Unos minutos antes.
Azure aún se sentía mal, pero no quería causar problemas. Vio que todos los presentes la miraban y al parecer murmuraban, así que quiso regresar de nuevo adentró del auto para refugiarse.
—Señorita Azure, puede ir adónde quiera. Por ahora yo iré a buscar a Alistair —decía Nathan para irse.
Azure algo nerviosa no sabía que hacer, así que empezó a caminar por el jardín de la mansión buscando un lugar solitario para relajarse y esperar a Alistair.
Caminaron hasta llegar al jardín trasero, un lindo jardín con mucho césped y rosas ubicadas en cierto en lugares que hacian ver el lugar más elegante.
Azure decidió sentarse en el suelo cerca de unas rosas blancas, y aunque sus guardaespaldas la miraron de manera extraña por estar en el suelo, nadie dijo nada. Todos estuvieron a su alrededor a tres metros de distancia para que ella no se sintiera incómoda, dieron media vuelta para no verla y dejarla tranquila.
Azure arrancó una rosa, pero al acercó se pincho un dedo con una espina.
—¡Au! —Se quejó en voz baja y empezó a salirle sangre.
Iba a limpiar la sangre en su ropa, pero fue interrumpida.
—¿Eres tú?
Escucho la voz de una mujer.
Azure sorprendida volteó a mirar la.
—¿El nuevo juguete de Alistair?
— …
—Si, debes ser tú. Ya me imaginaba que él no duraría mucho con la otra, pero está es aún peor.
Camino hacia Azure, los guardaespaldas intentaron detenerla pero después de forcejear un poco la dejaron y se a cercó a Azure.
Azure se levantó del suelo y se sacudió su ropa para limpiarla. Daiha alzo su mano y aparto el cabello que tapaba una parte del rostro de Azure para ver sus cicatrices.
Azure retrocedió y volvió a arreglar su cabello.
—Al principio, pensé que él estaba realmente enamorado de aquella mujer por todo lo que hizo, pero al ver lo rápido que cambio de mujer... Me di cuenta que es solo un pasatiempo.—Daiha sonrió para cruzarse de brazos—. Ahora te recomiendo que te marches por voluntad propia.
Azure solo la observaba, quería saber todo lo ella tenía que decir.
—Pero para que no te sientas mal, te daré dinero —Saco cheque junto a un bolígrafo—. No importa la cantidad, solo dime un número para que te largues de nuestras vida.
Azure no sabía quién era ella, así que solo la miraba con algo de curiosidad, no entendía porque ella decía eso.
Daiha empezando a desesperarse y a perder la paciencia, entonces recordó que no se había presentado, extendió su mano y habló.
—Olvide presentarme, soy Daiha la prometida de Alistair.
—¿Prometida?
—Si, su prometida. Este compromisos fue acordado por nuestro padre hace mucho tiempo, así que ni pienses en que podrás ser algo más que un simple pasatiempo —Camino para acercarse de nuevo a ella—. Alistair es mío.
Azure estaba sorprendida, no sabía que él tenía una prometida pero supo que había algo extraño, ya que el no parecía ser de la clase de personas que jugaban con las mujeres y además había visto como él presentaba a otra persona a nivel nacional como su prometida.
—Es una broma —dijo rompiendo el silencio.
—¿Qué? —dijo Daiha, algo molesta.
—Dices que eres su prometida, pero el presentó a otra a todo el mundo hace un tiempo.
—...
—Solo estás inventando cosas en tu cabeza, y ahora quieres hacer que yo también lo crea.
Daiha se enoja tanto que su cara empezaba a ponerse roja.
Azure no quería meterse en problemas ni dárselos a Alistair así solo camino hacia los guardaespaldas.
—No sé porque dices eso, pero creo que mejor será que dejes de decirlo si no quieres meterte en problemas.
Dalia molesta la sujetó del brazo. —Soy su prometida así él lo quiera o no, y aunque le diga al mundo que se casará con otra, al final él será mío —decia un poco desesperada.
Azure se asustó un poco por la extraña expresión de ella, parecía que habia perdido la cordura.
—Nuestro compromiso fue decidido por nuestros padres, y eso no se puede cambiar.
Los guardaespaldas se acercaron y apartaron a Daiha, dejando a Azure detrás de ellos para que Daiha no sé le acercará.
Aún así eso no detuvo a Daiha de seguir hablando.
—No me importa si él quiere jugar un rato. Este compromiso aunque él no lo quiera se va a hacer —hablaba en voz alta—. Hay muchas maneras de hacerlo posible.
—Estas loca.
—No, solo que soy alguien que siempre consigue lo que quiere —decia orgullosa.
Azure apartó a los hombre y se acercó de nuevo a Daiha.
—Solo eres una niña mimada, pero déjame decirte algo. Esta vez, no vas a conseguir lo que quiere.
—¿Qué quieres decir?
—Tienes que dejar de leer novelas... Ya no estamos en la época donde los padres escogían los esposos a sus hijas —decia Azure burlándose un poco—. Alistair no es un niño, él no sé dejaría lllevar por las decisiones de otras personas, él toma sus propias decisiones —
Entonces de dio cuenta de lo que decía, y no sabía porque lo había dicho, era como si el lo conociera muy bien y lo entendiera.
Pero Daiha hablo interrumpiendo los pensamientos de Azure.
—Tú no sabes nada hacerca de la vida de las personas como nosotros, personas que solo codician el dinero y poder harían lo que sea para poder tener más. Nuestro mundo es muy diferente al tuyo, jamás vas a saber como funciona nuestras vidas.
Azure tomó la rosa que tenía con la otra mano y habló. —Es verdad, no puedo entenderlo. Pero no me importa... Lo que pienses o lo que creas, así como a ti no te importa lo que piensen o sientas los demás —dijo para dar media vuelta en intentar irse—. Es mejor que me dejes en paz.
Pero Daiha no sé lo permitió. —Tú no irás a ninguna parte —La sujetó de nuevo fuertemente por el brazo—. Te crees la gran cosa solo porque Alistair se a fijado momentáneamente en ti, ¿verdad? Recuerda tú lugar, solo eres una perra que seguramente se subió a su cama para ganarse su favor —
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Editado: 06.02.2026