Calima Roja

1

10 DEKÉMVRIOU

9

I would like to climb high in a tree

La melodía alegre me arrastra hacia la consciencia.

I could be happy, i could be happy

Parpadeo desorientada y durante un aterrador instante, no sé quién soy o dónde estoy.

Or go to Skye on my holiday

Hasta que mi visión se aclara, dejándome ver la plataforma circular de mármol en el techo.

I could be happy, i could be happy

El familiar patrón de oro tallado en el mármol hace que el latido de mi corazón se estabilice.

Maybe swim a mile down the Nile

Ahí, en medio de un montón de símbolos griegos, está tallado mi nombre.

Dánae Chrysomallis.

I could be happy, i could be happy

Sí, soy una Chrysomallis. No hay nada por lo que tener miedo. Nunca.

All of these things I do

Incorporándome en la cama, me quedo sentada, observando mi habitación.

Dos columnas sostienen la estructura circular desde donde cae el dosel. El mármol blanco y dorado, las enredaderas de rosas trepando por las paredes y los símbolos griegos tallados en cada superficie hacen que parezca el decorado de una película inspirada en la antigua Grecia.

En la pared sobre el cabecero hay una hermosa pintura de una versión más joven de mí misma. Una niña con un arco y un carcaj, acompañada de un zorro.

All of these things I do

Aparto la colcha para bajar los pies de la cama y ponerme las pantuflas a juego con el pijama añil con plumas sintéticas en los puños.

To get away from you

Recojo el Exéli Watch de la mesita de noche y ato la fina correa de adamantis alrededor de mi muñeca. Al encenderse, una mariposa se forma en la pantalla, desplegando lentamente sus alas traslúcidas. Tras revisar mi agenda, entro al amplio vestidor para ponerme el uniforme y después me siento en el tocador para peinarme y maquillarme.

Get away, run away, far away, how do I?

Camino por la alfombra sintética y me detengo frente al espejo de cuerpo entero. El ámbar cubriendo el verde de mis ojos heterocromáticos resalta aún más por el maquillaje. Mi pelo castaño caoba con reflejos dorados, del que solía estar tan orgullosa hasta que mi madre me enseñó una foto de Brooke Shields de joven para demostrarme que me parecía a ella, cae en gruesas ondas hasta mi cintura.

Get away, run away, far away, how do I?

Llevo el uniforme de invierno de SFA. Blazer negro con el escudo naranja en el lado izquierdo del pecho, corbata negra con rayas naranjas y falda a juego. Sobre las medias de rombos unos calentadores oscuros apenas sobresalen de las botas de diseño que llegan a la rodilla.

Tras ponerme la diadema de perlas, regreso a la habitación donde agarro mi móvil de la base de carga antes de salir al largo pasillo decorado con retratos de varias generaciones de Chrysomallis.

Escape from you?

La música continúa sonando por los altavoces invisibilizados mientras cruzo el pasillo de ventanales flanqueado por macetas circulares repletas de rosas y solo se extingue cuando atravieso la puerta en forma de arco que lleva al jardín donde a mis padres les gusta que desayunemos incluso en invierno.

Dejo atrás esculturas blancas, columnas arqueadas y rosales perfectamente podados, siguiendo el sendero de piedra que lleva al invernadero que simula ser un conjunto de ruinas griegas.

Mis padres ya están sentados en la mesa redonda de mármol blanco junto a la fuente de narcisos. No importa cuántas mañanas repita la misma rutina, siempre me sorprende lo enamorados que se ven. La manera en que parecen tener su pequeño mundo privado.

Es como vivir en una película de Disney. Una versión griega de Disney.

—Buenos días, glýka —mi madre me recibe con una cariñosa sonrisa—. ¿Qué tal dormiste?

—Mal —contesto mientras me siento—. Soñé que arruinabais mi cumpleaños.

—Estamos demasiado asustados de las consecuencias para hacerlo —bromea mi padre con su inagotable buen humor.

—Hablo en serio —insisto, no dispuesta a bromear sobre algo que he estado planeando desde los doce años—. Si arruináis mi τεlετου no os lo perdonaré nunca.

—Tranquila, zoí mou —la voz de mi madre destila dulzura mientras pone su mano sobre la mía—. Sabemos lo importante que es para ti y nunca haríamos nada que te hiciera sentir mal.

Retiro mi mano de la suya. Cuanto más dulces y amables son ellos, más irritada me siento yo.

—Buenos días, pequeña —saluda Mabel mientras nos sirve el té.

—No me llames así —la corto de manera brusca, agarrando un bol con yogurt de la bandeja en el centro de la mesa.

—Dánae —amonesta mi madre, consiguiendo que su tono suene amable incluso mientras me regaña. Lo cual me pone de los nervios.

—¿Es mi culpa que no se dé cuenta de que ella no es nada más que una criada y yo la heredera de esta casa? —ironía gotea de mi voz mientras dejo caer algunas cucharadas de confitura de moras en mi yogur—. ¿Tengo que dejar que me trate con familiaridad solo porque le pagabais por cuidarme cuando era un bebé?

La arrugada mano de Mabel tiembla ligeramente cuando deja la jarra en la mesa. Mi madre suspira acongojada al notarlo.

—Mabel no solo ha estado aquí desde que tú naciste —dice—. Ella estaba incluso antes de que yo naciera. Nos cuidó a ambas. Es como tu abuela.

Suelto una maliciosa carcajada a la vez que Mabel la mira horrorizada. Incluso ella entiende lo absurdo que es compararla con Marjorie Chrysomallis.

—Entiendo que quieres que sea amable con el servicio, mitéra —me burlo—. No hace falta que humilles la pobre Mabel.

Incómoda, la vieja niñera se marcha tras pedirnos que la llamemos si necesitamos algo más.

—No tienes necesidad de ser así —la tristeza vuelve más oscuros los ojos verdes de mi madre—. Te hemos educado mejor que eso.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.