MⒾEⓃTⓇAⓈ ⒺL LⓄBⓄ ⓃO EⓈTⒶ
Collins
La noche se acercaba pero algo se sentía diferente, la poca luz que dejaba traspasar la tabla poco a poco se apagaba. Ninguno a aparecido desde hace rato, quería bajar y algo me decia que lo hiciera pero solo eran instinto del pueblo. Ellos me advirtieron sobre mi alrededor, de lo que podía sentir y de las cosas que podían pasar.
Todo lo que sentía no me pertenecia pero si invadía todo mi cuerpo como si fuera mío; ansiedad, angustia y desesperación algo que no tenía desde hace mucho tiempo.
Un toc toc suena en la puerta, ya era hora de que me buscará no creo que haya querido dejarme por mucho tiempo. Me levanto y abro la puerta, esa pelirroja con unos mechones fuera de lugar estaba ahí parada frente a mi con su bata de dormir resaltando sus anchas caderas, traía una bandeja de pan tostado envuelto con mermela y un juego con hielo.
—No has comido nada asi que te traje esto— sonríe levemente levantando la bandeja un poco.
Asiento dejándola entrar, se sienta con una confianza excepcional y deja la bandeja a un costado.
—Ezren dijo que no venía esta noche, tuvo que ayudar en...eso
— el está buscando un poco de información, verdad— un rayo resuena por toda el lugar, las luces de prenden y apagan para después caer en completa oscuridad.
—oh, mierda!— se levanta dirigiéndose a la puerta —voy a buscar una linterna.
—Te acompaño no dejaré que estes sola en completa oscuridad.
Sacamos nuestros teléfonos para iluminar el camino, aunque el recorrido fue corto todo estaba en absoluto silencio nada más se escuchaba las ramas de los árboles golpeando las ventanas y la pequeñas gotas cayendo.
Ross se pone a buscar en las gavetas del mostrador encontrando dos linternas y baterías.
—Es mejor que nos quedemos arriba— dice —toma la tuya no hay que gastar energía
Tanto ella como yo prendimos la linterna, no subimos dos escalones cuando se escuchó un ruido proviniente de arriba
—Quedate atrás de mi— susurra mirandome, ella se sube un poco su bata dejando ver una liga del muslo con una navaja, la saca con mucha habilidad como si ya estuviera acostumbrada a eso.
—No crees que debería ser al revés?
—Solo deja que me encargué
Subimos lentamente, el ruido cada vez se hacía más fuerte, más que todo eran pisadas podía calculas que eran unas botas de esas que son pesadas y resistentes. El ruido provenía del cuarto de ella, justo antes de llegar a la puerta me pega a la pared hace un gesto para que no haga ningún ruido innecesario.
Justo cuando abrieron la puerta en un abrir y cerrar de ojos, ella se abalanza sobre la persona moviendo el cuchillo hacia la persona pero le agarra el brazo obligándola a pegarse de el para envolver sus brazos sobre ella dejándola inmóvil.
—oye, oye. Cálmate nena
Dice aquellas voz tan serena y relajada. Neuw la suelta a un empujón.
—carajo! Pensé que eras otra persona
—Quien más podría ser, todos del comité se están reuniendo en la granja con esta lluvia.
Justo otro relámpago cae fuerte asustado a la pelirroja.
—Que haces aquí?— alumbró si cara para verlo mejor.
—Necesito que me ayudes, Ross— voltea a su dirección —los jefes viene por ella y no se a quien más recurrir.
—Que? Eso no puede ser cierto, los jefes están escondiendo el cuerpo.
—No— dice en seco —acabo de ir para allá, necesitaba unas cosas y vi las luces prendidas. No quise ir más adentro porque se iban a dar cuenta.
—No creo que sea buena ideas ayudarte...Ezren dijo...
El interrumpe.
—Ezren siempre dice pero hay de lo que tú piensas, se que te he dicho muchas cosas pero enserio te necesito tu eres la única que me puede ayudar. No tengo a nadie a quien acudir
Ella duda, algo está luchando en si obedecer o hacer lo correcto. Se aleja unl
—No quieres salvar a tu amiga?— digo sosteniendo su hombro intentando dar confort —Ross si tienes la oportunidad de salvarla porque no intentarlo. No soy tan conocedor de este pueblo como tú pero sé que eres diferentes a los jefes.
—No, no lo sabes...tu no me conoces como soy en realidad. No debería meterme en esto y tú no deberías estar aquí.
Mira a Neuw, que está recostado en la puerta.
—Entonces si eres una de ellos, sabía que tú cara de inocente no es más que una fachada. No te importa Vannesa como no te importo cuando la reclutaste para ir encontra de los jefes. No te importa nadie, ni siquiera yo, que estuve para ti
Neuw golpea la puerta justo al mismo instante que el rayo cae dejando notar aquellos ojos entristecidos que emanaban rabia.
El silencio invadía en aquel espacio reducido. Los tres nos veían cada uno con una expresión diferente.
Ross
La culpa me invadía al instante, tocó ese punto que nunca quise tocar estaba enterrando en alguna parte de mi Corazón. Nunca los abandone, nunca me aleje de ellos, nunca me quise irme de aquí, nunca tuve la oportunidad de despedirme, nunca...
Pero nunca hago las cosas que quiero...
—Lo haré, te ayudaré en lo que pueda. Pero no haré nada que me perjudique y no me enfrentare con ellos directamente.
El asiente gustoso por mi respuesta, esos ojos que se iluminan cada vez que consigue lo que quiere siendo igual que su madre con la asquerosa expresión que me perturba.
Los llevo a abajo, dejándolos pasar en la puerta al lado del mostrador, ahí era donde poníamos los suministros. Granos, comidas, bolsas...cargamentos, equipos y cosas de seguridad.
—Pasen, agarren lo necesario que los ayude esta noche— abro la puerta con la llave que había abajo en el mostrador.
Ellos se enteran lentamente, Collins alumbra el pequeño camino que había. Un monton de estantes llenas de cajas de alumbra más, muchas estaban etiquetadas y las que no solo eran cajas filtradas.
—A lo último están los bolsos, hay agua, comida, baterías y algunas armas y no, no soy pistolas. Neuw