—Aquí tienen los futones, niños. Si necesitan cualquier otra cosa, solo pídanmela. No tengan vergüenza, ¿de acuerdo?
—¡Muchas gracias, abuela! —respondió Hiro con una sonrisa de oreja a oreja.
—No hay de qué, mi niño. Me alegra mucho conocer a tus amigos, se nota que son todos muy agradables.
La anciana de unos sesenta años les dedicó una mirada rebosante de ternura antes de acomodar las colchonetas en una esquina de la habitación y retirarse. La casa de Hiro era sumamente acogedora, construida con una arquitectura tradicional preciosa; el aroma del suelo de tatami flotaba en el aire bajo la calidez de los cuidados de la abuela, y las paredes lucían impecables, libres de cualquier mancha.
Haru se reajustó los anteojos, examinando minuciosamente el cuarto de su amigo. Algo no cuadraba.
—Vaya... Conociéndote, pensé que serías de los revoltosos que tienen su habitación hecha un completo desastre. Me sorprende bastante que tengas todo tan ordenado, Hiro.
—¡Oye! Hacer un desorden solo les daría más trabajo a mis abuelos —reprochó Hiro, inflando el pecho con orgullo—. ¡Aunque no lo creas, soy un niño bueno!
—Si eres tan bueno, deberías empezar por mejorar tus notas en la escuela, pedazo de burro —bromeó Haru.
—¡H-¡Hago lo que puedo, de verdad!
Mientras ellos discutían, Ryouhei y Sakuya tomaron los futones para empezar a extenderlos por el suelo, y Yashiro se sumó de inmediato para ayudarlos. Entre todos habían organizado aquella pijamada de fin de semana en casa de Hiro, bajo la atractiva premisa de que sería una noche muy divertida.
Sin embargo, lo que Ryouhei no imaginaba era que la iniciativa de la reunión no había nacido de la espontaneidad del grupo, sino de la mente de Sakuya.
El peliazul había hablado en estricto secreto con los demás días atrás. ¿Su objetivo? Buscar una oportunidad perfecta para obligar a relajar al idiota de Ryouhei. Últimamente llegaba al salón de clases arrastrando los pies y devorado por el sueño; incluso, a mitad de semana, cometió el descuido monumental de llegar a la escuela con un zapato de cada color. Sakuya no lograba comprender cómo es que la madre de Ryouhei no se había percatado de semejante atrocidad. ¿Acaso ella sufriría del mismo problema de distracción?
—A ver, ¿qué quieren que hagamos primero? —intervino Ryouhei, tomando el control de la situación—. Organicé una lista con algunos juegos de mesa que podemos probar para abrir la noche...
«Ahí va otra vez con su insoportable espíritu de organizador», pensó Sakuya, mirándolo de reojo. «¿Acaso se muere si pasa un solo segundo sin planificar nada?».
Sakuyal desvió la mirada hacia Yashiro y le lanzó un rápido guiño cómplice. Ella captó la señal en el acto.
—En realidad, Ryouhei, pensé que esta vez podríamos probar algo diferente —sugirió juntando las manos.
—¿Eh? ¿Diferente como qué?
—¡Veamos una película de terror! —exclamó Hiro.
—Ah, si se trata de cine, entonces tengo un par de recomendaciones excelentes basadas en reseñas críticas muy confiables de internet... —comenzó a explicar Ryouhei, buscando su libreta.
—Nosotros elegiremos la película esta vez, Shibari —lo interrumpió Haru, dándole una palmadita en el hombro—. No tienes que molestarte.
—...
—Exacto, y Sakuya tampoco elegirá, ya que pronto será el cumpleañero y hay que consentirlo —añadió Yashiro.
Sakuya alzó la barbilla, adoptando un aire de superioridad digno de un rey.
—Más les vale que preparen buenos regalos para mí, o juro que revocaré sus invitaciones y no los dejaré entrar a mi fiesta de cumpleaños.
—¿¡Eh!? ¿¡Hablas en serio, Sakuya!? —Yashiro abrió unos enormes ojos de cachorrito triste, a punto de entrar en pánico.
Al ver su reacción, él no pudo evitar soltar una risita.
—¡Es mentira, Shiro-Chan! ¡Aunque no tengan ningún regalo, son más que libres de venir!
La atmósfera se llenó de risas y vítores nuevamente.
El resto de la velada transcurrió bajo el estricto itinerario del trío de chicos. Ryouhei se sintió sumamente extraño y fuera de lugar al verse despojado del control de las decisiones; no estaba para nada acostumbrado a ser un simple espectador de la rutina, él prefería mantenerse en constante movimiento, haciendo algo útil para anticiparse al peligro. Sin embargo, no importaba cuántas veces intentara sugerir una actividad o tomar las riendas, sus amigos lo rechazaban amablemente con una sonrisa.
Al final de la noche, cuando ya estaban recostados en los futones con las luces apagadas, Sakuya se giró hacia él.
—Jaja, pero ¿qué pasa con esa cara de pocos amigos, Ryouhei? ¿Acaso estás enojado?
—No lo estoy —respondió de inmediato, aunque terminó hinchando las mejillas de forma inconsciente. Su ceño fruncido y sus brazos cruzados firmemente sobre el pecho lo delataban por completo.
Sakuya estiró la mano y le dio un divertido tirón en la mejilla.
—¿Acaso odias tanto el no poder darnos órdenes por una noche?
—No es eso.
—Tu cara me dice todo lo contrario, sabelotodo.
Para Sakuya, resultaba sumamente divertido y reconfortante ver a Ryouhei mostrar una faceta tan infantil, tan alejada de la personalidad madura y rígida que siempre les presentaba en la escuela.
—¿Es que... acaso ya no confían en mis decisiones? —preguntó Ryouhei en voz baja, con una pizca de vulnerabilidad real en sus ojos amarillos.
—¿Qué? No, claro que no es eso, tonto —explicó Sakuya, suavizando el tono—. Siempre nos salvas la vida con tus consejos y nos ayudas mucho en todo, por eso mismo queríamos encargarnos nosotros hoy. Queríamos dejarte descansar un poco, al menos por esta noche...
—No es como si necesitara un descanso —refunfuñó el rubio, acomodándose en la colchoneta.
«Claro que lo necesitas, idiota», pensó Sakuya, esbozando una sonrisa satisfecha en la penumbra. Su plan había funcionado.
La película que vieron después fue bastante entretenida, y para cuando los créditos finales rodaron por la pantalla, el peso del sueño comenzó a hacer mella en los párpados de todos. Se acomodaron dentro de las cobijas de sus respectivos futones, listos para dormir, hasta que una voz rompió el silencio del cuarto.
#662 en Thriller
#280 en Misterio
#160 en Ciencia ficción
amistad amigos, acoso obsesion locura amor, amistad anhelos drama misterio
Editado: 16.07.2026