Cambio de vida

— Capítulo 22 — (SORA MOLESTA)

Ellos se dirigieron hacia la entrada del hospital, vieron como a fuera ya estaban los enfermeros y medicos junto a una camilla esperando. Segundos después un auto se estacionó y de el salio Arata junto a "Azure" en brazos, para dejarla sobre la camilla.

—¡Hagan algo, me duele!—gritaba ella desesperada llorando.

Rápidamente la llevaron dentro.

Arata junto a los demás guardaespaldas que ya habian llegado vieron a Lier y Nathan a unos metros mirándolos, así que se acercaron. Todos estaban callados y nadie se atrevió a decir algo, entonces notaron lo molestos que estaban.

—Señor, es mi culpa —El vicecapitán Arata rompió el silenció.

—No señor, es nuestra. Nos distrajimos al momento de vigilarla.

—No. Señor... —Los demás trataban de echarse la culpa.

Lier molesto los detuvo. —¡Silencio! Solo quiero saber que fue lo que paso, no me interesa de quien fue el descuido.

—…

— — —

Horas antes.

Sora ya estaba harta de que nadie le dijera la verdad, solo le daban excusas y le impedían salir o contactar a alguien ya que también le habian confiscado su celular y computadora. Protestó, grito e hizo berrinches, aún así no logro que se los devolvieran.

—Debo escapar, no importa como —se decía mientras se cambiaba de ropa, por una oscura e ideaba un plan para escapar—. Seguramente me descubrieron y Alistair debe estar buscando a la verdadera Azure. Si no, él estaría aquí conmigo, y yo no estaría confinada en este lugar como prisionera.

Ella había intentado escapar varias veces por el bosque que estaba detrás de la mansión así como lo habia hecho Circe, sin embargo siempre fallaba ya que varias veces se había perdido y otras fue descubierta por los guardaespaldas. Gracias a eso cada vez se incrementaban la vigilancia en esas áreas, así que solo esperaba que se hiciera tarde para poder intentarlo de nuevo.

Sabia que tenian cámaras por todos lados aunque no le dio importancia, y pensó que al salir podría correr muy rápido para poder perderse en la oscuridad de la noche. No obstante ahora ya no pensaba en salir por el bosque, decidió ir habia los muros que daban a la carretera.

Antes de salir miro de nuevo su habitacion, entonces noto algo que Circe le habia dado antes.

«Esto tienes que usarlo para una emergencia »Recordó lo que le había dicho.

Aunque ella nunca le dijo como se usaba ni para que servía. Revisó unos segundos el pequeño frasco iridiscente, aunque no le dio mucha importancia aun así la tomo, ya que confiaba ciegamente en ella.

Al acabar noto que no tenía sabor, sin embargo después de unos segundos empezo a sentir un fuerte dolor en su estomago que casi la hace vomitar.

—¡Agh!—jadeaba de dolor—. ¿Qué rayos... Era... Eso? —se preguntaba con dificultad.

Él dolor fue tan intenso que la hizo desmayarse.

Horas después.

Sora se despertó abruptamente.

—¿Qué sucedio? —Miró a todos lados para recordar—. Maldición Circe, casi muero por esta cosa —murmuró molesta.

Al levantarse, noto que se sentía mucho mejor que antes de tomarse lo que habia en el pequeño frasco, y penso que ese era un buen momento para escapar.

Abrió el gran ventanal y salio al balcón, miro a todos lados y al no ver a nadie rápidamente busco las sabanas que habian y las atado para después tirarlas por el balcón, y poder bajar.

Al estar a pocos metros del suelo se dio cuenta que las sábanas no eran suficientes, ni resistentes ya que se rasgaron y ella cayó.

—Señor, no hay ninguna novedad por aquí —Avisaba uno de los guardaespaldas.

Sora rápidamente tomo las sábanas y se oculto entre los rosales, estaba muy feliz de que las sabanas se rompieran ya que así no la descubrirían. Después de que el hombre pasara, ella rápidamente salio de su escondite y corrió hacia los muros que protegían la mansión, no obstante escucho como algunos guardias gritaron.

—¡La señorita esta tratando de escapar de nuevo! —Corrieron hacia ella.

—¡Deténganla! No dejen que salga —gritó Arata.

Se acercaron rápidamente a ella, pero Sora fue más rápida y salto hacia el muro. Se sostuvo en el filo de este y con algo de dificultad subió para dar un salto hacia el otro lado.

Ella pensaba que por fin lo habia logrado salir, no obstante al aterrizar, no lo hizo muy bien y termino rompiéndose la pierna. Sora se quedo en shock y no supo como reaccionar, entonces los guardaespaldas también subieron el muero y vieron lo que había pasado.

Todos estaban muy asustados y mas Sora, que estaba pálida y sin habla. Arata se acercó a ella, la reviso y al darse cuenta de lo sucedió, rápidamente la atendió y la subieron al auto para llevarla al hospital.

Intentaron llamar a Nathan para avisar, sin embargo no les respondió así que tuvieron que llamar a otro subordinado que estaba con ellos.

Condujeron lo más rápido que pudieron, y al estar por llegar ella salió de su trance y empezo a gritar desesperadamente, Arata y el resto de sus hombres trataban de hacer lo posible para tranquilizarla, aunque fue en vano.

— — — —

Llevaron rápidamente a Sora a cirugía, todos la esperaron fuera.

Nathan estaba debatiendo si contarles a todos lo que habian descubierto, pero sabia que sonaría algo loco entonces solo decidieron mantenerlos en secreto, y al cabo de algunas horas Sora salio anestesiada.

—Sigan cuidándola y cuando despierte avísenme —Indicó el doctor para despedirse y salir de la habitación.

Todos asintieron, Nathan les dijo a los recién llegados lo sucedido con Alistair y ellos decidieron ir a cuidarlo y dejar a pocos guardaespaldas para Sora.

— — — — —

Al día siguiente.

—¿Dónde... dónde estoy? —preguntaba Sora despertando algo somnolienta.

Miro a todos lados para saber donde estaba y al notar que estaba sola, en una habitación recordó lo que habia pasado. Revisó su pierna y vio que estaba enyesada.




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