Calix

CAPÍTULO 7

CALIX

—Desembucha —me dice cuando me quedo en silencio —. Si no hablas no hay trato.

—Ha un… —no termino de empezar porque alguien ha abierto la puerta y aunque no ha hablado aún ya sé de quién se trata. Denes.

—¿Qué haces aquí, Calix? —escucho su voz a mi espalda. Respiro hondo, no puedo tener un minuto de descanso.

Por un momento pensé que Denes iba directo a dormir.

—Hester me va a ayudar en algo —respondí conforme me giraba para mirarlo —. Te digo algo y no lo repetiré. No hace falta que me persigas a todas partes como si fueras una lapa y no te debo una explicación. No eres mi padre —podría parecer borde, sin embargo, está muy lejos de la realidad, solo es una advertencia.

—Muy chistoso, Calix —suelta una carcajada —. ¿Qué necesitas de Hester?

Bufé. Siempre se sale con la suya. ¡Maldito Denes!

—Tengo la matrícula del coche que conduce el hombre misterioso y Hester es la única persona que puede resolver el problema —lo veo rascarse la nuca para luego despeinarse el pelo corto echándolo todo para adelante.

—¿En serio? ¡Eres un crack, Calix! —pasa por mi lado y se sienta a los pies de la cama — ¿Sabes que nos lo hemos estado topando? Es la tercera vez que ocurre —ahora se dirige a Hester.

—Tranquilos, espero que al saber quién es se solucione todo. No estoy cómodo con qué alguien me esté siguiendo a cada paso que doy cuando salgo a la calle y no es casualidad.

Las cosas pasan por algo y para nosotros estas vacaciones son distintas, empezando porque nos hemos quedado solos sin supervisión de nuestros padres y han decidido darnos un voto de confianza para cuidar a 4 niños pequeños. Luego, encontrarme al cuarteto de Solpra Cove y el misterioso sin nombre y lo que puede llegar a ocurrir de aquí en adelante.

—Calix, yo te entiendo, pero es una auténtica locura lo que quieres hacer. Te puedes meter en un problema muy gordo —y si no arriesgo nunca sabré qué ocurre. Lo siento Denes.

—Toma —le ofrezco mi móvil a Hester para que lo coja y haga lo que mejor sabe hacer.

Ella camina hasta mi firme. Sus manos van directo a mis hombros para después subir sus manos a mi cara para que le preste atención. Lo hago, no me queda de otra.

—Veo la impotencia en tus actos Calix, sé que quieres averiguar quién es realmente ese hombre, pero puede ser una coincidencia nada más. No todo en este mundo y lo de tu alrededor es malo, piensa en positivo. Me puedo meter en problemas y tú también. Dejemos el tema apartado.

Mis manos se hacen puños de pura indignación. La impotencia que manejo ahora no se puede medir en palabras y tampoco me puedo relajar dentro de la casa. La piel me hierve y si me quedo me quemaré.

—Vale —accedo sin estar de acuerdo. Sin decir ni una palabra más, me suelto del agarre de mi prima y choco con el hombro de Denes por casualidad.

Paso por mi habitación para ponerme más presentable y coger las llaves dejando por medio por primera vez las mudas por el suelo de nuestro vestidor.

No miro atrás una vez salgo del recinto. Ninguno de mis otros primos me ha visto, ni yo tampoco a ellos. La urbanización privada era una calle larga que descendía a una cuesta empinada. Miraras a dónde miraras, había propiedades como la de mis abuelos, solo se podía ver una reja y muchos árboles. Aunque todas las fachadas mantenían su toque especial, cada una se diferenciaba y algunas conservaban un letrero indicando el apellido de la familia.

Por aquí cerca debe estar el Gran Hotel, el más lujoso y caro de la ciudad. Allí se hospedan las celebridades más codiciadas de todo el mundo. Ahí hacían las mejores celebraciones majestuosas. La fachada se escondía gracias a que era igual que las casas, pero con la diferencia de que, en vez de tener un letrero, tenía una «H» en un brillante dorado.

Es difícil perderse por estos lares, puesto que es prácticamente una calle recta, aunque haya cuestas por las cuales salen del barrio lujoso. Conforme camino voy buscando insistentemente ese hotel. Cambié de acera para ver si por ese lado se hallaba esa impresionante H. Sigo adelante ajustándome las gafas al tabique de la nariz y fijándome conforme me topo con una gran verja.

Me llevo la mano al bolsillo del pantalón donde debe estar mi móvil y lo saco. Doy gracias que no haya personas por aquí. Al parecer son personas con mucha reputación, no vaya a ser que alguien los vea por la calle haciendo vida normal.

Realmente pocas veces veo pasar a las personas por la calle por esta urbanización cuando paso en coche.

Una llamada entra en mi teléfono. ¿Quién llamará ahora? Me fijo en el nombre y es mi primo Denes, antes de contestar veo la hora. No he estado mucho tiempo fuera. ¿Me estarán buscando?

¿Hola? —preguntó extrañado —¿Necesitas algo?

Hola primito, solo saber dónde te habías metido —probablemente me haya buscado en casa sin tener éxito.

He salido de casa aproximadamente unos 45 minutos y ahora estoy intentando encontrar el lujoso hotel cerca de casa de los abuelos. Iba a poner Google Maps cuando has llamado —me ha chafado el plan.

¿Te has perdido?



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En el texto hay: misterio, secuestro, supervivencia

Editado: 07.08.2026

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