Cambiemos nuestro destino

28-La culpa

-Marina, ¿en qué momento consideraste buena idea entrar a mi madre?

-Ella...

Marina abrió la boca para hablar, pero no salió ninguna palabra. Leo esperó una explicación.

-Me dio pena...Solo quería ver a su hijo me dijo, que yo seguramente entendería lo que se siente al perder un hijo.

-¡Pues no! ¿Qué vas a entender tú si no eres mamá?

Marina sintió algo agrietarse dentro de ella. Recordó el momento en el que se vio con Clara. Ella estaba en la puerta, mirándola a los ojos. Aparentaba tener menos años. Marina en cambio sí parecía estar en los 70 años.

-Hola, Marina.-sonrió Clara.-Mucho tiempo sin vernos

Marina cerró la puerta en las narices de Clara. Lo que menos deseaba era ver a esa mujer de nuevo y, aún menos escucharla. Recordó cada vez que Leo lloró en sus brazos, preguntando porqué su madre la odiaba tanto ya que siempre se alejaba de él.

Clara tocó la puerta de forma insistente. Siempre fue así de cansina.

-Sea a lo que sea que te trae por aquí mi respuesta es no.

-Jajaja, siempre has sido tan graciosa. Marina, por favor.

-No.

-Solo tú sabes qué se siente perder a un hijo.

Esas palabras tocaron un punto sensible en la anciana. Ella ya había perdido a su familia...Marido, hijo... Fue por esa pena momentánea que dejo entrar a Clara.

-Sabes que la detesto y tu vas y la dejas entrar.¡No estás bien de la cabeza!-escuchó decir a Leo, siendo la primera vez que le oía hablarle así.-Ya está llenado a decirle que se vaya lejos y que no vuel-

Marina derramó una lágrima, enseguida se limpió. Leo la miró paralizado. Era la primera vez que la veía así:rota.

Marina pestañeó varias veces para evitar llorar. Leo intentó acercarse a ella.

-Marina, yo...

-Sí ahora voy.

Salió casi huyendo por la puerta. Después se dirigió a Clara y empezó a hecharle en cara que debía irse, que no era deseada en esa casa. La desgraciada mujer se fue con las lágrimas en los ojos y el orgullo herido. Aún así, caminó erguida hacia la salida y cerró de un portazo la puerta. Sofía se aferraba a la pierna de su madre. Carla cogió a su hija en brazos.

-Venga a dormir una siesta.

-No tengo sueño.-sofia escondió la cabeza en el cuello de su madre.

-Marina iré a dormir a Sofía.¿Estás bien?

-Sí, solo voy un momento al balcón a tomar el aire.

Leo y Carla vieron a la abuela irse hacia la terraza. Se sentó en la silla de afuera y miró el horizonte. Ambos cruzaron miradas y Leo bajó la cabeza hacia el suelo.

-¿Qué le has dicho para que esté así?

-Yo... Creo que me dejé llevar por la ira.

-Mira que sigues siendo tonto a veces...-Carla se fue hacia la habitación de Sofía.-Vete y discúlpate, que Marina ya tiene cierta edad y a ver si le da algo a la pobre mujer...

Leo se quedó solo en medio del salón. Miró a Marina a través de la ventana. La mujer tenía una expresión extraña en su cara: parecía querer llorar, pero no lo hacía y se mantenía neutral... Leo sabía que lo que le dolía no era necesariamente sus palabras, sino otra cosa más...Algo mucho más profundo.



#8127 en Novela romántica

En el texto hay: comedia, drama, matriminoforzado

Editado: 26.12.2025

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