CALIX
El juego siempre empieza en el mismo lugar y aunque el jefe no esté para poder hacerlo, Lysander lo hará bien. Nunca son las mismas pistas, siempre cambian.
El despacho de mi abuelo es el sitio para iniciar las pruebas y nosotros tenemos que bajar la casita del árbol e ir dentro de la mansión. Nuestro abuelo, años atrás nos explicó que el juego siempre comienza en su despacho y finaliza en el mismo sitio.
Una vez en la estancia que olía a libro viejo, esperamos a que Lysander dé la señal. Los dos equipos nos quedamos en la puerta. Denes me mira por el rabillo del ojo para saber cómo me veo. Mis pies están en paralelo con los brazos cruzados esperando a la señal, sin embargo, mi primo tenía una pierna flexionada y la otra recta hacia atrás y sus manos apoyadas en la pierna flexionada.
¿Va a correr o a jugar?
—¿Preparados? —comienza, conforme se escucha a mi primo Denes aullar como un lobo —¿Listos? —sigue —¡Ya!
Tras el inicio del juego Denes y yo nos tomamos un momento de mirarnos y sonreírnos, no olvidándonos de hacer nuestro coche de manos habitual.
—Suerte melón.
Nosotros sabemos dónde se esconde la primera pista. El sitio es el mismo casi siempre, pocas veces cambiaba y él y yo lo memorizamos. Está vez quizás cambien cosas porque no es la misma persona quién lo organiza.
Los dos corremos a la par hasta llegar al escritorio de madera vieja de Neo, el cuál está abierto por delante dejándonos vía libre para poder deslizarnos por el suelo bocarriba y poder encontrar lo que buscamos. Y la pista debe de estar en uno de los laterales de la mesa, cerca de la pata de atrás, la que se halla más cerca de la persona que se sienta en él, en este caso, Neo.
El hueco dónde se encuentra el papelito es muy estrecho y mi mano no cabe por ahí, así que decido delegar el trabajo a alguien mejor.
—¡Juliun! —salgo arrastrándome de debajo de la mesa con cuidado para no golpearme en la cabeza y cuando estoy afuera me siento y veo a mi primo pequeño —Ven —mi primo se acerca dubitativo, sus ojos reflejaban inseguridad.
—Tranquilo Liun —cambio por completo el tono de mi voz para poder hablarle a él para que no salga corriendo —, no te va a ocurrir nada. Solo tienes que coger un papel que hay en el hueco que te voy a mostrar ahora. ¿Me ayudas?
Asiente, pero no muy convencido todavía. Le hago un sitio a mi lado para que se siente. Avanza hasta mí.
—Ven, te muestro el sitio exacto —le indico que se agache y se tumbe y lo hace sin rechistar ni poner trabas —. Es ahí, en ese hueco.
Mi primo se sienta en el suelo cruzando sus piernas, no llega a tocar el techo del escritorio con su cabeza, solo le roza un poco el pelo e intenta ver cómo sacar el papelito de ahí.
Mientras tanto, el otro equipo también lo estaban haciendo teniendo más éxito que nosotros, aunque no estoy ni un poco preocupado. No me importa perder si los niños se divierten y lo mejor de jugar con ellos es dejarles participar, como lo he hecho con Juliun.
Ellos comienzan a levantarse del suelo teniendo el papel doblado a la mitad para leerlo y desbloquear el siguiente sitio en el que investigar.
—Calix —llama Denes, aparto los ojos de Juliun y veo fijamente a mi otro primo —. Os estais quedando atrás —se burla con un toque de humor, pero no es oportuno que lo diga en alto y menos con Liun escuchando todo.
—Calla —intento que se mantenga en silencio —. Además, no es una competencia, es compartir un rato todos juntos. Siempre lo hemos hecho por diversión, no intentes cambiar eso.
—Tranquilo Lix, es una broma.
—Tus bromas pueden poner nervioso a alguien —muevo la cabeza en dirección a Juliun, quién me da la espalda.
Hay veces que Denes no mide sus bromas cuando estamos junto a los pequeños y eso acaba de pasar ahora, y en esta ocasión no lo pienso permitir, si puedo permitir que no ocurra eso haré, Liun es una persona que cuando se pone nervioso, llega a un punto que se bloquea y no quiero que le suceda.
—Hester —salgo de debajo de la mesa para poder ver donde se halla mi prima. Cerca —. Ven —le hago señales con mi mano para que se acercara. Una vez se planta a pocos metros de mí, estiro mi brazo —. Dame tus cascos, por favor —ella se lleva la mano a su pantalón vaquero corto y saca lo que he pedido y me los deja en mi palma —. Gracias —recito.
—No es nada —y retrocede para volver con mi hermano, quedándose tras de él y pasar sus manos por su cuello hasta que las entrelaza por delante dejándolas en el pecho de Eryx.
Conecto los auriculares a mi móvil y pongo música, me vuelvo a arrastrar hasta llegar a Juliun.
—Tranquilo Liun, te voy a poner estos cascos para que no escuches nada más —le coloco primero uno, y después el otro. Él gira un poco su cabeza y me da una sonrisa preciosa.
—Gracias.
—Que mal perder tienes, melón —lo ignoro sin éxito, porque le respondo.
—No más que el tuyo —le respondo.
—¡Listo! —escucho unos minutos después el grito espontáneo de Liun. Mi primo se da la vuelta con una sonrisa de oreja a oreja enseñando sus dientes y me muestra el papelito doblado. Salimos los dos juntos de debajo de la mesa.
Editado: 07.08.2026