Segunda semana.
Los días habían pasado y Azure aún no sabia nada de Alistair ni de Sora, empezaba a preocuparse y a creer que tal vez Sora nunca despertaría. Aunque algo bueno que le había pasado ahí, empezo a llevarse bien con algunas de las reclusas, comían juntas y algunas le contaban sus historias de como habían sido arrestada.
Le dijeron que indirectamente había causado accidentes, y aunque no habían terminado mal, ellas habían recibido sentencias muy grandes ya que algunas de esas personas eran o estaban emparentadas con alguien que tenia poder o conexiones.
Eran personas muy agradables, y ellas pensaban lo mismo de Azure, aunque habían escuchado lo que ella había hecho, al final no creyeron que ella fuera capaz de hacer todo lo que decían.
— —
A primera hora en la mañana algunas reclusas empezaron a inquietarse.
—Hola Adriana, ¿qué sucede? —pregunto Azure a una de las reclusas que pasaban delante de su celda.
—Sora. Bueno al parecer, hoy sale Daila de la celda del castigo.
Entonces entendió porqué todas estaban así, estaban tranquilas la semana anterior porqué ella no estaba, pero ahora que saldría era muy posible que buscara meterse en problemas de nuevo.
Todas las nuevas estuvieron muy nerviosas, pero antes del medio día les avisaron que la directora de la cárcel iba a hacer una inspección, así que le indicaron a todas que no salieran hasta que ella terminara. Sabían que pasaría si alguien no seguía las órdenes; no solamente serían castigadas con estar una semana en la celda especial, si no que también se las dejaría sin comer por lo menos dos días.
—No creo que sea tan complicado —dijo Kerat.
—Si, tal vez en un par de horas ya podremos salir.
Kerat estaba por decir algo cuando de la nada todas las luces se apagaron y las celdas se abrieron.
—¿Qué esta pasando?
—¿Un apagón?
—No lo creo, debe ser algo más —Kerat se levantó despacio.
Entonces vieron a algunas reclusas correr por los pasillos.
—¿Estará bien que salgamos? —preguntaba una caminando junto a otra.
—No lo sé... —Sin embargo antes de que pudiera decir algo más se empezaron a escuchar disparos.
Kerat miro rápidamente a Azure.
—Quedate aquí —Ordenó para salir rápidamente de la celda e ir hacia donde al parecer provenían los disparos.
—¡Kerat, espera! —le gritó pero ella no escucho.
Azure empezo a ponerse ansiosa y algo asustada, no sabia que hacer y tenia miedo de que algo le pasara a Kerat, así que dudo por unos segundos para después salir también de la celda e ir a buscarla.
Caminó muy asustada por los pasillos, miraba a todos lados ya que al principio escucho disparos que al poco tiempo cesaron y tampoco veia a ninguna reclusa, no sabia que hacer o dónde ir. Azure camino y camino sin saber donde se encontraba, y ya había llegado al ala este.
Lo primero que vio fue sangre, mucha sangre por el suelo y uno que otro cuerpo lo que la asusto mucho. Con miedo se acerco a una chica que estaba tendida en el suelo sujetándose el estomago y un charco de sangre debajo de ella, estaba balbuceando cosas.
—Oye, ¿me escuchas?
—Lo siento, lo siento... —Era lo único que ella decía.
Azure puso sus manos encima de las de ella para hacer presión en la herida, pero noto que ella tenia las manos muy frías. Intento decirle algo cuando una de sus manos resbalo y toco el suelo, Azure se sobresalto y puso su mano cerca de su nariz, ya no pudo sentir su respiración.
Azure se quedo en shock al ver las sangre en sus manos, empezo a temblar sin saber que hacer, sin embargo de la nada nuevamente empezo a escuchar disparos.
Ella debía escapar, aunque no queria hacerlo ya que se sentía mal por no poder ayudar a la chica y no queria dejarla sola, pero no tuvo más opción. Rápidamente entro en un celda cercana y cerro un poco la puerta, escucho como los disparos se hacían cada vez más fuerte.
—Ja ja ja, esto es divertido. Solo debemos encontrarla, deshacernos de ella, también de Hanae y saldremos de aquí —Escucho una voz que hizo estremecer a Azure ya que sabia quien era.
—Daila —murmuró, no obstante rápidamente se tapo la boca.
—Vamos rápido, quiero salir pronto de este lugar.
Afortunadamente no la escucharon, salvo que se sorprendió al saber que ella estaba buscando a alguien, salio lentamente de la celda y miro a todos lados antes de empezar de nuevo a buscar a Kerat para decirle lo que había escuchado. Corrió por los pasillos de la cárcel y mientras más avanzaba empezaban a aumentar los cuerpos que encontraba lo que la hizo asustar más.
—¡Sora!—Escucho a alguien llamarla a sus espaldas.
Azure volteo y vio a una de las chicas con las que empezaba a llevarse bien. —¡Rosetta! —Se acercó a ella feliz y aliviada.
Al estar a pocos pasos de ella noto que estaba herida, ella estaba sujetándose la pierna.
—¿Qué te paso?, ¿lo hizo Daila?
—No lo sé, solo escuche el disparo. No vi quien fue —Se quejaba.
—Vamos, debemos ir a un lugar seguro —Azure tomó el brazo de Rosetta para colocarselo al rededor de su cuello para ayudarla a caminar.
No sabian donde ir, sin embargo Azure vio como Rosetta empezaba a ponerse cada vez más pálida por la perdida de sangre así que decidieron ir a la enfermería. Azure no sabia donde estaba, así que Rosetta tuvo que indicarle el caminó.
—¿Rosetta, has visto a Kerat? La he estado buscando ya que estoy preocupada, pero no la he podido encontrar.
—¿Quién?, ¿Kreta? —Rosetta no sabía de quién hablaba.
—Ke... —Pero antes de que ella pudiera decir algo fue interrumpida.
—¡Esa es la directora! —Rosetta señaló a una persona a algunos metros de distancia.
Azure miro hacia donde ella señalaba y vio a una mujer de unos 40 años apoyada contra la pared, ellas se acercaron un poco y notaron que ella también estaba herida.
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Editado: 15.06.2026