto de vigilancia de Crimson Crown. Nada en aquella ruta incluía a una niña cruzando una avenida ni a Daniel Moretti arrodillado sobre el asfalto con el miedo más puro que ella había visto en el rostro de un hombre poderoso.
Reconoció al CEO de Alfa en cuanto lo vio. Era difícil no hacerlo. Su rostro aparecía en revistas económicas, anuncios institucionales y entrevistas donde hablaba de innovación como si la ciudad no tuviera barrios enteros funcionando con cables improvisados y favores.
Pero en la calle no parecía un multimillonario.
Parecía un tío aterrorizado.
Eso la sorprendió más que el accidente.
Después de entregar a la niña, Emily se marchó porque las motocicletas que se acercaban pertenecían a Luxury y su presencia podía convertir un accidente en una noticia criminal.
Ghost y Rook habían llegado después de escuchar los disparos. Ella subió a una de las motos y desapareció antes de que la policía cerrara la zona.
Daniel la vio irse.
Aquella mirada se quedó con Emily durante el resto de la noche. No porque hubiera interés. Se dijo que era simple cautela. Moretti había observado demasiado. La había visto moverse, identificar vehículos, reaccionar al sonido de motores antes que nadie. Un hombre acostumbrado a analizar riesgos podía empezar a hacer preguntas.
En la torre Alfa, esas preguntas comenzaron antes de medianoche.
Marcus Hale llegó al apartamento de Daniel con un informe preliminar. La persecución había sido entre dos vehículos con placas falsas. Uno estaba vinculado indirectamente a una empresa fantasma investigada por violencia organizada.
Las cámaras públicas de la zona fallaban precisamente en la calle del accidente, aunque varios comercios privados habían registrado fragmentos.
Daniel no preguntó por los atacantes.
Preguntó por la mujer.
Marcus mostró una imagen borrosa captada por la cámara de una farmacia. Se veía a Emily de perfil, agachada junto a Valentina. La resolución no permitía identificación facial confiable. En otra toma aparecía la espalda de su chaqueta y el símbolo de la mariposa.
Valentina, sentada en el sofá con una manta, dijo que la mujer olía a lluvia y humo. Alessandra llegó poco después, abrazó a su hija durante casi un minuto y luego descargó su miedo sobre Daniel por haber pasado por aquella zona sin escolta. Él aceptó la reprimenda porque sabía que la merecía.
Cuando todos se fueron, volvió a mirar la fotografía.
No entendía por qué alguien que acababa de salvar una vida se marcharía sin esperar siquiera un agradecimiento.
En Luxury, la explicación era obvia.
Kiara había identificado el vehículo que inició la persecución: pertenecía a una célula secundaria de Crimson Crown. El otro coche transportaba hombres de Black Serpents, una banda pequeña que hasta entonces había evitado enfrentamientos directos con Luxury. La persecución había sido un ajuste de cuentas, pero había ocurrido demasiado cerca de una zona protegida por Emily.
Lo peor era que los hombres de Crimson no parecían preocupados por haber atraído atención policial. Eso significaba que alguien se sentía protegido.
Emily reunió a su círculo en el sótano del almacén.
Ghost recomendó reforzar vigilancia. Kiara quería saber quién estaba financiando a Crimson. Rook propuso atacar antes de que la amenaza creciera.
Emily descartó la tercera opción.
Su objetivo era descubrir quién movía las piezas.
Durante la reunión, su teléfono vibró. Un número desconocido había enviado una fotografía de la escena del accidente. La imagen mostraba a Daniel sosteniendo a Valentina, mientras Emily se levantaba de espaldas.
Debajo había un mensaje:
Bonito rescate, Butterfly. El hombre equivocado acaba de verte.
Emily leyó dos veces.
No mostró la pantalla a los demás. �