Cada atardecer

capitulo 6

VI. El Juicio de la Diosa de Plata

En el instante en que Adrián aceptó el trato, la realidad se fragmentó. La Diosa Selene, furiosa por la insolencia del mortal, descendió directamente desde el firmamento. Fue una manifestación de poder galáctico: una figura de proporciones inabarcables, cuya túnica era el cielo nocturno y cuyos ojos eran dos lunas llenas que irradiaban una luz cegadora y gélida.

El aire en el Abismo se volvió tan gélido que la respiración de Adrián se convertía en cristales de hielo antes de salir de sus labios. Sus pulmones dolían, sus músculos se entumecían bajo la presión gravitatoria de la deidad.

—¡Suéltala, gusano de barro! —ordenó Selene, y su voz hizo que las montañas de alrededor se agrietaran—. Ella es el Orden inmutable, tú eres el Caos efímero. Ella es la Eternidad de la Plata, tú eres la Ceniza del carbón. No hay unión posible entre la luz perfecta y la suciedad del mundo.

Adrián, haciendo acopio de una fuerza que no provenía de sus músculos sino de su esencia misma, se puso en pie. Se tambaleaba, sus rodillas crujían, pero mantuvo la mirada encendida frente a la diosa.

—Soy ceniza, es cierto —gritó Adrián, desafiando el rugido del viento divino—. ¡Pero la ceniza es el testimonio de que hubo un fuego que ardió con toda su fuerza! Tú tienes el poder infinito, Selene, pero estás vacía. Tienes la luz, pero no tienes el calor. Prefiero vivir un solo día bajo el sol, sintiendo el latido de su corazón contra el mío, que mil eones de soledad en tu cielo de mármol muerto.

La Diosa, ofendida, lanzó un rayo de luz lunar pura, una descarga de energía capaz de desintegrar la materia misma. Pero en ese milisegundo eterno, Liliana se interpuso y Adrián la abrazó con todas sus fuerzas. Al unirse, sus dos naturalezas crearon una paradoja cósmica: la luz divina de ella y la voluntad de sacrificio mortal de él se fusionaron. El amor de Adrián actuó como un pararrayos emocional, una fuerza de cohesión tan poderosa que la luz destructora de la Diosa no pudo romper el vínculo; simplemente rebotó, iluminando el Abismo con un resplandor dorado nunca visto.



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En el texto hay: diosa luna, amor, amor aventura magia

Editado: 02.06.2026

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