CALIX
Lys y yo nos ponemos detrás de Hester para ver lo que guardaba la caja metálica. Ella mete la mano y va palpando por todo el espacio por si esconde algo. Unos segundos después la saca y en su mano que ahora está cerrada, guarda algo. Al estar de rodillas, se sienta y da la vuelta justo en el sitio y se queda frente a nosotros. La abre para mostrarnos lo que es.
—¿Solo un pendrive? ¿Enserio? ¡No me lo puedo creer! —mis manos van directamente a mi pelo y me lo estiro con fuerza —¡Joder! —zapateo.
—¿No lo entiendes? —me muevo en pasos cortos hasta que una mano se instala en mi antebrazo frenándome de lleno —Esto es una de las cosas que seguro que buscan —levanta la mano mi prima mientras me señala con la cabeza el pendrive. Ahora se halla en nuestras manos. Hay que averiguar lo que guarda.
—¿No hay nada más dentro? —Lys, justo detrás nuestro se hace notar.
—No, ya he revisado cinco veces —dice con frustración Hester —. Pero para adelantar, toma esto —le tiende el USB —. Enciende el ordenador y fíjate si hay algo que rescatar.
—Vale —lo toma entre sus manos, pero antes de irse a hacer los mandados, le dice algo bastante coherente —. Ve con cautela, palpa los lados de la caja y el fondo —verdad. No se me había ocurrido.
Hester vuelve de nuevo y se sienta cruzando sus piernas para una mayor comodidad. Voy con ella, me pongo a un lado para dejarle que se filtre algo de luz natural, porque al estar dentro del armario, la puerta anula casi toda la luz.
Las caras de concentración que pone son muy graciosas. En una de esas, saca la lengua por un lado de su labio y escucho un clic.
—¿Has conseguido algo? —me impaciento frotándome las manos.
—Eso espero —saca una placa, la cual debe ser de una de las paredes de la caja y la deja a un lado —. Veremos ahora —suspira.
Lo que sostiene entre sus manos es un sobre algo deteriorado, pero lo puedo reconocer al instante. Es de Neo. A un lado de su escritorio hay una bandeja con papeles antiguos y sobres. Los pone a la vista porque los necesita de forma constante al tramitar muchas cartas. ¿A quién? Es un completo misterio.
Procede a abrirlo y sus ojos se ensanchan de la impresión por un momento, para que al siguiente brote una risa más falsa que la amabilidad de Odell con otros seres humanos.
—¿Qué hay ahí? —me he quedado intrigado al ver su reacción sarcástica.
—Míralo por ti mismo —me tiende el sobre sin siquiera darle una mirada más.
Echo una ojeada al interior y tengo la misma reacción que mi prima. ¿Es una broma? ¿Dinero? ¿Para qué lo vamos a necesitar? Conozco bien a mi propia familia y si nos han dejado un sobre con una tarjeta ilimitada será por algo. Debemos realizar o ir a alguna parte y vamos a requerir de ella ayuda.
—Hay un papelito doblado a la mitad—lo desdoblo y leo —. Es la clave para sacar el dinero y agregan un: «utilizarla con precaución».
—Increíble —dice con sarcasmo Lys.
Le entiendo a la perfección a lo que se refiere con tan solo una palabra. Nuestras tarjetas bancarias están a rebosar de dinero y es lo que menos necesitamos en estos momentos. Dinero.
—Espero que haya alguna explicación para todo esto —hago una señal con el dedo a la habitación —. Porque en estos momentos no estoy entendiendo nada. Estoy más perdido que una aguja en un pajar —mi confusión es evidente cuando hablo.
—¿Me lo puedes explicar? —dice Lys, dejando a un lado el ordenador y cruzándose de hombros.
—En el sobre hay una tarjeta, ¿no? —él asiente con la cabeza para decirme sin palabras «sí» —. ¿Y qué podría contener algo que esté vinculado directamente con un banco? —más fácil de averiguar imposible.
—¿Dinero? Sí, dinero —se responde así mismo su propia pregunta.
—¿Y cuál es la razón por la que Neo y la abuela se posicionan en un status tan alto? —indago un poco más para tener la respuesta exacta.
—¿Fortuna y poder? —mis manos pican y las froto entre sí.
—La fortuna sí, el poder, no —intento no soltar una carcajada.
Mi prima pasa de largo y se coloca a su lado en la cama. Se acomoda el pelo, tirándoselo para atrás para despejar su cara y se mete unos pelos tras la oreja, un gesto característico suyo. Desenreda los brazos de Lys y coge sus manos y las sostiene con fuerza.
—Eres bueno explicando Lix. Tienes la paciencia necesaria para no estresarte y mantener la calma —niego con la cabeza conforme dejo caer mi cuerpo al otro lado de la cama, teniendo presente la realidad de Hester. No se caracteriza por mantener la calma.
—Años de práctica —guiño un ojo en s u dirección. Ella solo ríe y mantiene una sonrisa en sus labios.
Todos los primos somos sabedores de que nuestra familia maneja una cantidad abundante de dinero, y eso se puede apreciar en la calidad que mantienen Neo y la abuela, la casa en la que viven es un ejemplo de ello. ¿De dónde ha salido toda esa cantidad exorbitante? No ha sido de mi incumbencia hasta ahora. Porque nos han arrastrado de lleno a sus problemas.
Nuestros teléfonos suenan. Un nuevo mensaje ha llegado.
Editado: 25.08.2026