Calix

CAPÍTULO 9

CALIX

UNA SEMANA DESPUÉS

No me quiero preocupar, pero mis padres llevan más de una semana sin dar señales de vida, y no es solo ella, mis tíos y abuelos van por el mismo camino.

Los nervios en casa se podían apreciar cuando entrabas a una habitación y te encontrabas con alguien. Nosotros queríamos pensar que en donde estuvieran no hay cobertura y no pensar en las peores opciones.

Hay otro dato curioso, el cuarteto ha desaparecido, no hemos sabido nada de ellos tampoco. Lo que sí hemos apreciado es como nos observan.

Los seis mayores tuvimos una charla muy sería el día que Hester tuvo un encontronazo con el «hombre misterioso» en el supermercado. A los niños los dejamos viendo una película en el salón y nosotros mientras teníamos la charla, los vigilábamos.

Hester estuvo un par de días con dolor tras el golpe, pero al tomar algún analgésico, el dolor fue disminuyendo hasta que se fue por completo. Ella tuvo la amabilidad de contarles a los demás lo que sucedió y quién creía que era el sujeto al que yo le había bautizado «hombre misterioso»; Denes y Lysander se percataron de inmediato de a quién se refería y todos dimos el sí para poder empezar a investigar sobre ese tema.

Denes me pidió perdón y le dije que lo primordial ahora era tener precaución y más por los más pequeños. Había que protegerlos.

También decidimos que permaneceremos en nuestra casa en vez de la mansión de nuestros abuelos y por una razón bastante obvia. La casa, aunque también es bastante grande, los 10 la ocupamos razonablemente y nos podemos encontrar unos a otros con facilidad. La finalidad de todo es que nos protejamos por si surge algo.

Lo que no hemos hecho es descuidar la mansión, hemos pedido al personal que trabaja allí que de inmediato por motivos de seguridad instalen cámaras y que hagan como si vivieran allí para que parezca que habitan personas y no está deshabitada por ahora.

Todo lo que ocurre en el terreno y dentro de la casa es supervisado por nuestras manitas en tecnología; Hester. Ella se trajo su equipo y lo instaló en una de las habitaciones disponibles.

—Primo, no puedes estar las 24 horas del día pendiente de la ventana. Intenta divertirte con lo que tenemos aquí o con nuestra compañía.

—¿Qué? —la voz y el tono de Uranus no me sorprende. Lo vi llegar unos minutos atrás gracias al reflejo de la ventana.

—Estás ausente —lo estoy, no lo pienso esconder más.

—Sí.

—Vente con nosotros, Calix. Te va a salir humo por las orejas —hace un sonido extraño.

Los días han ido pasando y yo he pasado la mayor parte del tiempo solo en el mismo lugar en el que me encuentro sentado ahora. Solo he cambiado de ubicación para poder alimentarme y para descansar en mi cómoda cama.

—¿Sigues con lo mismo? —tengo millones de preocupaciones para que venga Uranus y me reproche algo que no es del todo malo.

—Uranus, nuestros familiares están en paradero desconocido y nosotros estábamos confinados en casa porque a un lunático le ha parecido bien perseguirnos por todo Dortmund y sembrar la semilla del miedo en nuestros cuerpos, ¿te parece poco? Mi cuerpo se tensa en el momento en el que mis palabras fluyen por mi boca. Los brazos los tengo rígidos cada uno a un lado de mi cuerpo.

He sido algo duro, pero soy de los únicos que cree que algo extraño anda pasando. No es una coincidencia y me están empezando a desesperar tanta insistencia en que me ven así de ido.

—¡Insoportable! —me lo dice con desprecio —Pareces Odell con su humor de mierda. Si quieres puedes hacerle compañía —mejor mantenerse callado, no me inmuto, solo aparto la mirada de mi primo.

—¡Eh! —se hace presente Odell —Te he escuchado hermano. No me compares con… —su hermana le corta antes de que acabe la frase diciendo algo despectivo sobre mí.

—Cierra el pico, Odell —se le escucha a Hester desde lejos —. Calix, te necesito aquí. Tengo que mostrarte algo de máxima importancia —ahora se dirige a mí.

Me levanto de la silla donde he permanecido horas, mientras escucho a los hermanos discutir.

—Siempre me mandas callar, mujer —se queja. No sé qué expresión estará poniendo porque no le veo, pero me la puedo llegar a imaginar.

—Lástima que no me paguen mil euros cada vez que lo hago —se lamenta Hester —. ¿Calix? ¿Me has escuchado? —ha cambiado por completo el tono de voz —. Estoy en el cuarto de juegos.

Sí, el cuarto de juegos fue el sitio idóneo para desplegar su equipo de informática y su base para poder dar inicio a su investigación. Y así lo hizo.

—Arriba, rápido —salgo del espacio en el que me encontraba en la parte de debajo de la casa para poder subir al segundo piso, pisándome los talones Uranus. Estando en la parte de arriba y las escaleras a nuestras espaldas nos dirigimos a la derecha y entramos en la primera estancia. Quién nos recibe primero es Odell con cara de pocos amigos; la de todos los días. Nos deja pasar a ambos, no obstante, a mí con algo de dificultad, lástima que iba por delante de su hermano.

Lo primero que captan mis ojos al entrar al cuarto es ver a todos, solo faltábamos Uranus y yo.



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En el texto hay: misterio, secuestro, supervivencia

Editado: 07.08.2026

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