CafÉ Negro, CorazÓn Rosa

CAPÍTULO 2. DARK MOON

- Bien, Amelia. - Dijo Jeniffer con voz de mando. - Él es Damian. Será tu nuevo compañero. Ocupará el lugar de Andrea. Así que encárgate de que aprenda lo esencial, como el menú, el movimiento de la cafetería, como son las cosas aquí. Damian tiene experiencia previa en café así que no te quitará mucho tiempo. Además, les ayudará el haberse conocido con anterioridad. - Amelia asintió, aunque se sentía nerviosa desde que la dura mirada de su nuevo compañero se posó sobre ella. - Amelia, despierta. - La llamó Jennifer, tronándole los dedos en la cara. - Vamos, deprisa. Que hoy hay muchos clientes.

- Sí. Sí. - Respondió Amelia, saliendo de golpe de su ensimismamiento. Viendo como a su jefa se le acababa la paciencia, mientras echaba humo de la cabeza, como una tetera.

Y tenía razón, la cafetería estaba más llena de lo normal. Amelia apenas había terminado de anotar un pedido cuando ya tenía a otro cliente hablándole encima. Damian, la veía sonreír y asentir mientras escribía rápido, tanto, que en más de una ocasión el chef, le pidió que volviera a reescribir el pedido porque no lograba entender nada. El problema era Damian quien estaba pegado a su lado, con mirada escrupulosa.

- Caldo de pollo. Milanesa con papas. Agua de Jamaica. - Repitió Amelia a una comensal, segura de sí misma con una sonrisa, mientras dejaba la comida en una mesa. - Provecho. - Dijo jovial. Damian suspiró, y se apresuró a retirar los platos antes de que el cliente protestara.

- Disculpe. Lamento las molestias. - Dijo el chico con cortesía, mientras trasladaba la comida a la mesa contigua. Amelia se sintió nerviosa. Damian se acercó a su oído y en voz baja le dijo: - Ella pidió el menú vegano.

- Oh… lo siento. - Se disculpó completamente avergonzada. - El postre corre por mi cuenta. - Dijo Amelia.

Cuando se alejaron del lugar Damian le habló con seriedad y calma.

- Oye, debes de ser más atenta. - Ella alzó la vista. Damián la miró directo, asegurándose de que lo estaba escuchando. - Hubieras visto la cara de la chica, cuando le pusiste ese pedazo de carne enfrente.

- Que vergüenza... - Murmuró Amelia cubriéndose la cara con la bandeja con la que trasladaba la comida. Entonces, escuchó que Damian hizo un ruido como si carraspeara. Amelia le tocó la espalda.

- ¿Te sientes bien? - Damian tosió un poco.

- Sí. Estoy bien. - Respondió con total seriedad.

- ¡Amelia! - Se oyó a Jeniffer gritar a lo lejos.

- Ayayay. - Respondió sin pensar. Sabía perfectamente lo que eso significaba.

***

Después de un breve regaño, el caos continuó. Amelia le mostró a Damian como armaban los pedidos para llevar y dónde debían colocarlos cuando estuvieran listos. Mientras armaban los pedidos para llevar, cuando la puerta de la cafetería se abrió de golpe y entró un chico con una enorme maleta a la espalda.

- Hola Mimi, ¿Cómo estás? - Saludó al verla.

- ¡Migue!. - Respondió emocionada. - ¿Recibiste pedido de nosotros?

- Sí. Mimi.

- Ya está listo. - Amelia tomó la bolsa y se la entregó por encima del mostrador.

- Espera. - Dijo deteniéndola. - Un favor. - El chico le entregó su tarjeta. - No he comido. ¿Podrías apoyarme con uno de esos bollos rellenos de queso y una botella de agua?

- Claro, en un momento te lo traigo. - Amelia fue a realizar el encargo. Damian miró al tal Miguel con seriedad y le estiró la mano.

- ¿Podrías dejarme ver qué te dio? - El repartidor intimidado con su actitud, abrió la bolsa. Damian tomó el recibo y reviso el contenido. - ¿El pedido es Latte deslactosado, capuchino doble y dos americanos? - Leyó. - ¿Correcto? Miguel revisó su celular.

- Sí.

- Espera. Te falta un americano.

Pocos minutos después, los dos pedidos estaban completos.

- Muchas gracias. - Dijo Miguel a aliviado. Mientras, Amelia respondió con una sonrisa. Damian lo miraba con seriedad. <<Ese chico como da miedo>> Pensó Miguel. - Ah, es cierto. Mimi, me encontré a Santiago cuando venía para acá. Dice que cuando puedas, revises tu celular. Bueno, nos vemos. - Dijo saliendo a toda prisa.

- Esta es la parte más fácil de este trabajo. - Dijo Amelia a Damian. Él la miró en silencio, como si no fuera del todo consciente de lo que acababa de evitar. Amelia se sintió incomoda ante su silencio y esa mirada juiciosa, que le había dirigido en toda la tarde.

- Oye - Le dijo Amelia de pronto. - Ahora no hay muchos clientes ¿Por qué no aprovechas para aprenderte el menú?

Damián asintió sin discutir y se dirigió a la sala de empleados con la carta en la mano. Amelia, aprovechó para revisar su celular. Salió de la sala con una sonrisa y los ánimos arriba, pensando que aquel día no debía terminar tan mal como había empezado.

Sin embargo, Damian podía darse una idea de los desvaríos que hacía su compañera afuera, cuando oía a Jeniffer lanzar una oleada de Amelias ante su incompetencia. Seguido de murmullos y risas en la cocina y los pasillos por parte de los otros empleados.

***

Después de una hora y media, Damian salió del área de empleados. La oscuridad de la noche se asomaba por los ventanales de la cafetería. Los clientes habían bajado. Halló a Amelia tras la barra de la cafetería, completamente fundida por todo el movimiento de la tarde. Le devolvió el menú.




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