Cada Verano Sin Ti

28: En la noche

 

Me había quedado dormida luego que Sam se fue con su madre para hablar con la mía. Abrí los ojos luego de escuchar algunas voces y asumí que los hermanos de Sam ya habían regresado.

Unos minutos después, Sam llama a la puerta y la abre lentamente, cuando se da cuenta que ya estoy despierta pasa y cierra la puerta detrás de él.

—Tengo tu teléfono y el cargador —me lo extiende—, mamá ya habló con tu madre.

Tomo mi teléfono y puedo ver que tengo unas veinte llamadas perdidas. — ¿Qué dijo?

—Que quería verte, que necesita hablar contigo y que nos dejara venir pero mamá le pidió que te diera tiempo y espacio.

Asiento. —Gracias otra vez.

Sam sonríe. —Mamá preparó ensalada con pollo, por si quieres comer. Mis hermanos menores ya están aquí pero les pedimos que no te molestaran.

Suelto una risa ligera. —No me molestan.

En ese momento el teléfono comienza a vibrar. “MAMÁ”. Yo lo veo y lo dejo a un lado. —No quiero hablar con ella ahora, necesito llamar a papá. Quiero que venga por mí, necesito irme a casa.

Sam se sienta a mi lado. —Llámalo, si es lo que necesitas hazlo.

Suspiro y el teléfono deja de vibrar. —No sé qué decirle además está en un congreso de médicos.

—Llámalo —se coloca de pie nuevamente—, estaré abajo para cuando quieras comer.

—Bien —Sam sale de nuevo y me quedo sola.

Veo el teléfono y practico mentalmente qué decirle a mi padre. Nunca lo he llamado antes de tiempo, siempre he esperado hasta el último segundo para irme de Pearl. Ahora no aguanto las ganas de marcharme.

Tomo el teléfono, busco entre los contactos y después de encontrarlo, presiono “LLAMAR”

Al tercer timbre, él contesta. — ¿Marie? ¿Qué pasa? Aun no…

—Papá —lo interrumpo—, ¿puedes venir por mí lo más pronto posible? Sé que estas en un congreso y que aún faltan un par de días pero yo…

—Lo haré —responde sin dudarlo.

Trago saliva. — ¿De verdad?

—Marie, ¿Qué pasó? ¿Estás bien? ¿Está tu madre ahí? Quiero hablar con ella.

—Estoy bien —contesto—, solo… pasó algo, pero estoy bien. No estoy con mamá, estoy con la familia Michaels.

— ¿Michaels? ¿Quiénes? —Suspira—, Marie, ¿Qué pasa? Dime que estas bien, ¿Alguien te hizo algo?

—Papá —lo tranquilizo—, realmente estoy bien. Solo… llama a mamá y lo sabrás, no estoy con ella, necesito regresar con Juliette, con los chicos y… contigo.

Él se queda en silencio por varios segundos. —Bien, prepara tus cosas. Mañana llegaré lo más rápido posible, dame la dirección en donde estas. ¿Estás a salvo, no? Esas personas son buenas, ¿No?

—Lo son —por supuesto que lo son.

Papá vuelve a suspirar. —No sé qué está pasándote, llamaré a tu madre ahora mismo. Cualquier cosa vuelve a llamar, salgo ahora mismo también le avisaré a Juliette que esté pendiente del teléfono, llámanos si hay algún problema.

—Bien —respondo.

Él cuelga y yo me siento un poco más aliviada que finalmente me alejaré de todo esto.

Bajo las escaleras luego de lavarme la cara con agua y peinarme, me encuentro con Noemí, Isaac, Lenny y el señor Michaels sentados en el sofá viendo la televisión. Cuando Sam me ve se pone de pie, me siento un poco mal por estar incomodando a esta familia.

—Papá vendrá por mi mañana —le aviso.

El señor Michaels se pone de pie y camina hacia mí. —Marie, sea lo que sea que te haya sucedido tienes que saber que esta es tu casa y que puedes quedarte aquí, no te apenes por nada.

Noemí me dice: —Marie, tengo algo de helado de fresa por si quieres, el helado siempre ayuda.

Lenny me da una sonrisa. —Si necesitas algo dinos, te ayudaremos en lo que quieras.

Isaac me dice: —Mamá y yo hicimos galletas para ti, cómelas cuando tengas hambre.

No puedo creer que todas estas personas sean tan amables conmigo. —Muchas gracias a todos, son demasiado buenos conmigo, no tengo como pagarles.

El señor Michaels sonríe. —No nos debes nada, cualquier amigo o amiga de mis hijos son nuestros hijos. Todos son bienvenidos y aun si no tenemos mucho para ofrecer, lo que hay siempre será compartido.

—Gracias de verdad.

La señora Michaels se acerca. — ¿Hablaste con tu padre, verdad?

Asiento. —Viene mañana, está fuera de la ciudad así que… tardará un poco.

—Creo que también regresaré a Porthsware —dice ella y ve a Sam—, seguiremos cerca de ti, cariño.

Niego apenada. —No, por favor. Aún quedan unos días de verano, deberían quedarse aquí y pasarla bien.

Noemí suelta una risa. —Marie, Sam es el que quiere regresar también. Necesita comprobar que estas bien, no dormirá hasta que regresemos.

Veo a Sam y él la fulmina con la mirada.

—No es necesario —repito—, estoy bien.

Lenny habla. —Igualmente yo ya tengo que regresar, mamá y mi hermano solo se irán un par de días antes.

Saber que Sam estará ahí conmigo aun después de dejar a Pearl Coast atrás me reconforta. —Bien.

La señora Michaels nos pide a todos que nos sentemos para comer. Isaac y Noemí ayudan a servir la comida mientras que el señor Michaels reparte servilletas y cubiertos. Lenny sirve el agua de una jarra y Sam coloca un pan tostado con mantequilla de ajo recién hecho. Los veo y me doy cuenta de lo bien que funcionan todos juntos.

Sam se sienta a mi lado y el señor Michaels nos pide que comenzamos a comer. Así lo hacemos, pruebo la comida y está muy rica. Nunca me había sentido tan acompañada como ahora.

Mientras que comíamos, pude distraerme un poco de todo lo que había sucedido. Entre las bromas y chistes que los hijos Michaels se hacen, las anécdotas del señor Michaels y la explicación de cómo realizar la mejor ensalada con pollo de la señora Michaels, me distraigo de mi realidad.

Finalmente me ofrezco a limpiar pero todos me alejan del fregadero y ordenan a Sam que vaya conmigo a pasar el rato. Isaac me recuerda que hay galletas para más tarde y Noemí dice que me servirá un poco de helado después de lavar los platos.




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