Cambio de vida

— Capitulo 35 — (SACRIFICARLO)

Circe estaba feliz de haber logrado su objetivo, colocó a Sornel en al asiento trasero del auto y fue a buscar a Sora.

La busco por todas partes pero no la encontró y ya estaba a punto de perder la paciencia y dejarla, pero entonces la vió feliz con alguien.

—Al parecer se está olvidando de nuestros objetivo —decia molesta.

Apretó fuertemente su mano, salió del auto y fue hasta donde estaba Sora.

Se acercó hacia donde estaban ellos y observo lo que hacían.

El chico le preguntaba cosas y Sora respondía cortantemente, él solo se reía de ella y cambiaba de tema.

Circe pensaba que tal vez esa persona iba a hacer que ella olvidará su obsesión así que se presentó ante ellos.

—Hola, te estaba buscando.

Sora al verla se sorprendió y empezó a tener fuertes dolores de cabeza.

El hombre a su lado se preocupó y se iba a acercarse a ella pero Circe intervino.

—No te preocupes, ella algunas veces sufre de ataques. Muchas gracias por cuidarla, pero yo me encargaré ahora —Le sonrió.

El hombre un poco desconfiado solo asintió.

—Estaba cuidándola hasta que alguien viniera por ella. Espero que pueda recuperarse, me gustaría volverla a ver —Sonrió para despedirse con la mano.

Entonces el hombre noto a Sornel, he iba a preguntar por él pero Circe se apresuró a hablar.

—Él es nuestro abuelo. Ha estado conmigo buscándola y se acaba de dormir por lo cansado que estaba.

—Lástima, me hubiera encantado saludarlo.

—Esta bien, te agradezco en su nombre por la ayuda —Circe solo sonrió molesta, la subió al auto—. Me haces hacer trabajo extra que no vas a pagar —decía en voz baja encendió el auto y se fueron.

El hombre había quedado encantado por Sora, y empezó a interesarse pero se sentía algo triste al ver como se iba. Se decía que la próxima vez que la viera la invitaría a salir.

En el auto.

—¿Qué crees que haces? Solo te dejo sola un momento y ya te olvidas de nuestro propósito, y te vas con un hombre.

—¡Callate! —decia Sora tomando su cabeza.

—Bueno no me importa, ahora debemos regresar.

—Espero que no le intentes hacer nada a él.

—Si no te reconoció, y no hace nada estúpido lo ignorare.

Sora sentía tanto dolor que terminó desmayandose.

—Esto es muy molesto.

Así ellas junto a Sornel regresaron al bosque.

Llegaron de nuevo a la casa, pero ella solo dejo el auto cerca, tomó el cuerpo de Sornel y lo dejo en el suelo en un lugar despejado.

—Tengo que ofrecerlo primero, después seguramente estarán buscándolo. Ahí tendré que actuar —se decía mientras iba a la casa a buscar algunas cosas.

Al salir empezó a hacer un círculo al rededor de él, tomó las estacas y algunas cuerdas.

Las estacas las clavo en el suelo cerca de cada extremidad de Sornel, y después con cuerdas las ato.

Busco algunas hierbas y las coloco en una vasija de barro, les puso otras cosas más y empezaba a decir algunas frases en un lenguaje extraño. Cuando estaba a mitad de sus oraciones Sora se despertó.

Salió del auto y se sorprendió al ver lo que Circe estaba haciendo.

—¿Qué estabas haciendo? —le preguntaba mientas masajeaba un poco su sien.

Circe molesta porque la interrumpieron, la miró y no le respondió para después comenzar de nuevo con lo que hacía. Lo hizo algunas veces, y al terminar colocó algo de su sangre en cada una de las vasijas, y al finalizar dijo una palabra que hizo salir un gas negro con un olor repugnante, que hizo tener náuseas a Sora.

Circe se levantó de su asiento.

—Necesito matar a Sornel, para tomar su cuerpo.

—¿Y todo esto es necesario?

—Si no quieres que la diosa de este lugar venga por nosotras, si.

—No puedes simplemente dispararle, envenenarlo o algo por el estilo. Incluso podías pagarle a alguie más para que lo haga.

—Tal vez, pero así es más fácil apoderarse de un cuerpo además si uso este cuerpo muerto es seguro que se enojara y vendrá por nosotras. Y con este ritual no se pudrira tan pronto.

—…

—Así que debemos sacrificarlo para ella, así no nos molestará.

Sora algo confundida solo la observó.

—Voy a tardar en hacer esto, así que tú ve a donde quieras... Pero no hagas nada estúpido.

Camino hacia Sornel y empezó a esparcir lo que había en las vasijas por todo su cuerpo mientras decía unas palabras, al terminar de hacerlo tomó una daga he hizo símbolos en los brazos de Sornel. Corto sus brazos también y dejo caer algunas gotas de su sangre en ellas.

Sora sintió un poco de escalofríos recorrer su cuerpo, así que solo dejo que ella hiciera lo que quisiera y empezó a caminar, se alejó del lugar. No sabía porqué pero sentía que debía ir a algún lugar.

Después de caminar por un rato le pareció ver a lo lejos algo blanco corre por el lugar, pero pensó que era su imaginación así que solo lo ignoró y continuó.

Sin saber muy bien donde estaba, solo siguió su instinto y encontró una gran mansión. El lugar se lo hizo impresionante, se decía que podría ser un lindo palacio para una princesa, había muchas rosas en el jardín. Quería ir a ver más de cerca pero vio a muchas personas en el los alrededores, no sabía a quien le pertenecía el lugar pero le gustaba mucho.

Siguió caminando por los alrededores escondiéndose para que nadie la viera, pero se sorprendió al reconocer a lo lejos a Azure, quedó en shock al ver su apariencia, gracias a que su cabello se levantó un poco pudo ver las graves quemaduras que tenía aun lado de su cara.

Pero al ver a Alistair acercarse a ella y besarla, casi pierde la cabeza y se enojo más.

—Como puede aún tratarla bien, luciendo así —decia muy molesta golpeando su mano contra un árbol.

La siguió por el bosque, la vió sentada en el suelo y recordó que era algo que ella siempre hacían cuando se sentía triste o abrumada, sentarse en silencio a ver las flores. Entonces empezó a dolerle de nuevo la cabeza, su vista empezaba a nublarse y de nuevo empezaba a escuchar voces.




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